EL MUNDO › A PESAR DE QUE LA RED TERRORISTA PERDIó APOYO DE CHIíTAS Y KURDOS

Prueba de la capacidad de Al Qaida

 Por Patrick Cockburn *

La matanza de más de 120 civiles por coches bomba en Bagdad prueba que Al Qaida en Irak todavía tiene la capacidad de lanzar devastadores múltiples ataques en blancos vulnerables. Los atentados demuestran que a pesar de que el gobierno iraquí afirma que la seguridad mejoró, el país sigue siendo uno de los más peligrosos del mundo. Los terroristas que atacaron con atentados espectaculares como éste en agosto y octubre calculan claramente que pueden desestabilizar al gobierno administrando sus recursos y atacando cada dos meses.

Habrá ira en Bagdad y acusaciones de que las fuerzas de seguridad están implicadas, pero los ataques como éste son casi imposibles de prevenir, especialmente si un terrorista suicida está involucrado. Cuando las tropas estadounidenses estaban a cargo de los puestos de control en Bagdad, había aún más bombas que hoy. Los terroristas pueden probar que Irak todavía es insegura, pero no deberían poder desestabilizar al gobierno. Las guerras en Irak entre 2003 y 2007 tuvieron ganadores y perdedores y es improbable que eso cambie. Al Qaida atrae gran apoyo como lo hacía la comunidad árabe sunnita, que era predominante bajo Saddam Hussein, pero perdió poder ante los árabes chiítas y los kurdos.

Al Qaida puede querer recomenzar la guerra civil sunnita-chiíta pero es improbable que lo haga porque muchos de los sunnitas en el gran Bagdad, que una vez fueron la principal área mezclada en Irak, han huido. En un estudio para la Escuela de Asuntos Internacionales y Públicos de la Universidad de Columbia, Michael Izady llega a la conclusión que los sunnitas, que una vez fueron el 20 por ciento de la población de Irak, ahora son sólo el 12 por ciento gracias a la emigración a Siria y Jordania. Dice que los sunnitas en Bagdad pueden llegar a ser unos cientos de miles sobre cinco millones. La capital iraquí es ahora abrumadoramente una ciudad chiíta. Será muy difícil y peligroso para los sunnitas relanzar la sectaria guerra civil en la que se embarcaron hace unos años. En aquel momento aparecían en la morgue de Bagdad unos 3000 cuerpos por mes, de los que tres cuartos eran sunnitas, dice Izady.

Las elecciones iraquíes se llevarán a cabo ahora el 7 de marzo, después de que fueran postergadas por un veto del vicepresidente sunnita, quien bregaba por que más refugiados sunnitas pudieran votar y los kurdos dijeron que no tenían la cuota justa de bancas parlamentarias.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Traducción: C. D.

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