EL MUNDO › UKIP AVANZA A COSTA DEL LABORISMO Y LOS “TORIES”

Otra pesadilla para Blair

 Por Marcelo Justo

Página/12
en Gran Bretaña
Desde Londres

El Laborismo de Tony Blair sufrió otra noche de pesadilla ayer al conocerse el resultado de la elección de 78 eurodiputados, pero se salvó del naufragio gracias al Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP, las siglas en inglés), que propone romper el vínculo de Gran Bretaña con la Unión Europea. En un claro mensaje del electorado británico, el UKIP obtuvo un 18 por ciento de los votos y condicionó la negociación que deberá llevar adelante Blair la semana próxima con los restantes 24 miembros de la UE para la aprobación de una Constitución que sustituya a la miríada de tratados que rigen el funcionamiento de la Unión. Pero el resultado de estas elecciones, sumado al de los comicios municipales, muestra un claro descontento del electorado con el gobierno de Blair.
Los laboristas quedaron en un humillante segundo lugar, pero se beneficiaron con las pérdidas que sufrió el ganador de la noche, el Partido Conservador, a manos de los independentistas. A pesar de triunfar en las urnas, los conservadores obtuvieron menos votos que en las euroelecciones de 1999 y no consiguieron disipar la impresión de que su éxito se limitó al voto castigo que sufren los partidos gobernantes en las elecciones de mitad de período, sin necesarias repercusiones para los comicios nacionales que con casi seguridad tendrán lugar anticipadamente a principios del año próximo.
Peor aún, para el partido que lidera Michael Howard, el excelente desempeño del UKIP revivió el tema europeo, ese fantasma tan temido de los conservadores, que desde hace más de 20 años están divididos en dos facciones irreconciliables: euroescépticos y eurófilos. En declaraciones a la BBC, Michael Anchram, presidente del Partido Conservador, intentó minimizar las diferencias internas. “El voto de la gente es contra la política europea actual de este gobierno que apoya la creación de un superestado europeo. No es contra la Unión Europea en sí”, indicó An- chram. No fue la interpretación que hicieron de las elecciones los independentistas que buscaban ayer sacarle el máximo jugo a su noche de gloria. “Esto significa un claro cambio de orientación del debate sobre nuestra relación con Europa. Los británicos no quieren un superestado europeo y están diciendo que tampoco quieren estar en la Unión Europea”, señaló Gordon Booth, eurodiputado electo del UKIP. Los independentistas contaron en su campaña con la presencia de varias personalidades de gran exposición mediática, como la actriz Joan Collins y el presentador televisivo Robert Kilroy-Silk.
A pesar de que el desempeño del UKIP salvó la jornada de los laboristas, quedó evidenciado el descontento con el gobierno de Blair. Aún antes de que se conocieran los resultados europeos, varios pesos pesado partidarios, como el viceprimer ministro John Prescott y el ministro de economía Gordon Brown, salieron públicamente a respaldar al primer ministro. En declaraciones a la BBC, Prescott indicó que Blair lideraría al laborismo en las próximas elecciones. Por su parte, el eterno rival de Blair por el liderazgo partidario y nacional, Gordon Brown, alertó sobre la necesidad de no desperdiciar esta oportunidad para comprender el mensaje del electorado.

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