EL MUNDO › “TENIA QUE VENIR”, DIJO BENEDICTO XVI A SOBREVIVIENTES DEL NAZISMO

El Pontífice alemán visitó Auschwitz

La presencia de Joseph Ratzinger en el campo de concentración estuvo cargada de simbolismo. De niño, el ex cardenal bávaro fue miembro involuntario de la Juventud Hitleriana y luego recluta en una unidad antiaérea nazi.

 Por Ruth Elkins *
Desde Berlín

Describiéndose a sí mismo como un “hijo del pueblo alemán”, un solemne pontífice Benedicto XVI caminó bajo el arco de metal del campo de concentración de Auschwitz que reza “El trabajo los liberará”. La visita del Papa alemán al campo de la muerte avanzó en la relación entre los católicos y los judíos, al rezar y pedir perdón en su lengua natal alemana.

Después, hablando en italiano ante los sobrevivientes de Auschwitz, dijo: “Es particularmente difícil para un Pontífice que viene a Alemania visitar este lugar. El papa Juan Pablo II vino aquí como un hijo del pueblo polaco. Yo vengo aquí hoy como un hijo del pueblo alemán. Por esta misma razón, puedo y debo repetir sus palabras: no podía dejar de venir a aquí. Tenía que venir”. Y agregó: “En un lugar como éste, las palabras no son posibles, sólo el silencio estupefacto que hace que uno le pregunte a Dios: ‘¿Por qué? ¿Por qué Tú no dijiste nada? ¿Cómo pudiste tolerar tanta destrucción...?’. Le ruego a Dios que no permita que una cosa similar vuelva a suceder”. La gira por el campo en el sur polaco también fue protagonista de la visita del Pontífice a un centro de diálogo católico y su participación en las oraciones interconfesionales en hebreo y alemán, incluyendo el Kaddish, una oración judía para los muertos.

Pero el momento más emotivo llegó cuando el papa Benedicto XVI se reunió con sobrevivientes judíos del campo. Con corbatas azules y blancas, recordando los uniformes rayados de los prisioneros, los 32 hombres y mujeres se pararon junto a la “Pared de la Muerte”, donde los prisioneros judíos eran fusilados. Benedicto XVI recorrió la fila y algunos le entregaron fotografías con su antecesor, Juan Pablo II. Otros besaron su mano y luego, sin poder contener la emoción, rompieron en llanto.

La visita marcó el final de la gira de cuatro días del Pontífice en Polonia, la tierra natal de su predecesor, que murió en el 2005. Ofició la misa a la mañana frente a más de 900 mil personas en el predio de Krakow, donde Juan Pablo II tradicionalmente realizaba sus convocatorias. Benedicto XVI les dijo a los fieles que, aunque Polonia fue la tierra de Juan Pablo II, como líder de los católicos de todo el mundo, ahora también era su país.

Pero visitar Auschwitz siempre iba a ser difícil para el ex cardenal bávaro Joseph Ratzinger. De niño fue miembro involuntario de la Juventud Hitleriana y, después, fue reclutado en una unidad anti-aérea nazi. Sin embargo, Benedicto XVI, que decidió en parte convertirse al clero por la brutalidad del régimen nazi, insistió en ir a Auschwitz, a pesar de que sus asesores inicialmente habían descartado la visita.

El Papa evitó usar el alemán durante su viaje, hablando principalmente en polaco e italiano, para no ofender sensibilidades polacas ni judías. Aunque los jóvenes polacos dieron la bienvenida al Pontífice, muchos cuestionaron que apareciera siguiendo tan de cerca los pasos de su predecesor, en vez de hacer su propio camino. “Mientras Benedicto XVI viaja a través de Polonia, cada paso, cada palabra parece haber sido tomada de su predecesor, Juan Pablo II”, aseguró ayer en su editorial el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Traducción: Laura Carpineta.

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“En un lugar como éste, las palabras no son posibles, sólo el silencio”, dijo el Pontífice.
 
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