EL MUNDO › VLADIMIR PUTIN APOYó AL GOBIERNO TURCO TRAS EL GOLPE Y SE ABSTUVO DE CUESTIONAR LAS PURGAS

Erdogan fue a Rusia en la primera salida

Las relaciones entre Turquía y Rusia se resintieron a finales de junio por el derribo de un avión de combate ruso en la frontera de turco-siria. Pero los dos países quieren restablecerlas para retomar el turismo y la construcción de un gasoducto.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se reunirá hoy en San Petersburgo con el líder ruso, Vladimir Putin, en su primera visita al exterior desde la fallida intentona golpista en su país. “Esta será una visita histórica, un nuevo comienzo. En las conversaciones con mi amigo Vladimir, creo que se abrirá una nueva página en las relaciones bilaterales”, dijo Erdogan en una entrevista de la agencia TASS.

No es casual que Erdogan haya elegido Rusia para su primera salida tras la intentona golpista del 15 de julio, ya que Putin fue uno de los pocos dirigentes mundiales que lo apoyaron inequívocamente desde un primer momento y se abstuvo de poner en duda la involución democrática que siguió a la asonada militar. Turquía considera que el apoyo ruso durante el golpe ha sido “incondicional y desinteresado”, muy al contrario que en el caso de Estados Unidos y la Unión Europea, que no ahorraron críticas a la línea autoritaria que tomó Erdogan.

“Occidente apoya el terror y se puso rápidamente del lado de los golpistas. Nuestros aliados nos abandonaron. No hemos recibido de nuestros aliados el apoyo que esperábamos, ni antes ni después de la intentona golpista”, lamentó Erdogan.

En cuanto fracasó el golpe de Estado, Putin llamó por telófono a Erdogan para expresarle su apoyo y abogar por “el pronto restablecimiento del orden constitucional y la estabilidad” en Turquía.

Putin y Erdogan se reunirán después de que el líder turco pidiera perdon a finales de junio por el derribo del avión de combate ruso en la frontera de Turquía con Siria, incidente en el que uno de los pilotos fue ametrallado cuando descendía en paracaídas.

“El presidente turco viene a San Petersburgo pese a la difícil situación política en su país. Esto demuestra que los socios turcos están realmente interesados en el restablecimiento de la cooperación con nuestro país”, destacó Yuri Ushakov, asesor del Kremlin.

No obstante, el asunto del avión aún no está cerrado, ya que, como reconoció Ushakov, Ankara aún no pagó la compensación que exige la parte rusa, tema que será abordado en la antigua capital zarista.

Putin tendrá que hilar muy fino en este asunto, ya que las encuestas aseguran que la mayoría de los rusos no se conforman con las disculpas de Erdogan y las afirmaciones de que fue el piloto quien decidió abatir el cazabombardero ruso.

El Kremlin adelantó que una de las prioridades de las conversaciones será el conflicto sirio y la lucha contra el terrorismo, terrenos en los que ambos países asumieron bandos antagónicos. Rusia lanzó una intervención aérea que permitió reforzar sus posiciones al régimen del presidente Bashar al Asad, enemigo acérrimo de Erdogan, quien apoyó la oposición armada. “Esperemos que la postura turca sea más constructiva”, comentó Ushakov, a lo que Erdogan respondió a TASS que sin Rusia no será posible arreglar el conflicto sirio.

Turquía es el quinto socio comercial de Rusia, además de destino principal de sus turistas y uno de sus principales inversores, por lo que Erdogan está más que interesado en restablecer los intercambios comerciales. Ingenieros rusos están construyendo la primera central nuclear de ese país y quieren tender un gasoducto por su territorio para suministrar gas a la Unión Europea (el Turkish Stream).

Turquía, por su parte, está interesada en la pronta reanudación de los vuelos chárter para revitalizar el turismo ruso: en 2015, 3,6 millones de turistas rusos visitaron Turquía, mientras en los primeros cuatro meses de este año fueron menos de cien mil. Los intercambios comerciales cayeron un 43 por ciento en los primeros cincos meses del año.

Por otra parte, Alemania reiteró ayer que Turquía no ingresará a la Unión Europea si reintroduce la pena de muerte, como volvió a plantear el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, en respuesta al golpe de Estado del mes pasado, mientras que un enviado de Berlín viajó a Ankara para mantener conversaciones directas y acercar distantes posiciones. En momentos en que Turquía amenaza con dejar de aplicar un acuerdo de devolución de refugiados crucial para la UE, el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, envió a un secretario de Estado para discutir con representantes de Ankara las consecuencias del fallido golpe de Estado del mes pasado y otras cuestiones de la agenda bilateral.

“Creemos que es importante mantener conversaciones directas con Turquía”, explicó una portavoz de ese ministerio, Sawsan Chebli, y agregó que Berlín no quiere hablar con Turquía sólo “por megáfono y micrófono”. Pero en declaraciones a la prensa Chebli dijo que las negociaciones entre Bruselas y Ankara por el ingreso a la UE –un deseo de larga data de Turquía– quedarían abortadas si el gobierno turco reintrodujese la pena capital.

“Si Turquía introduce la pena de muerte, esto supondría el fin de las negociaciones. Punto”, afirmó Chebli. La UE, además de hacer públicas sus dudas acerca de las purgas a gran escala del ejército y la administración que está llevando a cabo el ejecutivo turco tras el fallido golpe del 15 de julio, enfatizó en varias oportunidades que la pena de muerte, un proyecto que Erdogan pretende retomar si el Parlamento lo aprueba, es incompatible con el derecho comunitario.

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El presidente Erdogan visita a su par ruso para agradecerle su “apoyo incondicional y desinteresado”.
 
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