EL PAIS › SUBTERRANEOS DE BUENOS AIRES CONVOCO A SUS EMPLEADOS A COLABORAR CON LA CAMPAÑA PRO

Con la presión de militar para Macri

La gerencia corporativa de la empresa dueña de los subtes envió un mail a unos 300 trabajadores en el que les propuso que sean fiscales en las elecciones. También les planteó participar en mesas de difusión y timbreos del macrismo en horarios laborales.

 Por Santiago Rodríguez

La práctica va a contramano de “la nueva política” que pregona Mauricio Macri, pero no importa, el PRO ya apeló a ella en la campaña a la Jefatura de Gobierno hace cuatro años y ahora volvió a hacerlo. Ahora es Subterráneos de Buenos Aires, la empresa estatal propietaria de la red de subtes porteña que preside Juan Pablo Piccardo, la que a través de sus canales institucionales convocó a sus empleados a “participar voluntariamente” de las actividades proselitistas del macrismo y así “colaborar para que Macri sea presidente y empiece el cambio en todo el país”. En concreto, les propuso que sean fiscales en las primarias y en las elecciones generales y que se sumen a mesas de difusión y timbreos, que –según detalla el correo electrónico que recibieron los trabajadores– se realizan en horarios laborales. Desde la Legislatura porteña denunciaron a Macri por la utilización política de empleados públicos para su campaña.

La invitación a los trabajadores de Sbase a involucrarse en la campaña del PRO la realizó la gerenta corporativa y comercial de la empresa, Verónica López Quesada. Lo hizo por medio de un mail que envió el último miércoles a las 15.53 y que al pie lleva el membrete oficial de Sbase.

“Estimados, como todos saben estamos próximos a las elecciones nacionales. Es una elección muy importante para el país. Por ese motivo, a todos los que estén interesados en participar voluntariamente hay una serie de actividades en las cuales pueden colaborar”, explica el correo de López Quesada antes de pasar a enumerarlas y es ahí donde señala que con la llegada de Macri a la presidencia empezaría “el cambio en todo el país”.

López Quesada es una estrecha colaboradora de Piccardo, miembro del selecto grupo de amigos de Macri que vienen del colegio Cardenal Newman. Lo acompaña desde su gestión en el Ministerio de Espacio y Ambiente Público porteño, al que Piccardo llegó al comienzo de la gestión macrista, en 2007, con una imputación por presunta malversación de fondos a cuestas de su paso como gerente de la cervecera Isenbeck. Macri sacó a Piccardo de esa cartera en noviembre de 2011 y lo puso a cargo de la presidencia de Sbase.

“Es una gerenta importante, casi al nivel de Piccardo. Acumula más de una gerencia, maneja todo, incluida el área de Recursos Humanos”, precisó el secretario adjunto de la Asociación del Personal de Dirección de Sbase, Daniel Santos. El sindicalista detalló, además, a Página/12 que unos trescientos trabajadores recibieron el mail de López Quesada.

Las actividades que López Quesada propuso realizar a los empleados de Sbase en beneficio del PRO son dos: fiscalizar el 9 de agosto y el 25 de octubre en Hurlingham y participar en “mesas/sombrillas y timbreos” en San Fernando. Esas actividades son, según detalla en su correo electrónico, “de lunes a sábados” y “en turnos mañana y tarde (de 10 a 14 y de 14 a 18 horas”.

“Usan personal de la empresa y encima en horario laboral”, destacó Santos y agregó que “ni siquiera a nosotros, como gremio, se nos hubiera ocurrido mandar un mail en apoyo de un candidato”. Alejandro Bodart, uno de los legisladores porteños que se hicieron eco del tema (es precandidato a presidente por el MST-Nueva Izquierda), consignó que “el 90 por ciento de Sbase trabaja de 9 a 17”, lo cual “significa que Macri y sus gerentes pretenden utilizar recursos humanos y dineros del Estado al servicio de su campaña presidencial”. José Cruz Campagnoli, legislador de Nuevo Encuentro-FpV, también apuntó que el líder del PRO “obliga a trabajadores a hacer proselitismo por él” y presentó un proyecto de declaración en la Legislatura en el que expuso su preocupación frente al hecho.

En 2011, cuando Macri se postuló a su reelección como jefe de Gobierno, el PRO también echó mano de los empleados públicos para hacer campaña. En aquella ocasión, trabajadores de la Agencia Gubernamental de Control porteña fueron forzados a repartir volantes y hacer proselitismo bajo la amenaza de que perderían sus empleos si no lo hacían.

López Quesada indica en su mail que “los interesados” en el “voluntariado” PRO Macri deben contactarse con Maca Colombo y Martín Bochkezanian para arreglar los detalles de su participación en la campaña. Colombo –Macarena es su nombre, pero le gusta que la llamen Maca– es la responsable del área de prensa de Sbase y prefirió no hacer declaraciones públicas al respecto. Bochkezanian es empleado de la empresa y a su vez miembro de la junta de gobierno de la Comuna 1. En 2010 fue denunciado ante la Justicia y el Inadi por maniobras de clientelismo y discriminación en las villas 31 y 31 bis.

Bochkezanian fue presidente del Centro de Estudiantes de Ciencias Políticas de la Universidad Católica Argentina (UCA). En su cuenta de Twitter combina publicaciones suyas y de otros críticos al kirchnerismo, como Luciano Bugallo, un activo militante contra el Gobierno durante el conflicto con las patronales rurales y ferviente promotor de los cacerolazos. En esa red social, Bochkezanian también da cuenta de las acciones de campaña de Alex Campbell como candidato del PRO a la intendencia de San Fernando. Campbell fue denunciado esta misma semana de repartir en barrios carenciados de ese municipio botellas de vino con una etiqueta en la que aparece su imagen y se promociona su postulación a la intendencia. Y justamente a los empleados de Sbase se los intenta reclutar para que hagan timbreos y se sumen a las mesas de difusión que el PRO viene instalando en San Fernando.

“Los lugares donde hace falta que la gente colabore los define el comando de campaña”, explicó Bochkezanian. Su primera reacción ante la consulta de este diario fue “no estoy autorizado a decir nada”, pero después accedió a un breve diálogo. “Se está convocando voluntariamente, no se obliga a nadie a participar”, se justificó y con ese propósito dijo también que “muchos de los que trabajamos en Sbase estamos a su vez afiliados al PRO y somos del partido”. Con el argumento de que “en Sbase hay quienes trabajan de noche”, Bochkezanian trató de negar que por prestarle servicios de campaña al macrismo los empleados desatiendan sus tareas. Voceros de la empresa, sin embargo, admitieron que “si alguien decide hacer proselitismo en horario laboral, puede compensar las horas no trabajadas en otro momento”.

–Por más que se presente como voluntario, los empleados pueden sentirse obligados frente al hecho de que su jefe les pida colaborar con el PRO –le marcó Página/12 a Bochkezanian.

–Eso es subjetivo, a mí no me consta que nadie se sienta obligado a colaborar con la campaña.

Campagnoli no piensa lo mismo y así lo reflejó en el proyecto que presentó en la Legislatura: advirtió que se trata de “un método coercitivo” hacia los trabajadores y que se trata de una “situación a todas luces ilegal y que no guarda relación alguna con la libre elección de cada ciudadano a militar o afiliarse libremente a una fuerza política”.

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Una de las características “mesas/sombrillas” del PRO y el mail que Verónica López Quesada mandó a los trabajadores de Sbase.
 
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