EL MUNDO › EL MEGAAJUSTE NO OFRECE UNA SALIDA A LA CRISIS DE GRECIA

Alta dosis de mala medicina

El renovado compromiso helénico con la austeridad fue bienvenido por toda la comunidad económica de Europa. Pero algunos expertos señalan que el default es necesario para garantizar la recuperación económica griega.

El Parlamento griego aprobó ayer por la madrugada un nuevo plan de ajuste que contempla aumentos de impuestos, recortes del gasto público y la inversión en infraestructura, así como nuevas privatizaciones. El recesivo paquete de medidas que será implementado a lo largo de los próximos cuatro años es una demanda de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional para habilitar un crédito por 12 mil millones de euros, el quinto tramo del “rescate” diseñado para Grecia el año pasado. Esos recursos serán destinados al pago de los vencimientos de deuda de julio, pero no ofrecen una salida a la crisis estructural de la Eurozona. La decisión de los legisladores helénicos desató un fuerte rechazo popular en las calles de Atenas durante toda la jornada de ayer. Las manifestaciones fueron reprimidas por la policía.

El renovado compromiso helénico con la austeridad fue bienvenido por toda la comunidad económica de Europa y los gobiernos de Alemania y Francia trabajan con los bancos acreedores de la deuda griega en sus países para diseñar un nuevo plan de rescate que permita evitar un default y el abandono del euro. La canciller alemana, Angela Merkel, reclamó al titular del Deutsche Bank que “si quieren seguir viviendo en un país estable es necesario que nos den una mano voluntariamente”. Por su parte, el director gerente del FMI, John Lipsky, consideró que “el ajuste estructural es una necesidad, es una buena noticia para solucionar el problema de competitividad griego”. Las principales medidas del paquete de austeridad aprobado ayer se detallan a continuación.

- Aumentos de impuestos: El gobierno creará un impuesto “solidario” de entre 1 y 4 por ciento para aquellos que ganen entre 12 mil y 100 mil euros al año. La tasa llegará al 5 por ciento para los legisladores y funcionarios públicos. El mínimo no imponible se reduce de 12 mil a 8 mil euros al año. El IVA en bares y restaurantes trepará de 13 a 23 por ciento, la misma alícuota que pagan algunos bienes como indumentaria, alcohol y electrónica, entre otros. Finalmente, aumentarán los impuestos sobre los bienes de lujo.

- Sector público: Se recortará 15 por ciento los salarios del sector público y se eliminarán hasta 150 mil puestos en el Estado, el 25 por ciento del total de trabajadores públicos. Para lograr ese objetivo, no se renovarán los contratos temporarios y sólo se sustituirá a uno de cada diez funcionarios que se retiren.

- Gasto: El gobierno eliminará distintas prestaciones sociales y recortará subsidios. También reducirá el gasto en educación, salud y defensa. Grecia pretende “ahorrar” así más de 8 mil millones de euros. La inversión en infraestructura sufrirá una merma de 850 millones de euros.

- Privatizaciones: Con el objetivo de obtener alrededor de 50 mil millones de euros Grecia pondrá en venta distintas empresas públicas. El proceso ya comenzó con la venta del 10 por ciento de la empresa helénica de telecomunicaciones al Deutsche Bank por 400 millones de euros. El Ejecutivo planea privatizar dos puertos, la refinería de petróleo, la empresa distribuidora de energía, aeropuertos y el correo, entre otros activos estatales que serán ofrecidos al mejor postor.

Sin embargo, las políticas impulsadas desde la UE y el FMI no ofrecen una salida a la crisis de Grecia, sino que más bien postergan el default –o la reestructuración de la deuda externa– de la economía europea, señalan algunos expertos. Según Matías Vernengo, economista de la Universidad de Utah, “conservar el euro y aceptar los planes de ajuste es un mecanismo para castigar a la población griega y transferir recursos hacia los bancos alemanes y franceses”.

Como sucedió durante la crisis de 2001-2002 en Argentina la visión dominante sostiene que Grecia enfrenta un problema fiscal. Desde esa perspectiva, la reducción del gasto permitiría generar un superávit para afrontar los vencimientos de la deuda externa. Se trata de la misma lógica detrás de la ley de Déficit Cero impulsada por Domingo Cavallo. En ese sentido, Vernengo considera que “el ejemplo argentino evidencia que el default es necesario, aunque no es suficiente para garantizar la recuperación económica griega”. Argentina devaluó su moneda, la cuenta corriente se volvió superavitaria, crecieron las exportaciones y se recuperó la actividad económica que permitió aumentar los ingresos fiscales. A su vez se realizó una fuerte renegociación de la deuda. “La consolidación fiscal fue una consecuencia del crecimiento económico y no de la austeridad fiscal. Si el default es inevitable pero insuficiente, no queda otra alternativa que abandonar el euro”, considera Vernengo. No todos los especialistas comparten esa visión; otros reclaman una reestructuración de la deuda junto con transferencias de recursos. No obstante, a diferencia de la posición de los organismos multilaterales, los gobiernos de Alemania y Francia, y los bancos acreedores, esos especialistas coinciden en que el ajuste no ofrece una solución.

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Papandreu aplaude junto a legisladores oficialistas la aprobación del ajuste.
 
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