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La Navidad podría venir con dos mujeres en el arbolito de la Corte

En el Gobierno dicen que ésa podría ser una posibilidad para reemplazar a López y Moliné O’Connor. Niegan que hayan presionado a los senadores y que vayan a achicar el número de supremos.

El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, adelantó que entre fines de diciembre y principios de enero el Gobierno dará a conocer el nombre de los dos candidatos que propondrá para reemplazar al renunciante Guillermo López y al destituido Eduardo Moliné O’Connor en la Corte Suprema. De paso, descartó que en lo inmediato la Casa Rosada busque la reducción del número de integrantes del Tribunal a siete o a cinco. El jefe de Gabinete y el otro Fernández del Gobierno, Aníbal, el ministro del Interior, negaron que hayan presionado a los senadores para conseguir el desplazamiento de Moliné, tal como denunció el ex juez tenista. “Yo voy permanentemente al Congreso”, justificó Aníbal Fernández su presencia en la sesión.
La única declaración oficial del Gobierno respecto de los posibles ocupantes de los lugares vacíos que quedaron en el Tribunal es que el presidente Néstor Kirchner respetará el decreto 222 en el que él mismo estableció un nuevo mecanismo para designar los futuros jueces. El decreto le otorga al Presidente 30 días de plazo para tomar la decisión, además de dejar abierta la posibilidad de nombrar un solo candidato o bien una terna, para que luego el Senado decida. Ayer, el jefe de Gabinete ni siquiera dio pistas sobre este punto, pero cerca del Presidente aseguran que nombrará candidatos únicos.
No hay nuevos nombres entre los postulantes que se barajan, de los que uno será una mujer. Ayer, al reunirse con los representantes de los organismos de derechos humanos que participaron en la 23ª Marcha de la Resistencia, Kirchner dijo que tal vez los dos próximos candidatos fueran mujeres, aunque no quedó claro si realmente lo está evaluando o si fue sólo un chiste. Puede que de tanto evaluar antecedentes de juristas mujeres, ahora Kirchner tenga en mente más candidatas que candidatos.
El jefe de Gabinete volvió a restarle chances al proyecto de reducción de miembros de la Corte, que durante el menemismo pasaron de cinco a nueve. Lo curioso, es que esta alternativa es impulsada por los propios integrantes actuales del Tribunal. “No es verdad que cinco o siete o nueve miembros hagan una mejor Corte en términos de calidad”, sostuvo Fernández. Otro de los puntos que ayer el Gobierno se preocupó de contestar fueron las acusaciones de Moliné O’Connor sobre presiones a los senadores. Como prueba de sus dichos, el ex juez tenista contó que Aníbal Fernández había estado “operando” la noche de la sesión. Moliné siguió ayer con sus argumentos. “La destitución es de orden político”, insistió. También dijo que su conciencia estaba “absolutamente calma”. Y en referencia a la presencia del ministro y de sus suspuestas presiones, el ex juez aseguró, sin ponerse colorado, que mientras ocupó un lugar en la Corte nadie lo llamó por teléfono “para decir lo que tenía que hacer en cada caso”, que nunca lo presionaron y que sus fallos siempre fueron “suscriptos de acuerdo con la Constitución y la ley”.
Aníbal Fernández no negó su paso por el Senado, pero sí descartó que su presencia tuviera como objeto presionar a legisladores. “Yo voy permanentemente al Congreso porque soy responsable de la relación política con los bloques nuestros y con otras bancadas”, respondió. “Lo que pasa es que las otras veces que voy no llama la atención. Pero, además, si me dijeran que entré subrepticiamente, disfrazado de Oso Carolina, le creo que tenga alguna duda, pero entré caminando por la puerta principal del Senado y salí por la puerta principal del Senado, también caminando”, agregó.
El ministro se enojó por las sospechas que podría generar su visita a la Cámara alta, justo en una sesión tan especial. “Estará mal la democracia en nuestro país que un ministro de la Nación no puede ir al Congreso porque se supone que está ligado a actitudes usuales”, sostuvo. Y finalizó: “Yo quiero desmitificar la oscuridad de la política, porque siempre se la trató como que se tiene que hacer puertas adentro, de un modo solapado, histérico y dramático. Yo la política la practico con la cabeza bien alta y con la frente bien alta”.

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Eduardo Moliné O'Connor continuó ayer su raid mediático para defenderse luego de ser destituido.
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