EL MUNDO › SILVAN SHALOM

“Hubo que hacerlo”

Por Juan Carlos Sanz*
Desde Madrid

Rodeado de estrictas medidas de seguridad en un hotel de Madrid, el ministro de Exteriores de Israel, Silvan Shalom –Túnez, 1958–, advierte de entrada que no hay en marcha ninguna mediación de España en el conflicto entre israelíes y palestinos. “He sido invitado por el gobierno español en el marco de una visita bilateral, pero también vamos a hablar sobre el proceso de paz”, precisó.
–¿Cree que las operaciones de demolición en el campo de Rafá, en Gaza, están siendo controladas? Los palestinos se quejan de la situación.
–El objetivo de la operación es dar más seguridad a la población de Israel y a los soldados israelíes... Estamos allí –en Rafá– para lograr más estabilidad, ya que la Autoridad Palestina no está haciendo nada para evitarlo. Tenemos que hacer lo que ellos no hacen. Ahora estamos negociando con los egipcios para que puedan desplegar más tropas en su sector de la frontera, puesto que, según el tratado de paz que firmaron con nosotros, no les está permitido concentrar más tropas en la zona. Ellos se quejan de que necesitan más guardas de fronteras y soldados mejor preparados allí. Estamos buscando los modos para autorizar ese despliegue sin necesidad de revisar el tratado de paz. Esto se produce después de la muerte de tantos israelíes... (por ejemplo), de una mujer embarazada de ocho meses y de sus cuatro hijas, de entre 2 y 11 años de edad. Es increíble, se acercaron a su coche después de dispararles para ver si aún vivían y les dispararon desde muy cerca para asegurarse de que estaban muertas. Incluso Amnistía Internacional lo calificó de crimen contra la humanidad. Israel no tiene la culpa de que las salidas de los túneles estén en esas casas, ni de que sean los lugares desde donde los francotiradores disparan, sino la Autoridad Palestina y las organizaciones extremistas palestinas. Aún deben cumplir su promesa de desmantelar las infraestructuras de las organizaciones terroristas, pero no tienen voluntad de tomar esta estratégica decisión. Mientras sigan sin cumplir sus compromisos, nosotros lo haremos en su lugar. En lugar de condenar la determinación israelí de luchar contra el terrorismo, es mejor sumar todas las fuerzas de la comunidad internacional para el esfuerzo necesario de desmantelar las infraestructuras de las organizaciones terroristas. Israel está trabajando en su autodefensa, tiene derecho a su autodefensa, y es un derecho que ha sido reconocido por el Cuarteto –ONU, UE, EE.UU. y Rusia– en su reunión del 1° de mayo.
–¿Aún hay alguna oportunidad para el proceso de paz diseñado en la Hoja de Ruta o es un plan definitivamente muerto?
–No debe ser imposible volver a abrir la Hoja de Ruta. Estuvimos muy contentos poco después de que el plan de la Hoja de Ruta fuese adoptado por ambas partes; entonces creíamos que estábamos encarando un nuevo clima que iba a traer paz y estabilidad a la región. Pero desgraciadamente los palestinos no tienen voluntad de cumplir sus compromisos, en especial el de desmantelar la infraestructura de las organizaciones terroristas, confiscar las armas ilegales, detener a los sospechosos... los mismos compromisos tantas veces aceptados en el pasado y que nunca se han aplicado. En los acuerdos de Oslo, en el protocolo de Hebrón, en el acuerdo de Wye River Plantation, y nuevamente en la Hoja de Ruta diseñada por el Cuarteto. Pero parece que ya no se pide a los palestinos que cumplan sus compromisos. ¿Qué ocurre con las reformas que deben adoptar para dar más poderes a su primer ministro? Arafat es un obstáculo para la paz, pero puede causar menos daños si está fuera que si está dentro. Queremos que ceda el control de las fuerzas de seguridad al nuevo primer ministro, pero nunca lo hará. No lo hizo con Abu Mazen –Mahmud Abbas– ni lo ha hecho ahora con Abu Alá –Ahmed Qureia– en el poder porque él sabe mejor que nosotros que controlar a las fuerzas de seguridad y las fuentes financieras significa seguir controlando el poder en su comunidad. Arafat es el principal extremista, con quien no hemos podido alcanzar ningún compromiso desde que llegó a la región, en 1994. El trajo el fenómeno de los terroristas suicidas...
–Usted fue de los que planteó alguna discrepancia en el Gabinete de Sharon a la construcción del Muro de separación es Cisjordania. ¿Sirve para algo?
–Ante todo, no es muro; es una valla de seguridad. Creo que se construyó demasiado tarde; nos vimos obligados a ello después de sufrir 20.000 ataques terroristas palestinos. Creo que cualquier otro país hubiese hecho lo mismo después de sufrir 20 ataques. La valla funciona. Hay un importante descenso en el número de ataques terroristas. Pero hay que saber que la construcción de la valla es un hecho reversible, la vida humana no. Ya levantamos otras vallas en el pasado, con Egipto y con Jordania, después de firmar tratados de paz; en Líbano, cuando nos retiramos de allí... La valla puede retirarse si llegamos a un acuerdo con los palestinos, pero la pérdida de vidas humanas es irreversible. ¿Qué más hay que hacer para proteger a nuestro pueblo de la violencia? Sufrimos durante tantos años que decidimos hacerlo, sólo para protegernos.

* De El País de Madrid. Especial para Página/12.

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