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Echaron al jefe del ejército uruguayo por reunirse con jefes de la oposición

La decisión de Tabaré Vázquez tomó por sorpresa a propios y extraños. La noticia de la reunión secreta había sido publicada en un semanario y el mandatario oriental no dudó en forzar el relevo. La medida tensó la relación entre el gobierno y las fuerzas armadas.

 Por María Laura Carpineta

El comandante del ejército uruguayo, Carlos Díaz, fue relevado ayer de su cargo por mantener reuniones no autorizadas con líderes de la oposición al gobierno de Tabaré Vázquez. “La decisión fue motivada por las reuniones que dicho oficial general mantuvo y programó con altos dirigentes políticos sin poner en conocimiento previo al Mando Superior”, fue la explicación ofrecida por el gobierno en un escueto comunicado difundido al mediodía. Para muchos, la noticia era incomprensible. No todos los uruguayos habían leído la última edición del semanario Búsqueda, que había salido a la venta esa misma mañana. En su tapa se destacaba la reunión que habían mantenido el miércoles por la noche Díaz, dos generales del ejército, el ex presidente colorado Julio Sanguinetti y su antiguo ministro de Defensa, Yamandú Fau.

El día había empezado bien para Tabaré Vázquez. Había decidido alejarse de todo por un rato y pescar en Cabo Polonio, un balneario del estado Rocha. Sin embargo, la tranquilidad terminó cuando uno de sus asesores le mostró una copia de la revista. Lo que sucedió después sigue siendo un misterio. Lo único certero es que horas después el Ministerio de Defensa anunciaba el relevo de Díaz y el arresto de los dos generales que también habían participado de la reunión, Pedro Aguerre y Miguel Dalmao. La noticia no sólo sorprendió al Ejército y la oposición. Los funcionarios y legisladores oficialistas saltaban de reunión en reunión, intentando informarse de lo que había pasado. “Sólo tengo detalles. Primero tengo que averiguar qué fue lo que pasó”, dijo a este diario un importante legislador del Frente Amplio (FA) cuando ya habían pasado cinco horas del anuncio oficial.

La oposición, en cambio, aprovechaba el silencio. “Fue una decisión desproporcionada a una eventual falta que se pueda haber cometido”, cuestionó Fau. En diálogo con Página/12, el ex ministro de Defensa colorado dijo que se trató solamente de una reunión informal para intercambiar opiniones, aunque reconoció que era la primera vez que participaba de un encuentro de este tipo con la actual cúpula del ejército. “Se habló de hechos de la actualidad, de las preocupaciones de la fuerza, del futuro del ejército”, contó. El ex ministro intentó relavitizar el tema de los derechos humanos y de los juicios contra los militares por crímenes de la dictadura. “No se trató en profundidad”, aseguró.

Para el senador frenteamplista Rafael Michelini, los temas de discusión o el tono que se utilizó no son relevantes. “Es un problema de jerarquía”, afirmó una y otra vez el legislador en diálogo con este diario. Díaz no había solicitado autorización al Ministerio de Defensa para realizar el encuentro, al que también estaban invitados pero no fueron –según la revista Búsqueda– el líder del Partido Nacional, el senador Jorge Larrañaga y su correligionario, el ex presidente Luis Alberto Lacalle. “Si un subalterno, un general, estuviera hablando con sectores del gobierno sin su permiso, Díaz tampoco lo toleraría”, afirmó Michelini. “Si el presidente lo dejara pasar, no nos informarían de nada. No podemos cometer este error”, concluyó.

Esta explicación no alcanzó para menguar el malestar que durante todo el día invadió la sede del ejército en Montevideo. Después del anuncio del mediodía, todos los generales de la fuerza y Díaz se reunieron a puertas cerradas para discutir cómo reaccionarían ante la decisión del Ejecutivo. Después del encuentro, el ahora ex Comandante afirmó: “La lealtad no paga”. Díaz se refería al apoyo que había dado a la política de derechos humanos del actual gobierno. Cuando asumió en febrero pasado, se había comprometido a ayudar en todo lo que fuera posible a la búsqueda de la verdad sobre los crímenes de la última dictadura. Pero no hubo grandes avances en este tema durante su gestión.

De todas maneras, Díaz buscó dejar en claro que no se trataba de una crisis entre la fuerza y el Ejecutivo. Una fuente cercana a los altos mandos militares dijo a este diario que el Comandante habría dicho a sus subalternos que la izquierda seguía viendo a los militares como al enemigo. Aunque este malestar no provoque una crisis, sí podría dificultar la cooperación entre los mandos militares y los civiles. Un general habría advertido durante la reunión que a partir de ahora le será difícil al gobierno conseguir la colaboración del Ejército en la lucha por los derechos humanos.

Para Vázquez, sin embargo, ya no hay nada que discutir. “Díaz es una excelente persona, pero cometió un error”, afirmó en una rueda de prensa anoche. El presidente quiere dejar atrás este incidente y adelantó que la semana próxima ya habrá un nuevo jefe del ejército.

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Vázquez y Díaz en tiempos mejores, durante la celebración del Día del Ejército.
Imagen: EFE
 
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