EL MUNDO › CONDOLEEZZA RICE LLEGO A MEDELLIN CON SENADORES DEMOCRATAS

Paseo en favor del libre comercio

El objetivo es convencerse de que ya no hay paras ni violencia antisindical, pero no es tan fácil ignorar la realidad.

 Por Katalina Vásquez Guzmán

Desde Medellín

Desde las lomas empinadas de Medellín, siete mil policías vigilan la ciudad con armas de largo alcance colgadas al hombro. Se resguardan en las mismas trincheras que, hasta hace pocos años usaron los guerrilleros, paramilitares y narcotraficantes quienes dominaron la urbe por la fuerza de las bombas y el terror, y cuidan desde allí a la importante delegación norteamericana que llegó ayer a esta ciudad, mientras otros cientos de militares rodean los desfiles de carros blindados de la comisión encabezada por Condoleezza Rice, secretaria de Estado de Estados Unidos.

Diez senadores del partido demócrata la acompañan, así como Tom Shannon, subsecretario de Estado para asuntos del Hemisferio Occidental; Daniel Sullivan, secretario de Estado adjunto para Asuntos Económicos, y Jeffrey Bergner, subsecretario de Estado para Asuntos Legislativos. El fin es, según ellos, promover la aprobación del Tratado de Libre Comercio (TLC) al conocer de cerca la realidad colombiana. Las libertades sindicales, la “positiva” transformación de Medellín, el proceso de entrega de armas de paramilitares, entre otros asuntos, convencerían al partido demócrata de que Colombia sí necesita y merece el TLC con Estados Unidos.

Pero hay sectores, como el de los trabajadores, que se mostraron en desacuerdo con las pretensiones de Rice al visitar Colombia. Líderes sindicales como Carlos Julio Díaz, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), se reunieron anoche con los norteamericanos para exponerles que la realidad que les pintaron antes de venir a Colombia es bien distinta.

“La secretaria de Estado trae diez senadores para convencerlos de que se acabó el paramilitarismo, que no hay violencia sindical, que hay mejoramiento de las condiciones laborales (principales preocupaciones de los legisladores), pero no es así”, explicó Díaz a Página/12.

“Hoy (anoche) le mostramos con hechos que si bien el número de sindicalistas asesinados disminuye, la violencia no cesa, pues hay más amenazas, desplazamiento y hostigamientos a la labor sindical”, afirmó el sindicalista a este diario, así como lo relató durante la reunión que sostuvo con Rice y los senadores en el Hotel Intercontinental de Medellín la noche de ayer.

No se sabe si le creyeron a los sindicalistas o si prestaron atención a los ciudadanos que protestaron ante su visita, mientras quemaron banderas de Estados Unidos y exhibieron mensajes contra el TLC.

Hoy tendrán más tiempo para dudar o creer cuando escuchen al grupo de desmovilizados paramilitares con el que Condoleezza Rice pidió reunirse. Son jóvenes que entregaron las armas en el proceso de reinserción de las autodefensas que impulsó en sus inicios el gobierno de Alvaro Uribe. Se había iniciado en Medellín en el 2003 con la entrega de armas de casi cuatro mil combatientes.

Hoy nadie explica por qué el número de fusiles entregados no llegó ni a dos mil, pero frente a los “gringos”, los muchachos hacen su mejor esfuerzo para narrar cómo fue que dejaron de ser guerreros y se convirtieron en ciudadanos en un país en guerra.

Esa reunión tendría lugar la mañana de hoy en el Parque Explora, una obra arquitectónica inaugurada hace apenas un mes, dotada de herramientas y actividades para la promoción de la ciencia y la tecnología. Se trata de uno de los proyectos más significativos en Medellín, que busca pasar de ser la capital del narcotráfico a centro de educación, negocios y esperanza.

El alcalde de Medellín, Alonso Salazar, presidiría la visita a Explora, así como lo hizo ayer al recibir a la comisión, ante la ausencia de Uribe y el canciller colombiano, Fernando Araujo, quienes estaban de gira por Europa y llegarían hoy a la base aérea de Rionegro, municipio cercano a Medellín. Después de que Condoleezza y los demás den un paseo por un cultivo de flores en esas tierras al Oriente de Medellín, muchas de propiedad de Uribe y su familia, el presidente colombiano se reunirá con ellos desde las dos de la tarde. Será entonces cuando, en rueda de prensa, se podrá saber qué tan convencidos quedaron los senadores –y Rice, por las dudas– de que en Colombia ya no hay paramilitares, que las garantías para iniciar el TLC están dadas, y que es necesario continuar el apoyo al gobierno de Uribe.

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Manifestantes protestan por la presencia de la secretaria de Estado de EE.UU. en Colombia.
 
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