ECONOMIA › NI EL GAS NI LOS FERIADOS EXPLICAN EL PARATE

El Santander refuta a Lavagna

 Por Julio Nudler

El Banco Santander Central Hispano refutó ayer en un informe a Roberto Lavagna, desestimando la interpretación que el ministro de Economía ensayó para explicar la fuerte desaceleración sufrida por el EMI, Estimador Mensual Industrial, en abril. Según Lavagna, si el crecimiento año contra año se ralentó del 15,1 por ciento de marzo al 9,4 por ciento de abril fue porque este mes contó este año con menos días laborables, debido a los feriados, y por la incidencia de la crisis energética. Juan Arranz y otros tres economistas analizaron para el BSCH los argumentos del ministro y concluyeron que carecen de sustento.
Estos entendidos se tomaron el trabajo de ordenar las doce ramas fabriles según su importancia como protagonistas de la mencionada desaceleración, y luego compararon el empleo de gas y la capacidad ociosa de cada una de ellas. Comprobaron así que cinco de las doce ramas fueron determinantes en el enlentecimiento de la actividad, significando ellas más del 60 por ciento del EMI. El conjunto estudiado abarca automotores, maquinaria y aparatos metálicos, editoriales e imprentas, alimentos y bebidas, cigarrillos (estas cinco explican un 86 por ciento del desinfle), minerales no metálicos, refinación de petróleo, químicos, caucho y plásticos, textiles, metales básicos, papel y cartón.
De todas esas ramas, sólo la de minerales no metálicos muestra una gran incidencia del gas en su valor de producción. Todas las demás tienen un peso de 0,70 por ciento o menos en gas, por debajo del 0,75 por ciento de la producción industrial en su conjunto. “Aunque no tenemos información sobre conexiones no interrumpibles de gas en ninguna de esas ramas –señalan–, la baja incidencia del gas en el valor productivo proveniente de la matriz de insumo-producto nos autoriza a concluir que es escasa la sensibilidad de la producción fabril respecto del gas.”
Por otro lado, y para sorpresa de los economistas del Santander, ninguno de los cinco subsectores que mostraron una significativa desaceleración productiva ostentan una capacidad ociosa lo bastante estrecha como para haber supuesto una restricción al aumento de su producción. Debe tenerse en cuenta –apuntan– que en la industria automotriz la capacidad sobrante supera el 67 por ciento. En el extremo opuesto, alimentos y bebidas aún opera con un 26 por ciento de holgura en su capacidad.
El informe del Santander tampoco toma en serio el argumento de la menor cantidad de días laborables, ya que la diferencia respecto de abril 2003 fue de sólo una jornada. Por tanto, recomiendan al mercado monitorear cuidadosamente las ventas en supermercados y shopping centers como un indicador de la demanda de consumo, para así poder entender mejor el freno relativo que sufrió la producción industrial en abril.

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