EL PAíS › PROBLEMAS DEL ARI PARA PERFILARSE FRENTE A LA AGENDA KIRCHNER

Cauta manera de ser la oposición

Carrió guarda un prudente bajo perfil frente a un problema inesperado: cómo hacer oposición de centroizquierda frente al Huracán Kirchner. Mientras, sólo aparece para apoyar sus candidatos en una elección difícil.

 Por José Natanson

En los peores momentos de la crisis, Elisa Carrió acuñó una metáfora para definir los cambios políticos que se sucedían bruscamente, uno tras otro. Habló de los tres huracanes y previno un cuarto, que en verdad nunca llegó del todo. O quizá sí, aunque no del modo en que ella lo esperaba. La cuestión es que ahora, con buena parte de la sociedad fascinada con el Huracán K, la líder del ARI sufre las dificultades para instalar una oposición de centroizquierda. Por eso mantiene un prudente bajo perfil, y sólo aparece para respaldar a los candidatos del ARI en una serie de elecciones que, para colmo, se perfilan complicadas.
Uno de los distritos clave es Santa Fe, donde la chaqueña busca superar el 25 por ciento que obtuvo en las elecciones de abril.
No será sencillo. Por una maniobra del PJ, la Justicia santafesina les impidió a las alianzas, como la que formaron el socialismo y el ARI, beneficiarse con la Ley de Lemas y presentar diferentes postulantes para el mismo cargo. Como la prohibición no corre para los partidos, el peronismo presenta mil candidatos, divididos en diferentes lemas, mientras que el ARI decidió no presentar fórmula a la gobernación y respaldar la candidatura del socialista Hermes Binner. Por supuesto, el asunto podría haberse resuelto si el ARI y el socialismo hubieran consensuado listas únicas, pero la clásica tara del progresismo para ponerse de acuerdo conspiró contra el armado.
A fines de esta semana, Carrió viajará a Santa Fe para apoyar a Binner y a los candidatos del ARI: Alberto Piccinini encabeza la de senadores y Susana García la de diputados.
Pero la preocupación central no es Santa Fe sino la provincia de Buenos Aires, donde Carlos Raimundi se convirtió en candidato luego de que Mario Cafiero y Graciela Ocaña resignaran la postulación. “El objetivo es despegar del pelotón de cola”, explica uno de los operadores bonaerenses del ARI, y repasa la última encuesta de Equis, que le asigna a Raimundi un 4,3 por ciento de voto: el doble que el socialista Jorge Rivas, la radical Margarita Stolbizer, el piquetero Luis D’Elía o el candidato de Recrear, Hernán Lombardi, pero mucho menos que los 37,9 del gobernador Felipe Solá.
Para estirar la distancia, el ARI lanzará una modesta campaña publicitaria, con afiches en la calle y un spot radial: Raimundi se presentará como el referente bonaerense de Carrió y –en otro ejemplo de las dificultades para encontrar un lugar de oposición– dirá que apoyar al Gobierno no implica votar a Solá.
El problema es el dinero. En las elecciones legislativas del 2001, el ARI no tenía personería y se presentó en alianza con el socialismo, que —a pesar de que la figura de Carrió fue el imán electoral de la coalición– se quedó con la totalidad de los fondos. “Cada vez que veo un afiche de los candidatos socialistas pienso que lo pagaron con los votos de Lilita”, se quejan cerca de la chaqueña.
En la Capital las cosas parecen más sencillas. Carrió decidió respaldar a Aníbal Ibarra, en el centro de una coalición progre que, además del ARI, reúne a la CTA, el Frente Grande y el socialismo. Una vez por semana, la chaqueña y su socio visitan algún lugar de la Ciudad, usualmente escuelas, hospitales o cooperativas, para subrayar diferencias con el “modelo privatizador” de Mauricio Macri.
La disputa electoral es sólo uno de los problemas de Carrió. Desde las elecciones de abril, en las que obtuvo casi el 15 por ciento de los votos, la chaqueña optó por dosificar sus apariciones públicas y moderar sus críticas. Una decisión que mantiene hasta hoy, que es prudente y que tiene lógica política: en sus dos meses y medio de gestión, Néstor Kirchner aplicó una serie de medidas –política militar, derogación del decreto antiextradiciones, juicio a Corte– que formaban parte de la agenda del ARI. Con su nuevo estilo, el Huracán K corrió el gobierno a la izquierda y redujo el espacio para la oposición progresista. El riesgo, ahora, es quelos cuestionamientos se concentren en la oposición de centroderecha que, con esfuerzo digno de mejor causa, ensaya Ricardo López Murphy.
Frente a las dificultades para ensayar un discurso opositor, Carrió decidió tomarse las cosas con calma. El fin de semana viajó a Jujuy, invitada por la rama indígena de su partido a la fiesta de la Pachamama. Después recorrerá los distritos, y seguirá trabajando en los fundamentos jurídicos que expondrá en la sesión donde se tratará la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Mientras, esperará pacientemente el momento de recuperar presencia. “Ya va a llegar el día”, dice a los dirigentes del ARI que le reclaman más protagonismo.

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Carrió viaja, apoya candidatos, apuesta a Santa Fe.
La campaña se presenta bastante compleja para el ARI.
 
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