EL MUNDO › UN EXABRUPTO DE SU MUJER COMPLICA A ALEJANDRO TOLEDO

Revolviendo sábanas y faldas en Perú

 Por Carlos Noriega

El presidente Alejandro Toledo culminaba en Bankgok su gira de once días por Europa y Asia con un balance auspicioso, pero entonces apareció repentinamente en escena Eliane Karp, la controvertida esposa de Toledo, para aguarle la fiesta a su marido y borrarle la sonrisa hasta al último miembro del gobierno. Después de que Karp habló, los rostros del entorno gubernamental volvieron a su habitual estado de preocupación y pesadumbre.
De carácter explosivo y fama de intolerante, la antropóloga belga Eliane Karp habló desde la capital tailandesa con una radio limeña y descargó toda su ira contra aquellos que critican al gobierno, o que se atreven a hacerles preguntas incómodas a ella o a su esposo, a quien alguna vez llamó “mi cholo sano y sagrado”. Primero disparó contra la prensa porque, se quejó con amargura, “se dedica a insultarme y a maltratar al presidente”. “¿Qué les he hecho para que me maltraten?”, preguntó. Después, alzando la voz, le increpó al periodista que la entrevistaba: “¿Por qué nunca le han hecho (al ex presidente y actual líder de la oposición Alan García) las preguntas que nos hacen a nosotros (a Toledo y a ella), sabiendo que ese personaje acumulaba una fortuna extraordinaria (cuando fue presidente entre 1985-90), que tiene un apartamento de dos millones de dólares en la calle más cara de París, que tiene una casa de playa (en Lima) recientemente adquirida?”. Pero no se quedó ahí, y lanzó la frase que desató el escándalo: “¿Por qué no le han hecho preguntas a Alan García sobre sus relaciones extramaritales cuando estaba en Palacio de Gobierno?” Para Karp, si su esposo ha sido criticado por negarse a reconocer a una hija extramarital, algo que finalmente tuvo que hacer hace un año ante la evidencia, entonces la prensa debía meterse a la cama de García y averiguar qué sucede, o sucedió, bajo las sábanas del ex presidente.
Toledo no tuvo más remedio que disculparse a nombre de su esposa y calificar de “desafortunadas” sus declaraciones. Pero además el presidente debió tragarse su orgullo, agarrar el teléfono y llamar a su gran rival político para pedirle perdón personalmente por los arrebatos de su esposa. Viejo zorro, García no perdió la ocasión de sacar toda la ventaja posible e hizo pasar a Toledo por la humillación de no atender su llamado telefónico. Le mandó a decir que si se quiere disculpar que lo espera en Lima para que lo haga personalmente. Toledo llegó ayer a Lima, sin su esposa que viajó a China, y todavía está por verse si se traga el sapo de pasar por el trance de visitar a García para pedirle perdón en nombre de su esposa por haber dicho que le es infiel a la suya.

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