EL MUNDO › PERú CRECE ECONóMICAMENTE PERO DISMINUYE EL APOYO AL GOBIERNO

Balance agridulce para Humala

El crecimiento económico y el impulso a los programas sociales se cuentan a favor. La promulgación de una ley que prohíbe la negociación colectiva de salarios estatales y la continuidad de las políticas neoliberales juegan en contra.

 Por Carlos Noriega

Desde Lima

En medio de protestas en las calles y una importante caída en las encuestas, el presidente Ollanta Humala cumplió ayer su segundo año de gobierno, de un período de cinco años. Humala llega a su segundo año de gobierno con 32 por ciento de apoyo, lo que para el gobierno marca una preocupante caída de veinte puntos en tres meses. Mientras Humala daba su discurso a la nación en el Congreso, en las calles los sindicatos, universitarios y movimientos ciudadanos se movilizaban contra el gobierno, pero también contra la clase política en su conjunto. Las calles del centro de Lima estaban fuertemente custodiadas por más de cinco mil policías y la zona había sido enrejada para evitar el ingreso de los manifestantes a las cercanías del Palacio de Gobierno y el Congreso. Más de diez mil personas se manifestaron el sábado y el domingo en Lima, y otros miles protestaron en varias ciudades del interior del país. Las movilizaciones fueron reprimidas por la policía.

Los movimientos ciudadanos y juveniles volvieron a tomar las calles para protestar contra la corrupción y la clase política. La movilización de los indignados estalló hace diez días en rechazo a un acuerdo político en el Congreso, que incluyó una alianza entre el oficialismo y el fujimorismo, para repartirse los cargos en el Tribunal Constitucional, la Defensoría del Pueblo y el Banco Central de Reserva, elección que terminó siendo anulada por la presión de la calle. Los sindicatos se manifestaron exigiéndole al gobierno aumento de sueldos y la restitución de una serie de derechos laborales. Encabezados por la izquierdista Central General de Trabajadores del Perú (CGTP), la principal central sindical del país, que en 2011 había apoyado activamente la candidatura presidencial de Humala, los gremios sindicales exigieron la derogatoria de una ley recientemente promulgada por el gobierno que prohíbe la negociación colectiva para incrementos salariales para todos los trabajadores estatales, denuncian los sindicatos y abre las puertas para los despidos en el sector público. Los médicos y enfermeras de la salud pública mantienen una huelga desde hace dos semanas demandando que el gobierno cumpla con otorgarles un aumento de sueldos pactado hace un año y todavía no concretado.

En ese agitado ambiente, el presidente Humala llegó al Congreso para dar su discurso anual de balance de su gestión. Fue un mensaje de una hora, en su mayor parte un listado de obras y cifras, leído en ese tono monocorde, de estilo castrense, que caracteriza al ex comandante Ollanta Humala. El presidente resaltó el crecimiento económico del Perú, “uno de los países que más crece en el mundo” destacó, y anunció un crecimiento de seis por ciento para este año. El crecimiento económico del país, sostenido por encima del cinco por ciento en la última década, con algunos picos que llegaron al diez por ciento, tiene su base en el boom de los precios de los minerales, las principales exportaciones del país. Frente a las amenazas de la crisis económica internacional, que ya se comienza a sentir en el país con la baja de los precios de los minerales, Humala admitió que “el ciclo económico que financió nuestro crecimiento económico puede estar llegando a su fin”, pero inmediatamente aseguró que “tenemos con qué defendernos”. “Podemos ver el futuro con optimismo y entusiasmo”, remató. Pero sobre este tema crucial no fue más allá de ese anuncio optimista. Crecimiento económico y un impulso a los programas sociales se cuentan en el balance a favor del gobierno. Y en eso incidió Humala en su mensaje. La continuidad del modelo económico neoliberal incumpliendo las promesas electorales de cambio y el alejamiento de su compromiso con los derechos laborales están en el déficit del gobierno. Humala evitó estos temas. Otra ausencia en su mensaje fue el tema de derechos humanos.

“Reitero nuestro más firme compromiso con la inclusión social. La clave de la sostenibilidad del crecimiento económico está en la inclusión social y en ese empeño está el gobierno”, dijo Humala, poniendo el acento en la principal bandera política de su gobierno. En estos dos años, el gobierno ha impulsado los programas sociales, a los que les ha inyectado importantes recursos económicos. Sin embargo, se le critica un enfoque asistencialista de la lucha contra la pobreza y la inclusión social, que pone el centro en los programas sociales, sin abordar los problemas del modelo de desarrollo y de distribución de la riqueza que generan exclusión. La continuidad del modelo neoliberal ha distanciado a Humala de sus ex aliados de la izquierda.

Mientras el presidente Humala hablaba en el Congreso, cerca de ahí, en la céntrica plaza San Martín, los trabajadores gritaban consignas demandando la derogatoria de la nueva ley para los empleados del sector público que reduce sus derechos laborales. Como Humala no dijo nada sobre el tema, inmediatamente finalizado el mensaje presidencial los gremios sindicales anunciaron la convocatoria a un paro nacional para una fecha que se definirá en los próximos días. Para Humala su tercer año de gobierno comienza complicado y lo encuentra sin aliados fuertes que lo defiendan.

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El presidente Humala resaltó que Perú es “uno de los países que más crece en el mundo”.
Imagen: AFP
 
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