EL MUNDO › REACCIONES EN EL ALA PROGRESISTA DEL CATOLICISMO

“Será difícil amar a este Papa”

“Será difícil amar a este Papa, a raíz de sus posiciones sobre la Iglesia y sobre el mundo”, declaró Leonardo Boff, el teólogo de la Liberación y ex fraile brasileño que fue condenado al “silencio obsequioso” por Josef Ratzinger. Por su parte, el teólogo suizo-alemán Hans Küng se mostró “enormemente decepcionado” por la elección del nuevo Papa, según declaraciones a la prensa alemana en la ciudad universitaria de Tubinga.
Boff, de 66 años, que fue sancionado en 1984 por Ratzinger al silencio por tiempo indeterminado y Juan Pablo II limitó luego la pena a un año, declaró que no guardaba rencor al nuevo Papa. Sin embargo, indicó que se dio cuenta de que “por detrás de una persona refinada se esconde una inteligencia fría, clara, sin cordialidad y a veces sin misericordia”.
“Temo mucho por el futuro de la Iglesia, porque va a radicalizarla, sin el carisma de Juan Pablo II. El no será bueno para la Iglesia”, declaró Boff, que colgó los hábitos en 1992, contrajo matrimonio y ahora es padre de un niño. “Su doctrina es dogmática y muchos cristianos están emigrando porque no soportan esa rigidez doctrinaria”, dijo Boff.
Ratzinger, que presidía la Congregación para la Doctrina de la Fe, heredera del Santo Oficio de la Inquisición, dirigió el proceso que culminó con la sanción contra Boff. Durante el papado de Juan Pablo II, 140 teólogos fueron castigados, según Boff. La Teología de la Liberación surgió en América latina después del Concilio Vaticano II (1962-1965) e impulsó la “opción preferencial por los pobres” de la Iglesia latinoamericana, que debía comprometerse con su emancipación social y política. El cardenal alemán lideró el combate contra la Teología de la Liberación, a la que acusaba de estar penetrada de ideas marxistas. La izquierda católica desempeñó un papel clave en las luchas sociales en América latina en la segunda mitad del siglo XX y contribuyó a formar a la izquierda política que gobierna actualmente en varios países de la región, como Brasil, Chile y Uruguay.
Interrogado sobre por qué los cardenales eligieron a Ratzinger, Boff respondió que “después de 26 años de pontificado de Juan Pablo II se ha creado una cultura conservadora y los cardenales intentaron buscar una solución sencilla, pero esta solución también es más peligrosa”. “La Iglesia dejará de ser una patria, un lugar, para muchos”, sentenció el ex fraile.
Antes del cónclave, Boff había afirmado que Ratzinger era “uno de los cardenales de la Curia más odiados por la Iglesia (Católica) universal por su rigidez y porque humilló en conferencias de obispos y colegas cardenales con la forma autoritaria que siempre trató las cuestiones de fe”. “Nunca será Papa –había vaticinado Boff en declaraciones al diario O Estado de San Paulo– pues sería realmente un exceso, cosa que la inteligencia de los cardenales no permitiría.”
“Estoy enormemente decepcionado”, declaró Küng, a quien el Vaticano le prohibió continuar enseñando Teología en la Universidad de Tubinga hace 25 años. Autor de La verdad sobre el futuro de la Iglesia y Escritos sobre la reforma de la Iglesia, entre otras obras críticas a la jerarquía eclesiástica, opinó que al nuevo pontífice le aguarda “una montaña de tareas inconclusas”, dejadas por el papa Juan Pablo II. “Pero como ocurre con el presidente de Estados Unidos, hay que concederle al nuevo Papa cien días de aprendizaje”, concluyó.

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