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Cardoso devoró a Bush en un “off” que se hizo “on”

Bush no sabe nada de América latina, y Cardoso trató de interceder ante él por Argentina, pero el otro no quiso saber nada. Estas son algunas de las cosas que dijo el presidente brasileño en una entrevista reservada.

Generalmente un “off the record” se usa para que alguien prominente –un jefe de Estado, por ejemplo– haga saber su opinión sin ser directamente nombrado. Esa seguramente fue la intención de Fernando Henrique Cardoso al brulotear fuera de cámara a Estados Unidos y a su presidente George W. Bush por el manejo de la crisis en América latina, pero el canal de televisión mexicano Televisa 2, que le hizo la entrevista “on the record” al margen de la cual vinieron las declaraciones “off”, decidió mandarlo al frente igual e informó lo que Cardoso había dicho al periodista Héctor Aguilar Camín. En ese “fuera de cámara”, Cardoso dijo que su par estadounidense George W. Bush “no sabe nada de América latina” y que apeló a Bush “varias veces” para que ayude a Argentina pero que sólo encontró su indiferencia.
La declaración de Cardoso debía permanecer reservada, pero fue emitida por el canal Televisa 2 de México y citada ayer por el diario brasileño Folha. La administración Bush “no sabe nada de América latina” y relegó la región “a la irrelevancia”, le dijo Cardoso al periodista Aguilar Camín, del programa de entrevistas semanal “Zona Abierta” (que terminó resultando demasiado abierta). En esos comentarios reservados, Cardoso también dijo que Bush “no tiene la misma red de contactos en la región que la administración anterior” y que ya apeló a él “varias veces” para que Estados Unidos ayude a la recuperación de Argentina. Afirmó que “la primera vez que conversé con el presidente Bush, me demostró una actitud completamente de ‘hands off’ (no intervención). Luego vino la cuestión del terrorismo y ahí se paró todo de verdad”. Un dato a tener en cuenta: esta semana el mismo matutino brasileño publicó que Cardoso había intentado comunicarse telefónicamente con Bush la semana pasada a raíz de las inoportunas declaraciones sobre Brasil del secretario del Tesoro Paul O’Neill y que Bush se negó por tres días a contestar a sus llamadas. Finalmente, Cardoso debió conformarse con ser atendido por Condoleezza Rice, asesora de Seguridad Nacional del presidente.
Folha también reprodujo fragmentos de la entrevista propiamente dicha, en la que el Cardoso criticó “la modalidad de defensa permanente” adoptada por la Casa Blanca tras los atentados del 11 de septiembre, que calificó de “horrorosos”. Aún así, tras estos atentados, “lo que ocurrió no fue un aislacionismo a la antigua, sino una mentalidad de defensa permanente con la definición de terrorismo, del eje del mal, como enemigos principales”. Ello, según el presidente Cardoso, llevó a Estados Unidos a relegar a América latina. “Volvimos todos a ser un tanto irrelevantes. Ellos no están en contra nuestro, pero pasamos a ser irrelevantes bajo ese ángulo”, dijo textual. “No estamos del lado del eje del mal, no hay el mal en nuestra región. El terrorismo de Colombia es local, no tiene vinculaciones internacionales”, declaró Cardoso, insistiendo en su opinión de que Estados Unidos ignora a la región. “Porque somos todos democráticos, porque compartimos la visión común de que el mercado es fundamental para ordenar las relaciones económicas, porque respetamos los derechos humanos. En ese aspecto coincidimos con el punto de vista norteamericano, pero al no ser estadounidenses, nos volvemos irrelevantes”, declaró el presidente.
Asimismo, Cardoso señaló que los únicos países que ingresan en la realpolitik estadounidense son Colombia, Venezuela, y México; por eso “el debate está más lejos de nosotros”. Además lamentó que “los europeos tampoco tienen voluntad o capacidad real de confrontar la hegemonía estadounidense”, porque “los europeos también tienen miedo. El mundo vive un momento malo bajo ese punto de vista. Los europeos tienen miedo de los inmigrantes, de la proximidad de Medio Oriente”, explicó.
En un llamado a la conciencia norteamericana, el presidente brasileño declaró que “el cambio de nuestra situación depende básicamente de la opinión pública norteamericana. Estados Unidos es un país altamente democrático”. No obstante, señaló que la dificultad radica en que la opinión pública se encuentra amedrentada y que no puede hacer contrapeso a la visión que tienen los norteamericanos. Con relación a China y lasposibilidades de transformarse en el contrapeso al poderío estadounidense, Cardoso aseveró que “sería un poco patético volver a un bipolarismo después de la Guerra Fría. No vale la pena”.
Interrogado acerca de qué debiera hacer América latina para combatir la indolencia norteamericana por la región, el jefe de gobierno brasileño dijo que “es necesario preguntar si es preciso combatir la irrelevancia. Tenemos la posibilidad de hacer una inserción en la economía internacional que nos sea favorable, en este momento en que somos más irrelevantes, tratemos de cuidar de nosotros mismos, pero también de hacer vínculos como el que hicimos con México, o el que México hizo con Europa o Chile con Europa, o el que nosotros estamos intentando hacer con Europa”. La Casa Blanca puede darse por enterada; claro que –si es cierto el diagnóstico de Cardoso– no lo hará.

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A Cardoso no le gusta que no le respondan las llamadas.
Y trató de contestar por vía indirecta y reservada a su némesis del Norte.
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