EL PAíS › BARREIRO NEGO TORTURAS Y ASESINATOS EN LA PERLA

El cinismo del represor

Tras entregar una lista de desaparecidos y sitios donde estarían enterrados, Barreiro dijo por radio que no hubo crímenes en La Perla. El fiscal recordó que hay muchas pruebas sobre los delitos.

 Por Marta Platía

Desde Córdoba

“En La Perla no murió nadie”, dijo Ernesto “el Nabo” Barreiro ayer sin que le temblara la voz, ni admitiera contradicción alguna con lo que había hecho apenas 24 horas antes: entregar por propia voluntad al Tribunal Oral Federal Nº 1 un listado de nombres de desaparecidos, además de ir junto con los jueces a señalar los sitios en que habrían sido enterrados clandestinamente. Una muestra más del cinismo del represor, que parece disfrutar de la perversidad de sus propios dichos.

“Yo no cambié nunca, sigo siendo el mismo”, alardeó en una entrevista con Radio Mitre Córdoba. Cuando se le recordó que hay testigos que salieron con vida y contaron haberlo visto en la sala de torturas, Barreiro hizo lo que él y los demás imputados vienen haciendo a lo largo de los dos años que lleva el megajuicio La Perla-Campo de La Ribera: descalificó a los sobrevivientes como “colaboradores a sueldo” y desestimó sus denuncias y padecimientos. “No, el destacamento de Inteligencia no fusiló ni enterró absolutamente a nadie”, repitió, y afirmó que no participó ni en asesinatos ni en torturas.

Este es el Barreiro que se ve en cada audiencia en el juicio. Sacando provecho de su propia situación de imputado, ayer dijo que iba a hablar “dentro de lo que se puede, ya que estoy en juicio”. Así, con su derecho a no autoincriminarse, dijo de lo más fresco que no hubo torturas y que nadie murió en La Perla, y enlodó el nombre de varias de sus víctimas.

El debate ayer en esta provincia era, luego de estas aseveraciones, si en realidad hubo un quiebre en el pacto de silencio o el Nabo se había arrepentido de abrir la boca y seguía encubriendo. ¿A qué Barreiro creerle, al que negó que haya habido asesinatos en La Perla o al que se paró frente a los jueces y entregó un listado de nombres de desaparecidos que nadie le pidió? Ese es el punto con este acusado: es un ex jefe de Inteligencia que sigue ejerciendo su propia lógica desde la prisión, y en medio de un proceso judicial que lo acusa por delitos de lesa humanidad.

“Nosotros sabemos que él puede mentir –le dijo el fiscal Facundo Trotta a Página/12–. Tiene derecho a hacerlo para defenderse. Lo que tenemos que valorar es si en lo que él dice hay o no algo de verdad. Tenemos que investigar aun cuando supongamos que tal vez mienta. Hay cientos de familias que todavía buscan los restos de sus seres queridos y por ellos tenemos que agotar todos los recursos posibles. Lo que aquí es real es que es la primera vez en todos estos juicios que un militar se para voluntariamente frente a un tribunal y ofrece colaborar. Eso es inédito. No ha sucedido antes. Si miente o no, se verá. Pero acá hubo un quiebre en la línea que se venía dando entre los imputados por delitos de lesa humanidad.” El fiscal precisó que el miércoles se habló de una lista con “25 nombres, pero en total son 19 las identidades que nos dieron”.

–¿Cómo vio usted a Barreiro en la inspección de los lugares donde dijo que estaban los restos?

–Con imprecisiones, como a los otros tres imputados que conforman esta “comisión” (los represores José Hugo Herrera, Héctor Romero y Luis Manzanelli), pero seguiremos la próxima semana con lo que ellos nos señalen. Queda una locación, cerca de Villa Ciudad de América, donde dijeron que hay otro cuerpo enterrado.

–Por radio dijo que no hubo tortura ni muertos en La Perla...

–Puede decir lo que quiera, pero lo concreto aquí son las pruebas y lo que diga ante el tribunal. Y las pruebas que hay son muchísimas. Los testigos han declarado con mucho detalle acerca de todos ellos (los imputados) y sobre las personas que murieron a causa de los tormentos. Si es cierto que quiere colaborar, que señale fehacientemente dónde están los restos de los de-saparecidos. Eso no quita todo lo que se le imputa y existe en la causa.

En este juicio se han escuchado ya 430 testimonios en 197 audiencias. En muchas de ellas, la figura del Nabo Barreiro en su rol de torturador surgió con seguridad de boca de los sobrevivientes. Por ejemplo, Liliana Callizo recordó cómo, el 24 de diciembre de 1976, Barreiro la llevó hasta la sala de tortura para que presenciara cómo entre él, su cómplice Manzanelli y cinco represores más “tenían a una chica de piel muy blanca y pelo oscuro, desnuda, en la parrilla (el elástico de cama que usaban para atar los cuerpos de las víctimas). La torturaban entre todos. Me sacaron la venda para que viera. Así que vi al Nabo que estaba todo transpirado con la camisa arremangada hasta los codos, y a Manzanelli, que estaba sentado en la cabecera de la cama y tenía una picana en cada mano. El cuerpo de la chica se arqueaba y le salían chispas, porque le daban con toda la electricidad y le tiraban baldazos de agua para que muriera más rápido. Era espantoso”. La víctima, que falleció producto de las torturas, era Herminia Falik de Vergara.

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“Yo no cambié nunca, sigo siendo el mismo”, alardeó en una entrevista con medios de Córdoba.
Imagen: Télam
 
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