EL MUNDO › ESCENARIO

Demasiado tarde

 Por Mercedes López San Miguel

Forzado por las circunstancias y quizá por sus limitaciones, Romano Prodi llevó adelante una gestión de centro-izquierda tibia, que no tuvo margen de maniobra frente a la derecha dura y la Iglesia Católica, que dejó como deuda los cambios profundos que le reclamaban los partidos más a la izquierda de su coalición de la Unión. Prodi empezó haciendo un cierto equilibrio entre los empresarios y los sindicatos y realizó reformas necesarias para lograr competitividad económica, pero poco avanzó en una agenda progresista, como sí la tuvo, por ejemplo, el español Zapatero en temas como el de la unión civil y la Memoria Histórica.

Tras 20 meses de gestión, la coalición de Prodi vivía la tensión permanente entre la izquierda y los centristas. “Yo diría que Prodi obtuvo resultados importantes, incluso unos acuerdos con sindicatos, en dirección de un programa de reformas profundos. Por ejemplo, eliminó la presión fiscal, disminuyó el gasto de trabajo y destinó fondos a las organizaciones sin fines de lucro. Pero sus aliados (de centro) lo frenaron”, dijo Sergio Morelli, presidente de la Asociación Italiana de ONG. “Con la ley de presupuesto de 2007, el gobierno puso en orden las cuentas públicas antes de hacer las reformas radicales, pero iba demasiado lento para los comunistas”, agregó.

Prodi, apodado Il Professore, es el líder de La Unión, la variopinta coalición compuesta por 14 partidos, que van desde el democristiano Udeur –cuya salida fue el detonante de esta crisis– a Refundación Comunista, los Radicales o Los Verdes, pasando por el Partido Demócrata, el más importante, formado a partir de la disolución de dos partidos, el ex comunista Democráticos de Izquierda y el centrista La Margherita.

En este tiempo, el gobierno aprobó dos presupuestos generales del Estado, algunos decretos y poco más, debido no sólo al estrecho margen de votos que contaba en el Senado (158 La Unión frente a 156 la oposición conservadora de Silvio Berlusconi) sino también al enfrentamiento entre los aliados. Entre las iniciativas que aún esperan está el proyecto de ley sobre parejas de hecho, al que se opuso rotundamente el ya ex ministro de Justicia, Clemente Mastella, el hombre investigado por corrupción y punta de lanza de la Iglesia.

En contraste, la administración de José Luis Rodríguez Zapatero en España sí logró avanzar en aspectos sociales como la unión de homosexuales con derecho a adopción y el divorcio express.

Es cierto que Prodi heredó su situación de debilidad. La política italiana está atada a un sistema electoral proporcional en el Senado que pensó Silvio Berlusconi en el 2006, cuando ya sabía que iba a perder en los últimos comicios generales. Por esa reforma un mismo proyecto recibe trato parlamentario, pero los proyectos se votan con dos sistemas electorales distintos.

El senador Franco Danieli, viceministro de Asuntos Exteriores de la coalición de Prodi, interpretó que esta situación hace que cualquier elemento anómalo puede hacer caer una coalición. “Es un número pequeño de senadores que por razones muy particulares actuó en contra, debido a la fuerte presión de la centroderecha de Berlusconi”, dijo a Página/12 telefónicamente desde Italia. “Hoy hay un debate muy fuerte sobre la necesidad de reformar el sistema político.”

Aunque se aprueba la reforma, será demasiado tarde para Prodi.

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