EL MUNDO › JORNADA VIOLENTA EN IRAK CON DOS PERIODISTAS HERIDOS

Juicio y violencia al infinito

A pesar de tener un nuevo juez duro e intransigente, el proceso a Saddam Hussein y a algunos de sus ex colaboradores terminó como siempre: los acusados acusando y abandonando la sala. Ya parece un clásico de este juicio que el gobierno iraquí y la Casa Blanca esperaban haber dejado atrás luego de la renuncia del antiguo presidente del tribunal, el kurdo Rizgar Amin, que se negó a ser más duro con los acusados, como se lo había “propuesto” el gobierno de Estados Unidos. Ayer, el caos no sólo reinó dentro del recinto. Al menos tres personas murieron y otras 17 quedaron heridas luego de una ola de atentados contra iglesias, en total siete, en las ciudades de Bagdad y Kirkuk. Además, dos periodistas estadounidenses de la cadena televisiva ABC fueron gravemente heridos cuando filmaban junto a un grupo de militares de la misma nacionalidad.

“Permítame que abandone la sala, porque no soporto continuar aquí.” Eso fue lo último que dijo Saddam Hussein antes de abandonar la sala intempestivamente. La causa del enojo del ex mandatario y de sus colaboradores, según explicó uno de los abogados defensores, es que el nuevo juez a cargo del caso, Raouf Rasheed Abdul Rahman –kurdo como su antecesor– los trató “de manera grosera e incivilizada”. La defensa también adelantó que no se presentarán a la próxima audiencia programada para el miércoles. El enfrentamiento entre los acusados y el juez comenzó porque el magistrado, a diferencia de su antecesor, no dio a lugar e ignoró con ironía las acusaciones de la defensa contra el trato de las fuerzas extranjeras. El hermanastro de Saddam, Barsam al Tikrit, acusó entonces al nuevo juez de ejercer “métodos militares” para dirigir la corte, lo que le costó la expulsión inmediata de la sala. Repudiando esta decisión, Saddam también abandonó el recinto. Sin la presencia de los acusados, ni de sus abogados, el nuevo presidente del tribunal dejó en claro que el proceso podía continuar sin su presencia.

Fue una nueva jornada violenta. Ayer comenzó con un ataque contra una pastelería en Iskandariya, en el sur de Bagdad, la madrugada que dejó al menos diez iraquíes muertos. Horas después, un cochebomba se estrelló contra un convoy militar en Tikrit, en el norte del país, matando a cuatro soldados iraquíes e hiriendo a otros seis. Ya a la tarde, la ciudad capitalina y la norteña Kirkuk sufrieron una ola de atentados dirigidos exclusivamente a iglesias. Al mismo tiempo, dos periodistas estadounidenses de la cadena ABC fueron heridos de gravedad cuando filmaban junto a la Cuarta División de Infantería de Estados Unidos, en la ciudad de Taji, a unos 30 kilómetros de Bagdad. Las dos víctimas, Bob Woodruff –un conocido presentador de televisión– y su camarógrafo, Doug Vogt, fueron hospitalizados inmediatamente y operados, y podrían ser trasladados más tarde a un hospital en Alemania para su recuperación. “Fueron alcanzados por un artefacto explosivo artesanal y posteriormente hubo disparos de arma ligera”, explicaron desde la cadena televisiva.

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Saddam abandonó la sala.
 
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