EL MUNDO › RETIRARON A TODO EL PERSONAL EXTRANJERO DE BAGDAD TRAS LOS ATAQUES

Naciones Unidas deja a los okupas solos

La ONU dio un golpe indirecto ayer a la logística humanitaria de la ocupación estadounidense de Irak al anunciar que retira por el momento su personal extranjero de Bagdad a la espera de deliberaciones sobre el futuro de sus actividades en ese país. El retiro plantea dudas suplementarias sobre las declaraciones de Washington de que la situación está mejorando en Irak, donde en los últimos días se registraron los atentados más mortíferos desde que EE.UU. invadió el país en marzo.
“Hemos pedido al personal de Bagdad que salga temporalmente para mantener consultas con la gente de la sede sobre el futuro de nuestras operaciones, en particular en lo referente a la seguridad”, declaró Stephane Dujarric, portavoz de la ONU. “Los hechos de los últimos días –como el atentado contra la sede de la Cruz Roja en Bagdad– mostraron que la situación es volátil y necesita ser evaluada a diario. El secretario general puso en consideración la seguridad de su personal”, agregó.
Donald Rumsfeld, secretario de Defensa estadounidense, se mostró molesto en relación con el anuncio. “Cada organización debe decidir lo que va a hacer y cómo quiere comportarse”, afirmó durante una conferencia de prensa en el Pentágono. “No hay duda de que un edificio de la ONU fue atacado. No hay duda de que los terroristas tratan de hacerlos partir y me parece que, al menos en lo que respecta a ciertas organizaciones, lo están logrando”, agregó Rumsfeld. Pero el Departamento de Estado trató de poner paños fríos sobre la crisis.
Annan está bajo fuerte presión desde que el sindicato de funcionarios de Naciones Unidas criticó a las autoridades anteayer, luego de un informe condenatorio de una comisión independiente que afirma que las fallas de seguridad permitieron un alto número de muertes en el atentado de agosto contra la sede de la ONU en Bagdad. La ONU había reducido drásticamente el número de sus empleados extranjeros en Bagdad luego de ese atentado, que causó 22 muertos, entre ellos su representante en Irak, Sergio Vieira de Mello.
“Creemos que de alguna forma fuimos reivindicados”, dijo Guy Candusso, dirigente del sindicato de la ONU en relación con el informe sobre la situación de seguridad de la sede de la organización en Irak. “El sindicato siente que fue correcto decir que hasta que las cosas mejoren en el terreno, no debemos estar allí”, declaró. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), por su parte, anunció anteayer que reducirá su personal expatriado en Irak (unas treinta personas) luego del atentado contra sus oficinas en la capital iraquí el lunes, en el que murieron 12 personas, entre ellas dos empleados iraquíes. Washington había pedido específicamente al CICR que no abandonara el país luego del sangriento atentado.
El número de bajas estadounidenses luego de la fecha en que se declaró el fin de los principales combates el 1º de mayo alcanza a 117, superando las pérdidas sufridas durante la invasión. La violencia continuó ayer con un abortado ataque con granadas contra una estación de policía de Bagdad y el ataque contra un convoy militar polaco, también en la capital. Los polacos fueron sometidos a fuego de mortero por atacantes no identificados en la ciudad santa chiíta de Karbala, pero no sufrieron bajas, dijo un portavoz militar polaco. En la norteña ciudad de Babah, tres personas dijeron haber sido heridas por fuego de mortero durante la noche, mientras en Bagdad, la policía informó que registró un ataque con granadas de mano contra su estación, situada cerca del cuartel general estadounidense.

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