EL MUNDO › HUMAN RIGHTS WATCH DENUNCIO ASESINATOS MASIVOS DE CHIITAS EN TIKRIT A MANOS DE REBELDES ISLAMISTAS

Irak se desangra con asesinatos sectarios

Entre 160 y 190 hombres fueron asesinados por lo menos en dos lugares dentro y alrededor de Tikrit entre el 11 y 14 de junio, denunció HRW. En Bagdad, las víctimas son sunnitas. El sectarismo se filtra en la vida de los iraquíes.

 Por Patrick Cockburn *

Human Rights Watch aseguró que tenía pruebas de que EIIL había llevado a cabo ejecuciones masivas de chiítas en la ciudad norteña de Tikrit. Se dijo que su investigación mostró que entre 160 y 190 hombres fueron asesinados por lo menos en dos lugares dentro y alrededor de Tikrit entre el 11 y el 14 de junio. Tales afirmaciones son propensas a inflamar una atmósfera ya febril.

Mustafa Khalil Ahmed, un joven cirujano del corazón, estaba sentado junto a su padre en su casa en el barrio mixto sunnita chiíta de Yarmuk, en Bagdad, cuando el timbre sonó a las 11 de la noche. Había dos hombres afuera, uno de los cuales dijo que estaba enfermo. Mustafa abrió la puerta y los dos hombres se precipitaron adentro, sacando armas con silenciadores. El padre de Mustafa, Khalil Ahmed, solloza mientras describe lo que pasó después. Dice: “Los hombres armados nos dijeron que nos sentáramos en el living y que no hiciéramos ruido para no atraer la atención de los vecinos. Entonces le dispararon a Mustafa dos veces en la cabeza. Una bala le rozó, pero la otra penetró y murió dos días más tarde”. Mustafa, de 38 años, era su único hijo y sus dos hijas viven en el extranjero, así que su esposa, que había salido la noche del asesinato, el 30 de mayo, ahora vive sola en su casa.

Al igual que muchos asesinatos en Bagdad, el motivo fue en parte sectario, ya que Mustafa y su familia eran sunnitas, pero también probablemente hubo una parte de rivalidad profesional. Aunque era joven, el médico había sido recientemente nombrado director general del hospital Al Khark, que normalmente está bajo el control de los médicos chiítas. Le había dicho a su padre que los colegas le habían advertido que no aceptara el trabajo, pero él no tomó en serio sus consejos. Su familia cree que fue asesinado por miembros chiítas del personal, ya que no querían un joven sunnita como jefe.

El sectarismo se filtra en todos los rincones de la vida iraquí y las dos comunidades están divididas por un muro de miedo y sospecha. Esta división es mayor que nunca desde que el Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), con su determinación abierta para matar chiítas como herejes y apóstatas, se ha extendido por el Irak septentrional y occidental, y sus patrullas se encuentran a una hora en coche de la capital. Pero Irak ya era una sociedad profundamente dividida y violenta mucho antes de que llegara EIIL.

En otra parte de Yarmuk, los hermanos gemelos Munther y Mudher Khalaf, 44, vivían al lado de una estación de servicio. Los ex futbolistas eran chiítas y, mientras Yarmouk es mixto, aquí la mayoría son sunnitas. El hecho de que los gemelos vivían cerca de la estación de servicio fue importante porque ellos la controlaban y estaban vendiendo combustible en el mercado otra vez. “Ganaron un montón de dinero y tenían coches caros nuevos, pero esto enfureció a los sunnitas, a quienes les hubiera gustado tener el negocio para sí.”

Un día del año pasado Mudher estaba barriendo el patio, cuando un adolescente se asomó a la puerta y preguntó por Munther. “¿Para qué lo quieres?”, recuerdan los vecinos que dijo Mudher. El niño repitió la pregunta. Molesto, Mudher dijo: “¿Y si soy Munther?”. El muchacho sacó una pistola que Mudher golpeó con la escoba, pero entonces el joven asesino sacó otra arma de fuego y le disparó y mató a Mudher.

En una sociedad tan empobrecida como Irak, según a qué secta se pertenece, a menudo determina si uno tiene o no un trabajo. Como el gobierno tiene 100 mil millones de dólares de ingresos petroleros, la fisonomía política y sectaria del Estado es de importancia crucial.

Cuando se le preguntó qué pasaría en las áreas sunnitas de Bagdad si EIIL ataca la ciudad, Omar Mustafa –él mismo un sunnita vivendo en Yarmuk– no fue optimista. Dice: “Personalmente no voy a pelear, pero me quedaré en casa”. Aunque está seguro de que muchos otros su-nnitas en Bagdad no opinarán así. “Demasiados sunnitas en Bagdad solían trabajar para Saddam Hussein y han estado sin trabajo desde que fue derrocado. Harán cualquier cosa para recuperar el poder que tenían bajo Saddam.”

Ahmed Tariq, otro residente de Yarmuk, que es chiíta, no duda en que esto no va a suceder. El cree que el ejército está reuniendo gente y “muchos han ofrecido desde que el gran ayatolá Ali Al Sistani hizo un llamado para que la gente se uniera a las fuerzas armadas. El cree que pronto habrá un contraataque de las fuerzas del gobierno que los llevarán a Mosul.

No ha pasado un mes en los últimos diez años en Irak, en que no haya habido asesinatos sectarios. Pero lo que es diferente hoy es que estos asesinatos son llevados a cabo por EIIL, un movimiento bien organizado que acaba de tomar el poder en gran parte del oeste y el norte de Irak. EIIL se comprometió a eliminar físicamente a los chiítas.

Publicita orgullosamente asesinatos individuales y masivos de chiítas a manos de sus combatientes, filmando los asesinatos con el fin de anunciar sus intenciones y aterrorizar a sus oponentes. A medida que Irak se acerca más a la ruptura, las masacres podrían reemplazar asesinatos individuales, como los que nunca han dejado de suceder en Yarmuk y en otras partes de Bagdad.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12
Traducción: Celita Doyhambéhère.

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