EL PAIS › EL LOCKOUT AGROPECUARIO CONSIGUIO EL RESPALDO DE CACEROLAZOS Y CONCENTRACIONES EN CAPITAL Y EL INTERIOR

Una protesta de “la gente” que apoya “al campo”

En Buenos Aires la protesta se sintió más en Belgrano, Caballito, Barrio Norte y Recoleta. En el Gran Buenos Aires, sobre todo en Zona Norte. Numerosos manifestantes confluyeron en el Obelisco. En el interior las principales concentraciones fueron en Mar del Plata y Córdoba.

 Por Luis Bruschtein

Con una multitudinaria concentración en Gualeguaychú donde habló Alfredo De Angeli y cacerolazos en varias de las principales ciudades del país, se hizo sentir ayer la oposición a las retenciones móviles aplicadas a la exportación de granos y el respaldo al lockout agropecuario. En tanto, la CGT convocaba a un paro nacional y se multiplicaban los aprestos para el acto del miércoles en Plaza de Mayo en respaldo al gobierno. Los cacerolazos en la Capital Federal tuvieron mayor repercusión en los barrios de Palermo, Barrio Norte, Belgrano y Caballito, como otras veces, pero también hubo concentraciones más pequeñas en otros barrios de la ciudad. En algunos puntos del interior, como Córdoba, Tucumán y Mar del Plata, las concentraciones confluyeron en el centro de las ciudades, como pasó en Buenos Aires después de las 22, cuando los manifestantes se encolumnaron hacia el Obelisco porteño donde miles de personas ocuparon parte de la Plaza de la República. En contrapartida, otro grupo favorable al Gobierno había comenzado a llegar a la Plaza de Mayo repitiendo un movimiento que se ha producido en este tipo de protestas.

Durante el día, los dirigentes de las cuatro entidades empresarias del campo, más Alfredo De Angeli, desplegaron una fuerte presencia mediática, incluyendo un almuerzo, junto a Elisa Carrió, con Mirta Legrand, quien expresó su coincidencia con los comensales. El programa fue repetido por América TV más tarde cuando se estaba produciendo el cacerolazo. Desde temprano los celulares fueron invadidos por mensajes que decían: “hoy a las 20, cacerolazo, apagón y concentraciones para decirle basta a Cristina”. Enviados masivamente por computadoras, con un grado de tecnología poco artesanal, miles y miles de mensajes de este tipo, que llegaron incluso a todo el personal de las Fuerzas Armadas, inundaron los celulares del país.

Aproximadamente a esa hora se escucharon en varios barrios de la ciudad el ruido de las cacerolas y grupos de personas comenzaron a concentrarse en algunas esquinas. Las principales, como ya sucedió en otras protestas de este tipo, fueron Santa Fe y Callao, Cabildo y Juramento, y Acoyte y Rivadavia, en los barrios más acomodados. Pero también hubo pequeños grupos en otras partes de la ciudad. Como ha sucedido con estas protestas, los barrios del sur prácticamente se mantuvieron ajenos. En el Gran Buenos Aires, la situación se planteó de manera similar con pequeños grupos de 50 o 60 personas en algunas localidades. En zona Norte, en cambio, la incidencia de la protesta fue mayor y en algunos puentes de la Panamericana se podía observar a grupos con pancartas y cacerolas. También en la zona de la residencia de Olivos hubo algunos centenares de manifestantes, entre los que se pudo distinguir al vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcatti. Más tarde, la protesta allí se convirtió en una caravana de automóviles que daban vueltas alrededor de la residencia presidencial, haciendo sonar las bocinas.

Apenas comenzaron las concentraciones, los noticieros de televisión, sobre todos los canales por cable, se instalaron en los puntos principales y transmitieron en directo con carteles que anunciaban “La protesta de la gente”, “momentos críticos del país” u “horas decisivas” en tanto que los locutores y analistas llevados por el entusiasmo contribuían a engrosar la convocatoria.

