EL PAíS › LA CRISIS DE 2001, EL DESENDEUDAMIENTO Y EL DESAHOGO DE LA PROXIMA DECADA

Tres momentos de la deuda del Estado

Después del pago del Boden 2012, los compromisos con acreedores privados en moneda extranjera representan sólo el 8,4 por ciento del PIB, contra el 92 de 2002. En 2013 bajan los vencimientos respecto de este año y de ahí en más la tendencia es decreciente.

 Por David Cufré

Hernán Lorenzino, ministro de Economía (centro), indicó en un informe la evolución de la deuda.
Imagen: Pablo Piovano.

“Teníamos que ser convincentes para demostrar que la crisis era reversible, que si seguían financiando al país podíamos salir adelante. Los números eran horribles, pero los maquillábamos para que no parecieran tan malos. Hacíamos proyecciones ridículas”, recuerda en diálogo con Página/12 un ex técnico del Ministerio de Economía en 2001, relatando una reunión con bancos de inversión extranjeros de la que le tocó participar. A esa altura ya no alcanzaban los esfuerzos de seducción ni las apelaciones a los mismos financistas que habían acumulado rentas extraordinarias con bonos argentinos durante una década. El equipo de Domingo Cavallo ya no tenía crédito. La deuda pública bruta representaba el 166,4 por ciento del PIB, la deuda con acreedores privados era el 124 por ciento del PIB y la deuda con esos mismos acreedores en moneda extranjera equivalía el 92 por ciento del Producto. Diez años de endeudamiento sistemático habían originado una carga que el país ya no podía llevar.

Una década más tarde, al 31 de diciembre de 2011, los números oficiales muestran un panorama desahogado. La deuda pública bruta a esa fecha era el 42 por ciento del PIB (contra el 166), la deuda con acreedores privados tocaba el 13,5 por ciento del PIB (contra el 124) y la deuda con esos mismos acreedores en moneda extranjera representaba el 9,6 por ciento del Producto (contra el 92). Luego del pago del Boden 2012 que se hará hoy, los compromisos en moneda extranjera con privados alcanzan sólo al 8,4 por ciento del PIB. La diferencia entre el 92 por ciento de 2002 y el 8,4 actual puede medirse, también, en los grados de autonomía que recuperó el Estado nacional para desarrollar su política económica. De la imposibilidad de dar un paso sin consultar –o cumplir sus exigencias– a los mercados y a los organismos internacionales, a la chance de que la Presidenta anuncie un aumento de jubilaciones en la Bolsa de Comercio.

Los datos sobre el estado de la deuda se detallan en un informe del Ministerio de Economía, algunos de los cuales presentó ayer Cristina Kirchner. De allí surge que en 2012 la cuenta de capital e intereses llegaba a 15.700 millones de dólares, sin computar los bonos que no entraron en los canjes de 2005 y 2010. De ese número global, 7400 millones eran vencimientos con el sector privado, 2300 millones con organismos financieros internacionales y los 6000 millones restantes, con agencias públicas como el Banco Central o la Anses. A eso se suman 3500 millones de dólares del cupón PIB, que se gatillan por el crecimiento de 9,2 por ciento de la economía el año pasado y que habrá que pagar a principios de diciembre.

El esfuerzo que debe hacer el Gobierno este año, con el último pago del Boden 2012, se transforma en un panorama más liviano en 2013. Los vencimientos de capital suman 9300 millones de dólares y los de intereses, 5900 millones. En total son 15.200 millones, no mucho menos que los 15.700 millones de 2012. Sin embargo, baja la proporción de deuda con los acreedores privados, hasta 5500 millones (contra 7400 millones de este año) y con los organismos, hasta 2100 millones (contra 2300 millones), mientras que la deuda con agencias públicas sube a 7600 millones. Otro ítem que seguramente hará diferencia es el cupón PIB. El nivel de actividad de 2012 estará muy lejos de la expansión de 9,2 por ciento de 2011, lo que reducirá el monto de los pagos en este concepto. Y aún está en debate si la economía crecerá por arriba del 3,26 por ciento que se necesita para que los bonistas se hagan de ese “premio”, comprometido cuando se concretó el primer canje de deuda. Si no existiera ese pago, los compromisos serían 5600 millones de dólares menores a este año.

Los dos años siguientes, 2014 y 2015, la curva vuelve a subir levemente y de ahí en más baja a niveles mínimos hasta 2021. Para 2014 están previstos en este momento vencimientos por 8700 millones de dólares con el sector privado y organismos financieros (eran 9700 millones en 2012 y 7600 millones en 2013), en tanto la cifra trepa un poco más, hasta 11.200 millones en 2015. En 2016 se produce una caída abrupta, hasta sólo 4900 millones de dólares, en tanto que en 2017 sube hasta 8700 millones. De ahí en más, todo va cuesta abajo, con 3300 millones en 2018, 2900 millones en 2019, 2900 millones en 2020 y 2600 millones en 2021. En todos los casos, no se estiman pagos para el cupón PIB ni los títulos públicos en manos de fondos buitre y otros holdouts.

Otro dato que presentó CFK fue que en 2001 los pagos de deuda consumieron el 21,9 por ciento de los recursos públicos, mientras que este año serán sólo el 6. Y en aquel año la deuda era el 815 por ciento de las reservas, contra el 88 por ciento actual.

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