EL PAIS › SEBASTIAN CASADO TASCA

“Parado en mi dignidad”

“A mis padres los mataron por oponerse y luchar contra un régimen perverso; si algún día encontramos sus cuerpos, como dice una hermosa canción, los vamos a enterrar parados porque han vivido parados, la enseñanza que me han dejado mis viejos es a vivir parados, parado en mi dignidad”, dijo emocionado Sebastián Casado Tasca, quien fue apropiado a poco de nacer, durante la última dictadura militar, y recuperó su identidad en 2006. El joven declaró ante el Tribunal Oral Federal Nº 1 de La Plata, que juzga a su apropiadora Silvia Molina y a la médica que falsificó su certificado de nacimiento, Nora Manacorda.

Casado Tasca nació en marzo de 1978. Su madre, Adriana Leonor Tasca, estudiante de Derecho secuestrada en La Plata a fines de 1977, cuando tenía cinco meses de embarazo, estaba cautiva en el centro clandestino de detención La Cacha. Tasca permanece desaparecida, al igual que el padre de Sebastián, Gaspar Casado, también estudiante de Derecho secuestrado junto a su esposa, quien, según testigos, estuvo detenido en la ESMA.

El niño fue entregado por un oficial de las Fuerzas Armadas a un matrimonio cercano, integrado por Angel Capitolino y Silvia Beatriz Molina, quienes lo inscribieron como hijo propio con una partida de nacimiento falsa firmada por Manacorda, médica de la Policía Bonaerense que se desempeñaba en la División Sanidad de la fuerza.

Angel Capitolino, hoy fallecido, había sido denunciado en 1984, pero en esa oportunidad no se pudo acreditar la verdadera afiliación de Sebastián Casado Tasca. “Recuperar mi historia fue increíble. Mi familia biológica es lo más maravilloso que me pasó en la vida”, afirmó y más adelante reflexionó que, ahora que es padre de una niña de tres años, “uno de los valores fundamentales es transmitirle a Vicky su identidad tal cual es. Transmitirle la verdad a Vicky es un mérito que me gané.”

Casado Tasca recordó la personalidad violenta y “perversa” de Angel Capitolino, los golpes e insultos que sufría Silvia Molina y que llevaron a su hermana de crianza y a él, a los 14 años, a echarlo de la casa por esos malos tratos. También dijo que creía que Molina “no conocía” que él había sido “robado”. Al declarar, la mujer señaló que cometió “un error grave” y reconoció que “eligió una opción que no era legal”. “La situación no la manejé yo, no estaba enterada”, señaló.

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