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Los espías de la SIDE pusieron a Anzorreguy y Galeano en el banquillo

El ex espía Alejandro Brousson aseguró en el juicio por el atentado a la AMIA que la SIDE le pagó a Telleldín 400.000 dólares por orden del juez Galeano y de Hugo Anzorreguy, titular de la SIDE en el menemismo. Otros dos agentes detallaron cómo se entregó el dinero.

 Por Raúl Kollmann

Se terminaron las dudas: la SIDE menemista, presuntamente en acuerdo con el juez Juan José Galeano, le pagó en forma clandestina 400.000 dólares al principal imputado en la causa AMIA, Carlos Telleldín, para que éste apuntara con su testimonio en contra de los policías bonaerenses hoy sentados en el banquillo de los acusados del juicio oral. Al cierre de esta edición, Alejandro Brousson, el segundo jefe de la Sala Patria, declaró en el Tribunal Oral que el dinero para pagarle a Telleldín lo recibió en el playón de los Tribunales de Comodoro Py, donde tiene su despacho Galeano, y que le fue suministrado por Hugo Anzorreguy, ex titular de la SIDE y hombre de máxima confianza de Carlos Menem. Estas gravísimas irregularidades pueden determinar la destitución de Galeano como juez y el procesamiento del magistrado y el ex jefe de la SIDE por delitos que, si se prueba que el objetivo fue encontrar falsos culpables, llevarían a ambos a la cárcel.
Los hombres de la SIDE declararon merced a un decreto del presidente Néstor Kirchner por el cual se los relevó del secreto de Estado y se los obligó a comparecer ante el Tribunal, con lo cual se destapó la oscura olla en la que se cocinaron las peores maniobras durante la investigación.
Un punto nodal del caso AMIA es lo sucedido con la camioneta propiedad de Telleldín y que estalló en la AMIA el 18 de julio de 1994. Inicialmente, el “Enano”, como llaman a Telleldín, dijo que le vendió la camioneta a un hombre de acento centroamericano que le exhibió un documento falso a nombre de Ramón Martínez. El 6 de julio de 1996, ante el juez Galeano, Telleldín, declaró que su primer versión fue una mentira y que en verdad le tuvo que dar la camioneta a un hombre enviado por policías bonaerenses que lo extorsionaban. O sea que le sacaban dinero para permitirle seguir armando autos truchos, lo que constituía su especialidad.
Los dichos de ayer de Brousson y otros dos agentes de la SIDE, Juan Carlos Legascue y Héctor Maiolo, confirman que para que Telleldín declarara le pagaron el día anterior, el 5 de julio, la primera de las dos cuotas de 200.000 dólares. Legascue sostuvo ante el Tribunal Oral que trabajó en el caso haciéndose pasar por agente del Mossad, la central de inteligencia israelí, y le ofreció el dinero a Telleldín. En ese marco, presenció el primer pago realizado en un banco de Ramos Mejía. Maiolo, a su turno, contó que realizó el segundo pago en el departamento de la esposa de Telleldín, Ana Boragni, y después transportaron el dinero hasta un banco en la esquina de Monroe y Cabildo, en Belgrano. Maiolo incluso sostuvo que filmó el pago con una cámara oculta.
–En 1999 yo le dije a usted, Kollmann, que me habían pagado y que el dinero me lo dieron en dos cuotas. La primera, en Ramos Mejía, la segunda en Belgrano. Ahora se probó que yo dije la verdad –recordó anoche desde la cárcel Carlos Telleldín en diálogo con este periodista. Aquel diálogo del ‘99 fue publicado por Página/12.
Hay dos aspectos que convierten el pago en una cuestión de máxima gravedad:
- Que se haya hecho en forma clandestina. En esa época existía ya un decreto por el cual se habilitaba al juez para que use hasta tres millones de dólares como recompensa a quien aportara evidencia sobre el atentado. El decreto incluso preveía pagos a imputados, o sea que se podía haber hecho todo en forma absolutamente legal. Sin embargo, el juez Galeano, al comienzo del juicio, notificó por escrito al Tribunal Oral que nunca se pagó a Telleldín y los empleados y secretarios del juzgado también declararon que no sabían nada sobre un supuesto pago al Enano. No faltan quienes dicen que el pago se hizo en forma clandestina porque de la SIDEsalieron mucho más que 400.000 dólares y alguien se quedó con varios millones por el camino.
–Galeano obviamente fue el que pactó el pago conmigo, tal como se vio en el famoso video que todos conocen. Pero también la DAIA, a través del doctor Beraja y la AMIA, a través del doctor Dobnievsky, supieron que se me hacía el pago –disparó ayer Telleldín desde la cárcel.
- El otro aspecto de máxima gravedad es si se le pagó a Telleldín para que dijera la verdad o para que mintiera. Eso no está claro. Hay un video en que el juez aparece indicándole a Telleldín qué foto debía marcar en un reconocimiento fotográfico. Es un síntoma de que se usó al Enano para direccionar la pesquisa. Pero lo concreto es que con las pruebas sobre el pago, la declaración de Telleldín quedaría de hecho invalidada y ahora fiscales y querellantes deberán aportar otras pruebas –las que hay hasta el momento parecen débiles– para sostener la acusación contra los policías.
La pelea para que declararan los hombres de la SIDE la iniciaron hace varios años los familiares agrupados en Memoria Activa y representados por los abogados Alberto Zuppi y Pablo Jacoby, que en todo momento quisieron demostrar que durante el gobierno de Carlos Menem se tejió un pacto de impunidad respecto del atentado. Paralelamente, también el abogado José Manuel Ubeira, defensor del otrora poderoso comisario Juan José Ribelli, batalló para que se levantara el secreto de Estado y se permitiera declarar a los espías. Los sucesivos gobiernos se opusieron y, finalmente, cuando asumió la presidencia, Kirchner firmó un decreto relevando del secreto todo lo que tuviera que ver con la causa AMIA.

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Hugo Anzorreguy fue el jefe de la SIDE durante la mayor parte de la investigación.
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