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Entre las Coreas ya no hay “barrera invisible”

En un día histórico, los presidentes de las dos Coreas firmaron una declaración de paz que pone fin a décadas de guerra fría e inaugura una nueva etapa de integración, con zonas de inversión en el norte y áreas de pesca conjunta.

 Por Ramiro Trost

Desde Seúl

“Nos separa una barrera invisible”, había dicho el presidente surcoreano, Roh Moo Hyun, con respecto al líder norcoreano, Kim Jong Il, luego de los primeros contactos personales. Pero el “muro de desconfianza mutua”, como él mismo definió la relación entre las dos Coreas, parece descomprimirse a partir de la declaración conjunta de ayer para buscar un tratado de paz que ponga fin oficialmente a la guerra y al clima de hostilidad. Los mandatarios de ambos lados del paralelo 38 rubricaron un listado de ocho puntos cargado de buenas intenciones, pero del que muchos dudan en cuanto a su real concreción.

El documento firmado por Roh y Kim, denominado Declaración para el Desarrollo de las Relaciones Intercoreanas, la Paz y la Prosperidad, se basó en coincidencias para promover los intercambios económicos, pero dejó de lado la resolución de temas humanitarios. Los dos puntos más importantes del acuerdo se relacionan con la búsqueda de un tratado de paz para reemplazar al armisticio que rige desde 1953 y el avance en el proceso de desnuclearización de Norcorea.

La declaración conjunta insta a esforzarse para sustituir el cese del fuego, con el que se detuvieron las acciones bélicas hace más de medio siglo, por un régimen de paz permanente. Para tal fin, las dos partes organizarán una reunión multilateral, a la que invitarán a Estados Unidos y China. Ambas Coreas también se comprometieron a aunar esfuerzos para facilitar la implementación de los acuerdos nucleares alcanzados en septiembre de 2005 y en febrero de este año. Este punto tuvo una muy simple mención, ya que los gobiernos de Seúl y Pyongyang buscan derivar ese tema al diálogo nuclear a seis bandas y no afectar los lazos bilaterales con un asunto que consideran sensible.

Mientras Roh y Kim daban forma a la declaración se conoció desde Beijing el convenio nuclear alcanzado, por el cual Corea del Norte aceptó inhabilitar el resto de las instalaciones atómicas hasta fin de año, revelar sus programas nucleares y no transferir conocimientos o tecnología relacionados a cambio de recompensas energéticas. Además, Washington prometió remover las sanciones económicas que aplica sobre Pyongyang, iniciando también el proceso para eliminarlo de la lista de países que promueven el terrorismo.

El documento rubricado por Roh y Kim en la capital norcoreana se basa fundamentalmente en coincidencias para la cooperación económica. Se crearán en el Norte zonas especiales de inversión y áreas de pesca conjunta en el límite marítimo, con el fin de evitar choques armados. Además, los titulares de las carteras de Defensa de ambos lados mantendrán una reunión el mes próximo y los respectivos primeros ministros buscarán la implementación de lo acordado en un encuentro a realizarse en noviembre en Seúl. Las dos partes también coincidieron en habilitar vías férreas para el transporte de carga fronterizo y la apertura de una ruta aérea directa entre Seúl y el monte norcoreano Baekdu, en el extremo noreste de la península, abriendo las puertas de ese sitio al turismo surcoreano.

Los medios surcoreanos señalaron que la declaración conjunta intercoreana es un compendio de buenos deseos, pero dista de constituir un nuevo capítulo en la historia de reconciliación entre las dos Coreas. El diario Kukmin señaló en una nota editorial que es un gran interrogante la continuidad del plan, ya que a Roh Moo Hyun le restan cinco meses en el poder y será el próximo gobierno el que deba implementar lo pactado. El periódico manifestó las dudas en el mediano y largo plazo, ya que el candidato favorito para alzarse con la presidencia en los comicios de diciembre, el derechista Lee Myung Bak, aplicará grandes cambios en la política con el Norte. Este postulante, del opositor Gran Partido Nacional, expresó su apoyo a los esfuerzos por la reconciliación, pero criticó el hecho de que apenas se haya mencionado la crisis nuclear y se haya obviado el tema de los prisioneros de guerra y los secuestrados surcoreanos que aún permanecen en Norcorea.

Varios expertos expresaron que si bien la declaración conjunta detalla todos los beneficios que recibirá Corea del Norte, no queda claro cuáles serían las ventajas para la parte sureña, haciendo hincapié también en los varios millones de dólares que tendrá que aportar Surcorea para los proyectos de cooperación.

El profesor Yoo Ho Yeol, del Instituto de Estudios Norcoreanos de la Universidad de Corea, le dijo a Página/12 que no hay posibilidad de concretar el acuerdo intercoreano sin antes resolver el tema nuclear. El catedrático agregó que para lograr el fin de la Guerra de Corea se buscará promover una reunión trilateral o cuatripartita, por lo que participarían los mismos países que están vinculados con la solución del conflicto atómico.

La opinión pública surcoreana ha vivido la II Cumbre Intercoreana de espaldas a lo que sucedía en Pyongyang y es escéptica en torno de los resultados. “Roh Moo Hyun se dio todos los lujos en Norcorea. La gente lo ovacionó, fue a ver el propagandístico show Arirang y otras 100.000 personas lo vitorearon, pero se olvidó del pueblo surcoreano, que es en definitiva el que va a pagar más impuestos para realizar estos proyectos en el Norte”, le dijo a este diario Kim Gi Soo mientras participaba en el centro de Seúl de una marcha en oposición a la cumbre.

Como lo hicieron a su llegada, cientos de miles de personas se lanzaron a las calles en Pyongyang, en este caso para despedir a Roh Moo Hyu y a la delegación surcoreana, cantando y agitando flores rosadas. Silencio y oscuridad reinaban en Seúl cuando la caravana entró a Seúl avanzada la noche de ayer. El presidente del Sur comprendió que se terminó la luna de miel y ahora tendrá que lidiar con la fría relación que mantiene con la sociedad surcoreana. La paz parece ser un deseo coreano de muy larga concreción.

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Kim Jong Il (de mameluco) y Roh Moo Hyun sellaron un pacto de no agresión y cooperación.
Imagen: AFP
 
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