EL PAIS › LA MANO DERECHA DE PEDRAZA EN LA UNION FERROVIARIA HABLO EN EL JUICIO POR EL ASESINATO DE MARIANO FERREYRA

Fernández trató de quitarse culpas

Es uno de los acusados de más peso en la causa. Su responsabilidad en la actuación de la patota fue quedando en evidencia a lo largo del juicio. Pero el Gallego Fernández aseguró ayer que “es un cuento armado”.

 Por Ailín Bullentini

Después de más de cuatro meses de audiencias, quien fuera la mano derecha de José Pedraza en la Unión Ferroviaria, Juan Carlos “Gallego” Fernández, calificó de “barbaridad” la acusación de instigador del crimen en el juicio que investiga el asesinato del militante del PO, Mariano Ferreyra, y las heridas que recibieron otros tres de sus compañeros cuando quisieron acompañar a ex empleados tercerizados de la línea Roca en un corte de vías para hacer reclamos laborales. “Es todo mentira, todo forma parte de un relato armado como toda la causa”, resumió en uno de los pasajes de su amplia declaración en la causa en la que figura como uno de los acusados de más peso.

Durante poco menos de tres horas, el Gallego Fernández negó prácticamente todas las líneas acusatorias que coinciden en su responsabilidad en los hechos y que fueron desnudándose a lo largo del debate judicial: que la cúpula de la Unión Ferroviaria tuvo interés en sostener la existencia de las empresas tercerizadas –varios familiares de Pedraza son altos dirigentes de una de las cooperativas a través de las que Ugofe terceriza trabajo en el Roca–; que la orden de evitar el corte de vías de tercerizados y partidos de izquierda habían querido montar aquel 20 de octubre de 2010 en reclamo de restitución de puestos de trabajo de las esferas más altas del gremio, que se bajó a través de la estructura vertical que sostiene a ese sindicato hasta los delegados y de allí, a varios empleados ferroviarios; y que, tras los hechos consumados, la intención de los responsables fue de evitar que todo esto se conozca.

“Usted está acusado de haber mandado a matar a Ferreyra para proteger el negocio de las cooperativas”, introdujo en tema el abogado Alejandro Freeland al Gallego. “Eso es una barbaridad, todo mentira. Todo forma parte de un relato armado, como toda la causa”, respondió Fernández, quien pidió declarar ayer, en la última audiencia del año del juicio, bajo la dirección de las preguntas de su abogado defensor. El acusado responderá preguntas de las partes en la primera jornada del debate de 2013, el 15 de enero. “Jamás se me hubiera ocurrido matar a nadie. ¿Cómo vamos a andar a los tiros para defender a los trabajadores? Es horrible lo que pasó, pero a nadie se le puede ocurrir mandar a matar a nadie, menos dentro de la Unión Ferroviaria, que es un gremio de paz”, continuó en su negación el Gallego, que por ser acusado no tiene la obligación constitucional de decir la verdad ante la Justicia.

Fernández confirmó que sabía que iba a haber un corte de vías por lo menos un día antes de los sucesos. “En el ferrocarril se sabe todo”, deslizó. También afirmó que el 19 de octubre le contó telefónicamente a Pedraza de la posibilidad de la medida de fuerza y que éste le dijo que “hiciera todo lo necesario para frenarlo” y que luego el ex secretario general de la Unión Ferroviaria –también detenido y acusado de instigar el asesinato de Ferreyra–, “le contó a (el ex secretario de Transporte, Juan Pablo) Schiavi, que le dijo que se ocuparía, pero que de parar los trenes ni hablar”.

El acusado repasó durante su declaración el listado de llamadas de su teléfono –realizadas entre el 19 y el 20 de aquel mes– que forma parte del expediente. Explicó con lujo de detalles a quién llamó y quién lo había llamado en cada caso, aunque sólo relacionó con los hechos aquel cruce con Pedraza y algunos otros con el titular de la Comisión de Reclamos y también acusado Pablo Díaz.

“Yo no convoqué a los ferroviarios ese día –en relación a la patota que se presentó en el corte de vías aquel mediodía de octubre y evitó que la medida siguiera adelante–. Los delegados se autoconvocaron solos para evitar el corte. En la Unión Ferroviaria nadie da órdenes de este tipo, no es un ejército”, remarcó, abonando su estrategia de evadir la responsabilidad que le cae a través de su imputación. Sin embargo, desmintió con certeza la presencia de armas en la movilización y luego negó que el sindicato tuviese una estructura vertical. También descartó conocer a Christian Favale –el presunto tirador–, a quien aseguró haber visto por primera vez en la cárcel. Según Fernández, la UF siempre hizo gestiones para efectivizar a los empleados tercerizados. Hay decenas de testimonios que lo contradicen. Negó tener participación en alguna cooperativa de tercerizados y que alguna de esas estructuras empresariales fuera un “negocio”.

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El Gallego Fernández (de campera) declaró ayer durante poco menos de tres horas.
Imagen: DyN
 
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