EL MUNDO › MAS DE 170 MUERTOS Y CIENTOS DE HERIDOS EN EL ATAQUE COORDINADO

India fue blanco de un megaatentado

Las explosiones en trenes durante la hora pico del sistema de transporte más utilizado del mundo estremecieron a una región sensibilizada por una disputa de larga data entre dos países con capacidad nuclear. Nadie se adjudicó el golpe, pero la prensa hindú no dudó en señalar a grupos separatistas cachemiros. Pero el modus operandi coincide con los métodos de Al Qaida.

Al menos 174 personas murieron y 464 resultaron heridas en siete explosiones ocurridas en la hora pico en la red ferroviaria de Bombay, la capital económica de la India. Hasta el momento, ningún grupo reivindicó los ataques a la red de transporte, pero las autoridades indias apuntaban a islamistas activos en la disputada región de Cachemira, una guerrilla muy vínculada con la red terrorista Al Qaida.

Los trenes de Bombay –que en 1995 cambió su nombre por Mumbay– transportan a más de seis millones de pasajeros por día y son la red de transporte más utilizada del mundo. Los atentados se produjeron alrededor de las 18 horas en vagones de primera clase de trenes de la línea oeste, que estaban abarrotados de trabajadores en el momento en que regresaban a sus hogares tras la jornada laboral. Las bombas estallaron en un intervalo de 20 minutos y, al parecer, fueron activadas por un temporizador. Seis de las explosiones se produjeron en las estaciones suburbanas o en los trenes que estaban en ellas en Matunga, Khar, Mahim, Jogeshwari, Borivali y Bhayendar. La séptima explosión se produjo en el metro del barrio de Khar.

Según la policía, los siete estallidos se debieron a potentes cargas explosivas. “Los expertos en explosivos fueron llamados a los lugares de los hechos y determinarán qué tipo de detonadores fueron utilizados. Evidentemente hay un grupo terrorista detrás de los atentados, porque una persona común no podría haber hecho esto”, dijo el jefe policial de Bombay, An Roy. “Intentamos mantener la situación bajo control. La prioridad es mantener el orden público para asegurarse de que el tráfico funcione y de que la gente vuelva a su casa”, agregó.

Los servicios de seguridad indios fueron colocados en estado de alerta máxima ayer por la noche después de los atentados. “Estamos tomando todas las medidas posibles”, declaró el ministro del Interior, Shivraj Patil. Fuerzas paramilitares suplementarias fueron desplegadas en los aeropuertos de todo el país y algunos comandos se posicionaron en los aeropuertos de Bombay, Nueva Delhi, Bangalore (sur) y Calcuta (este). “Se ha prohibido la entrada de visitantes en los aeropuertos y los registros de equipaje se han multiplicado. No obstante, los vuelos no se verán afectados por las medidas de seguridad”, indicó un portavoz de la Aviación Civil.

Aunque ningún grupo terrorista asumió la autoría de los atentados, las autoridades indias acusaron a grupos islamistas con base en Pakistán y activos en Cachemira, una región cuyo control se disputan desde hace décadas India y Pakistán. Los atentados en Bombay se produjeron pocas horas después de que fallecieran ocho personas en tres ataques con granada en la ciudad de Srinagar, en la Cachemira india. Medios indios señalaron que las agencias de Inteligencia investigan una posible relación entre los atentados de Bombay y la celebración en el día de ayer de elecciones regionales en la Cachemira paquistaní. Un dato importante que fundamentan las acusaciones es que la ciudad de Bombay está gobernada desde hace más de 15 años por un partido de extrema derecha que impulsa la expulsión de los extranjeros, en particular musulmanes. No obstante, la secuencia y el modus operandi de los atentados sembraron la duda, ya que se asemejan a los perpetrados en Londres el 7 de julio de 2005 o a los cometidos en Madrid el 11 de marzo de 2004, de los cuales asumió responsabilidad la red Al Qaida.

El primer ministro de India, Manmohan Singh, prometió en un comunicado publicado en Nueva Delhi “vencer los planes diabólicos de los terroristas”. Estos atentados “son actos cobardes y un intento de hacer cundir el miedo entre los ciudadanos”, explicó Singh. Además, hizo un llamado a la calma a la población de Bombay –que cuenta con casi 18 millones de habitantes– así como a la de Srinagar, principal ciudad de la Cachemira india, donde ayer se registraron los ataques con granadas perpetrados por supuestos extremistas musulmanes. Las granadas fueron lanzadas contra un micro turístico, un concurrido mercado, un céntrico barrio comercial y la playa de la ciudad. Todos los ataques tuvieron lugar en el transcurso de tres horas.

El presidente de Pakistán, general Pervez Musharraf, no tardó en condenar con firmeza los atentados, intentando despejar las culpas que pueden recaer sobre su país por los ataques. “El terrorismo es una lacra de nuestros días; debe ser condenado, rechazado y hay que luchar contra él de forma efectiva y coherente”, afirmó Musharraf. Un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores negó que algún grupo paquistaní esté involucrado en esas acciones terroristas. Asimismo, una vocera de ese ministerio, Tasneem Aslam, afirmó que si bien el gobierno de la India señaló a grupos terroristas paquistaníes como Lashkar-e-Taiba (“Ejército de los Puros”) tras atentados como los ocurridos en los últimos años en las ciudades de Nueva Delhi y Benarés, “estas acusaciones pueden deberse a un intento de las agencias de seguridad indias de esconder su fracaso en el mantenimiento de la ley y el orden”.

India ya había sido objeto de atentados con bombas en el pasado. En 1993, una serie de explosiones mató en Bombay a unas 250 personas e hirió a más de 1000. En octubre de 2001, 38 personas murieron en un atentado suicida de un grupo islámico contra el parlamento local de la Cachemira india. En Nueva Delhi, un triple atentado provocó al menos 62 muertos el 29 de octubre de 2005. En tanto, el 7 de marzo de este año, un triple atentado mató al menos a 21 personas en Benarés (norte), la más importante de las ciudades santas del hinduismo.

Además de Pakistán, toda la comunidad internacional condenó los atentados de ayer. Entre ellos Estados Unidos, que incrementó la seguridad en los medios de transporte de Nueva York. “Condenamos los ataques en los términos más fuertes posibles. Nuestras oraciones y pensamientos son para los que han perdido seres queridos y amigos en estos ataques”, dijo el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack.

También condenaron el atentado Rusia, los países de Unión Europea, Venezuela y Sudáfrica, entre otros. La Cancillería argentina también emitió un comunicado condenando “los actos cobardes que enlutan a la humanidad toda” y solidarizándose con las víctimas.

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Los atentados se produjeron alrededor de las 18 horas, en vagones de primera clase.
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