EL PAíS › OPINION

Lo que no se entiende

 Por Raúl Kollmann

En el caso García Belsunce hay pocas cosas claras, en principio porque la investigación del fiscal y de la Bonaerense fue deplorable. Ya de entrada, se dejaron influir por el ambiente del country Carmel, la prosapia de la familia García Belsunce y la labia del fiscal Juan Romero Victorica y permitieron que se inhumara el cuerpo de María Marta sin que se hiciera la autopsia que correspondía. Eso demoró la investigación un mes y medio, el tiempo clave para la pesquisa.
Pero entre las pocas cosas que sí están claras, hay dos hitos horarios que parecen firmes:
u A las 18.10 de aquel domingo Carrascosa estaba en casa de los Bártoli porque así lo acreditan al menos dos testigos independientes, el joven vecino Diego Piazza y su novia, que se fueron al final del partido River-Boca. Ninguno de ellos tiene razón para mentir y menos todavía para encubrir un crimen.
u A las 19, un vigilador del country y la masajista Beatriz Michelini estuvieron en la puerta de la casa donde se cometió el crimen y en ese momento llegó Carrascosa. Ni Michelini ni el vigilador tienen razones para mentir.
O sea que quedan 50 minutos, entre las 18.10 y las 19, y en ese lapso se produjo el asesinato.
El fiscal dice que en esos 50 minutos, Carrascosa discutió con su esposa en la casa de Bártoli, por eso ella se fue enojada en su bicicleta, él la siguió hasta la casa, allí discutieron otra vez, él le disparó seis tiros, tomó otra vez su camioneta, se fue a la confitería del country, ahí tomó café y se fumó un cigarrillo para disimular su participación en el crimen, volvió a la casa y se encontró con la masajista y el vigilador. A primera vista, son demasiadas cosas para hacer en 50 minutos y la versión parece muy pero muy inconsistente. Pero aquí se abre una serie de preguntas contradictorias:
u ¿Por qué van a mentir el mozo o la administradora de la confitería que dicen que lo vieron allí tomando el café? ¿Por qué van a mentir, además, metiéndose en un grave problema judicial en el que se arriesgan a terminar imputados por falso testimonio?
u Por otro lado, si Carrascosa fue a la confitería a disimular su participación en el crimen, ¿por qué no contó a la Justicia que estuvo allí? Si fue a disimular, la Justicia era el primer lugar en el que debía hablar de esa coartada. Es más, la presencia de Carrascosa en la confitería es más bien una prueba de que no estaba en su casa matando a María Marta. Más aún, para qué ocultar esa visita al club house si –de ser cierta– obviamente lo vieron el mozo, la administradora y las demás personas presentes en la confitería.
u Si Carrascosa no fue el asesino material, sino que contrató a otro para que matara a su mujer, el interrogante es el mismo: ¿Por qué ocultarle a la Justicia que estuvo en la confitería si le servía como coartada?
El problema de fondo del caso García Belsunce es la mala investigación y con las pruebas inconsistentes que hay a la vista, al menos hasta ahora, no se puede condenar a nadie ni tampoco se le puede dar a ninguno de los sospechosos –Carrascosa, algún vigilador o un vecino investigado por entrar a las casas a robar– un certificado de inocencia.

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