EL MUNDO › WASHINGTON Y LONDRES SE DISPUTAN A UN JEQUE INGLES

Quién se queda con este paquete

 Por Marcelo Justo

En una sorpresiva redada en horas de la madrugada, la policía británica arrestó en Londres al jeque Abu Hamza, acusado por Estados Unidos de 11 cargos de terrorismo y vinculación con Al Qaida. En perfecta sincronía, el secretario de Justicia de Estados Unidos, John Ashcroft, anunció en Nueva York las acusaciones que pesan sobre el jeque mientras éste comparecía ante la Justicia británica en la primera instancia del proceso de extradición. Entre otros cargos, Estados Unidos acusa al polémico jeque de participar en la Jihad islámica en Afganistán, organizar actos terroristas en Estados Unidos y conspirar para tomar rehenes en Yemen. “La máxima pena en casos de toma de rehenes es la pena de muerte. Hamza también puede ser condenado a 100 años de prisión por los otros cargos”, dijo Ashcroft.
En la mira de EE.UU. y Gran Bretaña desde hace tiempo, Abu Hamza es uno de los predicadores musulmanes más radicales del Reino Unido. Manco, con un vistoso garfio de pirata, tuerto y obeso, el jeque reivindica los atentados del 11 de septiembre contra “esa potencia demente” y llama a Osama bin Laden “un buen hombre, querido por todos los musulmanes”. El contenido incendiario de muchas de sus prédicas como imán de la mezquita de Finsbury Park en el norte de Londres llevó al cierre del lugar en enero del año pasado. Pero aunque el secretario del Interior, David Blunkett, lo tiene entre ceja y ceja, el jeque consiguió eludir la draconiana ley antiterrorista británica con una hábil retórica que condenaba en durísimos términos al satánico poder estadounidense, evitando palabras que pudieran considerarse “incitación al terrorismo”.
Según la ley británica y europea, para poder extraditarlo el gobierno deberá solicitar a Estados Unidos que no aplique la pena de muerte. Blunkett aseguró que tiene un acuerdo específico con Estados Unidos al respecto. “Tenemos un acuerdo con John Ashcroft que renovamos hace un año, por el cual en un caso de extradición ellos pueden hallar culpable a la persona, pueden sentenciarlo a muerte, pero no ejecutarán la sentencia”, indicó Blunkett. El Ministerio del Interior deberá convencer a la Justicia de la fiabilidad de este acuerdo. Los procesos de extradición suelen ser notoriamente largos. El más famoso en Gran Bretaña de los últimos años, el de Augusto Pinochet, fracasó después de 16 meses de peripecias judiciales.
Otro factor puede ayudar al jeque: es naturalizado británico. Oriundo de Egipto, Abu Hamza se casó con Valerie Fleming en 1981 y se divorció cinco años después porque, según su ex esposa, su radicalización política había vuelto imposible el matrimonio. Con el mundo islámico encendido por la revolución iraní y la Jihad islámica en Afganistán, Hamza se unió a los mujaidines que luchaban por expulsar a los soviéticos en 1991, donde perdió la mano y el ojo en combate. Paradójicamente, en esa época estaba objetivamente aliado a EE.UU., que prestaba asistencia financiera y militar a los mujaidines, a quienes denominaban “combatientes de la libertad”.

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