En Buenos Aires, los dos puntos de mayor concentración al comienzo fueron los de Belgrano y Barrio Norte. En el primero, los manifestantes ocuparon el cruce de Juramento y Cabildo. Los reunidos en Libertador y Callao optaron, como modalidad de protesta, cruzar la avenida Libertador una y otra vez. También en Santa Fe y Callao se reunieron unos cientos de personas y hubo algunos incidentes menores cuando un grupo de jóvenes llevó un cartel hecho a mano que decía “Sí a las retenciones”. El grupo fue expulsado de la concentración, acusados de ser “la patota del Gobierno”. “Nosotros apoyamos al Gobierno, así como hay gente que está en contra, hay muchos que lo apoyamos”, trató de explicar uno de ellos. En un momento, la mayor parte de la manifestación comenzó a marchar por Callao hacia Libertador, luego subió por Alvear y finalmente derivó por la avenida 9 de Julio hacia el Obelisco. En ese trayecto fueron incorporando manifestantes que, junto con los que llegaron desde otros puntos ocuparon parte de la Plaza de la República.

Cuando los noticieros informaron sobre el movimiento de manifestantes hacia el centro de la ciudad, asimilándolo al 19 y 20 de diciembre de 2001, grupos de personas empezaron a llegar a la Plaza de Mayo para expresar su respaldo al Gobierno.

En ciudades del interior del país se produjeron protestas similares, pero donde tuvieron mayor eco fue en ciudades como Córdoba, Mar del Plata y La Plata, y en esta última se verificaron incidentes menores con vecinos que expresaron su apoyo al Gobierno y otros que cantaron la Marcha Peronista.

Según explicaban los locutores de la televisión, la protesta había sido convocada “para que se abra el diálogo”, pero el ánimo mayoritario de los manifestantes en la calle se expresaba en pancartas que decían “No queremos tiranía”, “Gobierno de fascistas” y expresiones más insultantes. Otras pancartas sí planteaban la apertura del diálogo y otras se referían al campo, del tipo “El campo es la Patria”. Los manifestantes entrevistados por los periodistas, insistían en diferenciarse de los participantes en actos de apoyo al Gobierno, a los que calificaron indistintamente de acarreados y comprados, a diferencia de ellos. Ese argumento de diferenciación era remarcado entre una “protesta genuina”, la de ellos, y un oficialismo que sólo estaría integrado por patotas, vagos, ladrones e ignorantes. “El pueblo está acá –explicaba un manifestante en Santa Fe y Callao, después de expulsar a los jóvenes que habían llevado una pancarta de apoyo a las retenciones–, éstos son todos vagos y comprados por el Gobierno.”

El clima de tensión, alimentado por una cobertura televisiva de crisis terminal que no se compadecía con la protesta, fue decayendo con el paso de las horas cuando los manifestantes se agotaron y, como en otras protestas políticas, regresaron a sus casas, incluyendo a las personas que se habían acercado a la Plaza de Mayo en respaldo del Gobierno.

En Gualeguaychú, ante una masiva concentración, Alfredo De Angeli, que fue el único orador en todo el día, anunció que durante la jornada de protesta contra las retenciones móviles, convocada por las cuatro entidades agropecuarias para mañana, no habrá ninguna concentración y acusó al Gobierno de haber hecho circular la versión sobre un acto en San Pedro, para justificar el acto de mañana en la Plaza de Mayo convocado por los intendentes del conurbano y los movimientos sociales que respaldan al Gobierno (ver aparte). De Angeli afirmó que la protesta será pacífica y que en distintos lugares se harán misas ecuménicas con representantes de diferentes iglesias.

En el marco del cacerolazo en favor del lockout, la CGT declaró un paro nacional a partir del mediodía de mañana y convocó a “los trabajadores a Plaza de Mayo para defender al gobierno nacional y popular”. De esta manera, la central obrera se sumaba a la convocatoria que se había originado primero en los intendentes del conurbano y en los movimientos sociales. En ese clima agitado, el titular de la UCR pidió al Gobierno que suspenda el acto en la Plaza y criticó duramente a Luis D’Elía que había denunciado al ex presidente Eduardo Duhalde como parte de un complot golpista. Por la noche, sectores del PJ pusieron dudas sobre la “conveniencia” del acto en Plaza de Mayo y el gobernador de Chubut anunció que él no concurriría.

Mañana, el conflicto planteado por las entidades patronales agropecuarias contra las retenciones móviles, que ya lleva casi cien días con cortes de ruta, actos multitudinarios y desabastecimiento de las ciudades, tendrá un nuevo capítulo con la jornada de protesta en respaldo al lockout y el acto convocado en la Plaza de Mayo.

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Caceroleros que provenían fundamentalmente de Barrio Norte se concentraron en el Obelisco hasta la medianoche.
Imagen: Leandro Teysseire
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