EL PAIS › EL YERNO DE CICCONE CAMBIO SU TESTIMONIO, ACUSO A BOUDOU Y DEJO DE SER IMPUTADO

Un cambio a mitad de camino

Reinwick había sostenido en una solicitada que el Estado no tenía nada que ver con Ciccone y que Vandenbroele había sido contratado por él. Ayer declaró ante el juez Lijo y con la nueva versión deja de ser imputado y pasa a ser un testigo muy polémico.

 Por Raúl Kollmann

La cabeza visible del grupo Ciccone, Guillermo Reinwick, yerno de Nicolás Ciccone, salió ayer a la cancha desmintiendo ante el juez Ariel Lijo lo que había dicho en una solicitada publicada a fin de febrero de 2012. Señaló ante el magistrado que quien estuvo detrás del rescate de la calcográfica fue Amado Boudou, con quien los Ciccone se reunieron dos veces, una en un estudio de Telefe y otra en un restaurante de Puerto Madero. El vicepresidente les habría dicho –según Reinwick– que su amigo y socio José María Núñez Carmona iba a ser el encargado de todo lo relacionado con la imprenta. Reinwick había sostenido en una solicitada que el Estado no tenía nada que ver con Ciccone, que todo era de la familia y que el director de la empresa, Alejandro Vandenbroele, fue contratado por él mismo, aunque ya había trabajado con los Ciccone en 2004. Ayer, en cambio, sostuvo que Vandenbroele fue impuesto por Núñez Carmona. En medio de su testimonio, Reinwick afirmó que él no firmó aquella solicitada y que muchos otros papeles ante escribano y en estudios de abogados los firmó porque estaba amenazado por Núñez Carmona, a quien nunca denunció en los tres años desde esas supuestas intimidaciones.

La presencia ayer como testigo de Reinwick marca un giro notorio en el expediente. El yerno de Ciccone siempre figuró a la cabeza de la imprenta, cuyo nombre cambió a Compañía de Valores Sudamericana (CVS), y se supone que se lo investigaba por lavado de dinero, por cuanto una de las acusaciones era que no se sabía de dónde salieron los fondos para rescatar la empresa. Durante dos años, Reinwick fue imputado y desde el viernes pasó a ser testigo, por lo que se lo llamó a declarar ayer.

En general, Reinwick dio una versión en la que él se desvincula de cualquier delito y su relato encaja con lo que vienen señalando varios diputados opositores:

- Que quien estuvo detrás de la operación para rescatar Ciccone fue el entonces ministro de Economía Amado Boudou.

- Que Reinwick y su suegro, Nicolás Ciccone, abordaron al ahora vicepresidente en un estudio de Telefe, cuando Boudou fue al programa AM. Dice que allí le dijeron a Boudou que estaban al frente de Ciccone Calcográfica y que tenían problemas. Según Reinwick, el ministro de Economía les dijo que hablaran con Núñez Carmona, que era como hablar con él.

- Reinwick afirmó que después los dos hermanos Ciccone se reunieron con Boudou en un restaurante de Puerto Madero, algo que el vicepresidente niega.

- A fines de febrero de 2012, Reinwick firmó una solicitada diciendo que controlaba el 70 por ciento de The Old Fund, el fondo que a su vez controlaba la imprenta. Ayer dijo que no firmó la solicitada, pero que tampoco nunca la desmintió porque estaba amenazado por Núñez Carmona.

- A lo largo del relato, el yerno de Nicolás Ciccone afirmó que todo el tiempo estuvo amenazado por Núñez Carmona, que le dijo que le iba a matar a un hijo, que lo iba a quemar y numerosas intimidaciones de ese estilo. Reinwick nunca hizo la denuncia.

- En el marco de las amenazas firmó papeles de todo tipo, que –aseguró– no sabe en qué consisten. Esto incluye contratos, transferencias, inversiones y centenares de otros documentos que constan en la causa.

- Reinwick afirma que el abogado Alejandro Vandenbroele, director de la calcográfica, fue impuesto por Núñez Carmona, lo contrario de lo que afirmó en la solicitada. Vandenbroele, en cambio, sostiene que ambos se conocieron en el bar Francesca, propiedad de Reinwick, y que él llegó a Ciccone por Reinwick. El punto tiene su importancia, porque Vandenbroele era el encargado del día a día y, como es obvio, no es lo mismo si fue puesto por la familia Ciccone o si fue puesto por Núñez Carmona.

En resumen, Reinwick afirma que no tuvo nada que ver con lo que pasó con la imprenta. El manejo diario estaba en manos de un hombre de Núñez Carmona y los papeles que firmó los firmó sin saber qué decían, porque estaba amenazado. En ese encuadre, Boudou era el hombre detrás de la escena. Del otro lado sostienen que Boudou no tuvo nada que ver con Ciccone, que firmó un dictamen razonable en el que no instruía a la AFIP para poner en marcha el levantamiento de la quiebra de la imprenta y sólo apuntó a que la política del Gobierno era preservar empleos. Ratifican que Núñez Carmona y Reinwick se conocían, por propuestas de negocios, en especial gastronómicos, en Mar del Plata, con el financiamiento de un conocido empresario. Y que Núñez Carmona no tuvo nada que ver con Ciccone. En el juzgado se decía anoche que la cuestión de las amenazas será motivo de otra causa y que, mientras tanto, se incluyó a Reinwick en el programa de protección de testigos. Un dato llamativo es que ayer no dejaron entrar a la declaración a los abogados de Boudou, Núñez Carmona y Vandenbroele por la existencia de esas supuestas amenazas, lo que de alguna forma supone que los letrados podían concretar alguna de las intimidaciones. Todo indica que las tres defensas pedirán la nulidad de lo actuado. Al mismo tiempo, el juez Lijo cotejará lo dicho por Reinwick con otros testigos, los cruces de llamados telefónicos y la firma de la solicitada de febrero de 2012. Las defensas tendrán el arduo trabajo de refutar un testimonio que los lastima seriamente.

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Los titulares de Ciccone publicaron una solicitada en 2012 en la que dieron su versión de los hechos.
Imagen: Leandro Teysseire
 
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