EL MUNDO › LA INVESTIGACION DEL CASO KELLY EXONERO A TONY BLAIR Y RESPONSABILIZO A LA BBC

Disparen al mensajero y culpen a la víctima

El fallo de Lord Brian Hutton sobre el caso del científico británico David Kelly, que se suicidó tras revelar las exageraciones para justificar la guerra de Irak, exculpó al gobierno británico y responsabilizó a la BBC y a la propia víctima por la muerte.

 Por Marcelo Justo

El primer ministro Tony Blair no manipuló la información de los servicios secretos británicos sobre armas de destrucción masiva de Irak. El informe de Lord James Hutton sobre la muerte de David Kelly, el experto en armas iraquíes del Ministerio de Defensa británico, exoneró al gobierno laborista y condenó al mensajero, la BBC, por poner al aire informaciones “infundadas”. El difunto tampoco escapó a la crítica de Lord Hutton. El juez señaló que David Kelly era “en parte culpable” de haber quedado entre los dos fuegos de la BBC y el gobierno, y que su carácter reservado y solitario dificultaron la protección que debió ofrecerle el Ministerio de Defensa. Unas horas después de conocerse el informe, rodó la primera cabeza. El presidente de la Junta de Gobernadores de la BBC, máxima instancia de la Corporación, Gavyn Davies, presentó su renuncia.
El informe de 328 páginas puso fin a más de seis meses de incertidumbre que tuvieron en jaque al gobierno de Tony Blair. El juez comenzó por lidiar con las especulaciones en torno a la causa de la muerte del científico y ex inspector de armas de la ONU en Irak. “Estoy convencido de que el doctor Kelly se suicidó cortándose la muñeca izquierda y que su muerte fue apurada tomando pastillas de proxamol. También estoy convencido de que no hubo intervención de terceras partes”, señaló Hutton. El juez fue igualmente explícito respecto de la nota radial del periodista de la BBC Andrew Gilligan en la que acusaba al gobierno de manipular el dossier de los servicios secretos que presentó al Parlamento en 2002 en medio de una álgida polémica nacional sobre la posibilidad de una acción militar angloestadounidense en Irak. “La alegación de Andrew Gilligan de que el gobierno intentó hacer más ‘sexy’ el dossier con la inclusión de que Irak podía activar sus armas de destrucción masiva en 45 minutos no tiene fundamento alguno”, indicó Hutton.
La BBC recibió los peores palos del juez por permitir que esa información saliera al aire. “La BBC debió investigar detalladamente si las alegaciones de Andrew Gilligan estaban respaldadas por las notas que había tomado de su encuentro con David Kelly y por no haber reconocido en su momento que se había equivocado al emitir esa alegación”, indicó Hutton. En su momento la BBC defendió contra viento y marea a Andrew Gilligan, a pesar de las categóricas negativas del gobierno de Tony Blair que presionó a la Corporación Pública Radiotelevisiva para que revelara la fuente de la información. La BBC no lo hizo, pero poco después el mismo Kelly reconoció ante sus superiores del Ministerio de Defensa que había mantenido una reunión con Gilligan unos días antes de la emisión radial. En un comunicado, el Ministerio de Defensa dio a conocer el hecho sin revelar su nombre, pero pocos días después admitió ante varios medios que se trataba de David Kelly.
En cuanto a este tercer punto de la investigación –la decisión de revelar a la prensa que David Kelly era la fuente de la nota radial de la BBC–, el juez volvió a exonerar a Tony Blair y a su ministro de Defensa, Geoff Hoon. “El gobierno actuó razonablemente al emitir un comunicado diciendo que un funcionario había informado que se había reunido con Gilligan. Este comunicado no era una acción deshonrosa o solapada para filtrar el nombre de Kelly, de modo que lo ayudase en su batalla con la BBC”, señaló Hutton. En el debate en la Cámara de los Comunes posterior a la declaración del juez Hutton, el primer ministro Tony Blair cantó victoria. “Apoyamos todas las conclusiones del juez Hutton. Esto reivindica la integridad de nuestro gobierno y espero que los que la pusieron en duda tengan la dignidad de reconocer su error y pedir disculpas”, dijo Blair. La oposición indicó que aceptaba el informe de Hutton, pero opinó que el juez mismo estaba reclamando entre líneas una investigación más profunda del talón de Aquiles de Tony Blair: la guerra en Irak. “Al comienzo de su informe, Lord Hutton se refiere a la polémica que hubo sobre las armas de destrucción masiva: si existían y si lo que dijo el gobierno se ajustaba a la verdad. Lord Hutton dijo que claramente estos temas iban más allá de los límites de su investigación. ¿Aceptará ahora el gobierno que es necesario que haya una investigación independiente sobre este tema?”, dijo el líder de los conservadores, Michael Howard. Otros, como el diputado laborista disidente George Galloway, hablaron de encubrimiento. “Siempre lo dijimos. El hecho de que la investigación se limitase a las circunstancias que rodearon la muerte de Kelly y que la presidiera un juez arquetípico del establishment garantizaba un encubrimiento”, dijo el diputado.
Por el momento, el primer ministro puede respirar con alivio. El martes se salvó raspando de una colosal derrota parlamentaria de su proyecto de financiamiento universitario. Ayer, el informe de Lord Hutton lo libró de culpa y cargo. Pero mientras la situación en Irak no se normalice y las armas de destrucción masiva no aparezcan –Tony Blair es uno de los pocos líderes que sigue asegurando que existen–, el tema de la acción militar contra Saddam Hussein lo seguirá como uno de esos espectros de Shakespeare que deambulan por el escenario con las manos manchadas de sangre.

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La sonrisa del primer ministro Tony Blair brilla a través de sus ojos.
 
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