EL PAíS › AL FRENTE DE LA ALIANZA UCR-PRO, MESTRE SE IMPUSO EN LOS COMICIOS DE CóRDOBA CAPITAL

Una reelección y un gran derrotado

Ramón Mestre ganó con el 32,16 por ciento de los votos y festejó con Macri. El periodista local Tomás Méndez dio el batacazo y quedó segundo. Luis Juez fue relegado a un lejano cuarto puesto.

 Por Marta Platía

Desde Córdoba

No hubo baile. Hubo balcón. Mauricio Macri se asomó al de la Casa Radical junto a Ramón Mestre: el ganador de ayer en las elecciones a intendente de la capital cordobesa y su aliado en la provincia. El jefe de gobierno porteño y candidato a presidente aprovechó para dar un breve discurso de tono paternalista: “Esto lo siento, Ernesto (le dijo al radical Sanz, como si estuvieran solos) como el primer hijo de Cambiemos”, reduciendo así el triunfo de Mestre a un mero apéndice suyo. El cordobés, a cambio, le permitió mostrar los brazos en alto para la foto, lo que no había podido ni en Santa Fe ni en Tucumán, ni en las sucesivas derrotas de antes y después de las primarias. Entre los espectadores se contó el mismísimo Eduardo César Angeloz, quien resucitó en público después de años de ostracismo e invisibilidad, tras dejar la provincia en ruinas.

La fórmula Ramón Javier Mestre (h) y el macrista Felipe Lábaque, presidente del Club Atenas de básquetbol, ganó con el 32,16 por ciento de los votos y le sacó casi 10 puntos al segundo que, en vez de ser el senador Luis Juez, como se esperaba, fue el periodista local Tomás Méndez. Este joven de 40 años fue la sorpresa de la jornada. Con un 23,18 por ciento dio el batacazo y hasta le ganó al peronismo y al juecismo, en este orden. El delasotismo de Unión por Córdoba llevó como candidato sin mucho énfasis a Esteban “Tito” Dómina, quien sacó apenas el 17,33 por ciento; en tanto que la fórmula Luis Juez-Olga Riutort, Fuerza de la gente, quedó en un lejano cuarto puesto: apenas el 15,87 por ciento de los sufragios. Un piso inédito tanto para el actual senador como para la ex esposa de José Manuel de la Sota, de quienes se esperaba compitieran “cabeza a cabeza” con Mestre-Lábaque.

Quien ni apareció por el festejo radical fue Oscar Aguad, que prefirió ir a Bell Ville, donde un correligionario se quedó con la comuna (ver aparte). Le devolvió así el gesto a Mestre, quien le hizo lo mismo cuando Aguad fue el mascarón de proa del partido y la Triple Alianza el 9 de agosto: se fue a comer un asado al sur cordobés. El encono de Aguad es comprensible: luego de perder en las dos últimas elecciones a gobernador y con 65 años a sus espaldas, este triunfo de Mestre lo deja relegado ante el joven intendente reelecto, que parece tener todo para alzarse con el liderazgo de la UCR a nivel local.

El joven periodista Méndez irrumpió en la escena política desde su programa de tevé de investigación, ADN, en el cual destapó escándalos de corrupción y narcotráfico que le costaron la cúpula policial y varios ministros al gobernador De la Sota y otros tantos al propio Mestre, implicados en el desfalco de la financiera CBI. Con cámaras ocultas –y métodos poco transparentes– parece haber calado hondo en la población; además de mimetizarse con el discurso que otrora le dio resultados a Juez: el supuesto monopolio de la honestidad. “Estamos segundos. Abajo quedaron el peronismo y el juecismo. Eso es importante para mí”, dijo Méndez. Aseguró no tener “ningún” referente” a nivel nacional: “No soy ni anti K ni K, pero rechazo las políticas que quieren volver a endeudar el país”, dijo, en alusión a Macri.

El gran derrotado de ayer fue Luis Juez. Justo en su cumpleaños 52, pasó por el día más negro de su carrera política: apenas cuarto cuando esperaba, si no ganar, pelearle la intendencia a Mestre. Y si a eso se le suma el itinerario tan zigzagueante como desbocado al que se lanzó desde la Triple Alianza que integró para el 9 de agosto con Macri y los radicales Aguad y Mestre, para luego darles la espalda y aliarse con su ex archienemiga y denunciada “por corrupta” Olga Riutort, massista y ex esposa de su (hasta ahora) archienemigo De la Sota; tal parece que Juez no ha hecho otra cosa que dar pasos en falso, y con ello dilapidar gran parte de su capital político. Hubo un dato que ayer no se le escapó a nadie: Luis Juez ha sido nada menos que el intendente que ganó con el mayor porcentaje de votos desde el retorno de la democracia: en 2003 sacó un 56,14 por ciento. Es más, lo de ayer fue aún peor que cuando perdió la gobernación a manos de De la Sota en 2007, cuando sacó un 36 por ciento.

A la hora de explicar la avanzada de Tomás Méndez, su apoderado político, Alvaro Ruiz Moreno dijo que “el enroque de Luis y Olga nos catapultó para arriba. Como viejo militante político, les digo que ya nadie podrá pensar la construcción política sin consultar a este espacio (ADNCórdoba). Tomás Méndez es, además, el único que no había sido intendente de los principales candidatos”.

Anoche, un sombrío, deprimido Luis Juez no hizo autocrítica. No acusó el portazo que le dio un electorado al que es evidente mareó. Atribuyó la derrota a “que enfrentamos tres aparatos económicos monstruosos”. Prometió reponerse, y hasta ensalzó al gobernador para ejemplificar su situación y proyectarse: “Miren a De la Sota, el tipo perdió un montón de veces hasta que ganó. Yo voy a hacer lo mismo”. Lo que no dijo es que, a diferencia de él, De la Sota siempre caminó dentro del mismo espacio político.

En cuanto a Daniel Giacomino, el candidato del kirchnerismo, quedó en séptimo lugar después del MST: un 2,7 que ni siquiera le alcanzó para hacerse de una banca en el Concejo Deliberante.

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Mauricio Macri llegó anoche a Córdoba para la foto con Mestre.
Imagen: Télam
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