EL PAíS › HOMENAJE EN LA UMET POR LA SEMANA INTERNACIONAL DEL DETENIDO-DESAPARECIDO

“Si nos ponen piedras, hay que retirarlas”

Referentes de organismos de derechos humanos y artistas reivindicaron las políticas de Memoria, Verdad y Justicia y reclamaron la renuncia del ministro de Cultura porteño, Darío Lopérfido. “Pudimos contra Videla, cómo no vamos a poder ahora”, dijo Estela de Carlotto.

 Por Adriana Meyer

“Hay mucho por hacer, no sabemos dónde están y las Abuelas seguimos buscando nietos. Los tiempos que parecen malos hay que transformarlos en buenos, si nos ponen piedras, hay que retirarlas, si pudimos contra Videla cómo no vamos a poder ahora, en estos tiempos en que (el ministro porteño Darío) Lopérfido dice que no son tantos (los desaparecidos). Quizás ellos no son tantos, nosotras estamos de pie para seguir luchando.” Así, contundente, Estela de Carlotto envió su mensaje al gobierno de Cambiemos, en un acto realizado ayer por la Semana Internacional del Detenido-Desaparecido en el que actuaron y cantaron Rita Cortese, Alejandro Awada y Dady Brieva.

Carlotto habló al borde del escenario del auditorio de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), en una actividad organizada por Caras y Caretas y la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos (Fedefam), de la cual participaron Abuelas de Plaza de Mayo, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, H.I.J.O.S., y Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Tras destacar la labor, ahora internacional, de Fedefam, Carlotto enfatizó: “Algunas con bastón, otras sin bastón pero igual hoy decimos volveremos, nunca nos fuimos, estamos”.

El rector de la UMET, Nicolás Trotta, devolvió los agradecimientos que minutos antes había recibido “a los organismos por habernos elegido, porque nuestro proyecto universitario es la síntesis de lo que ha cambiado en Argentina en los últimos doce años, y es un mensaje de lo que tenemos que cuidar, una universidad creada por los trabajadores sintetiza el país de la movilidad social, de los sueños de aquellos que en los años 70 pusieron su vida en peligro”. Trotta agregó que “también hay que cuidar las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, porque no fue magia ni casualidad sino un trabajo del Estado y de todas estas voluntades movilizadas, que permitieron juzgar a los genocidas”, y destacó que su preocupación es “formar ciudadanos que se sepan enfrentar al mundo del trabajo” y “también ciudadanos que se preocupen por el otro, tal el mensaje de las Madres, las Abuelas, los Familiares y los Hijos”.

Enseguida el micrófono pasó a manos de Lita Boitano, de Familiares, quien comenzó su discurso exigiendo la libertad de Milagro Sala, la líder de la agrupación Tupac Amaru, perseguida por el gobierno jujeño de Gerardo Morales. Y siguió con una pregunta para el rector de la UMET. “¿Se juntarán todos los sindicatos para frenar los despidos? ¿O también para aplaudir sentencias como la que vivimos la semana pasada por el Plan Cóndor?”, inquirió la dirigente de derechos humanos. “Hay que estar lo más juntos posible para que sigan los juicios (por delitos de lesa humanidad), que no nos cambien, que podamos seguir en libertad, no queremos volver a tener miedo”, agregó Boitano. También mostró sus reparos sobre la posición de la Iglesia respecto de la situación judicial de los represores, y se despidió destacando la “alegría de abrazarnos y reírnos porque estamos vivas”.

Entre las adhesiones que llegaron estuvo la de Leopoldo Moreau y Gustavo López, del Movimiento Nacional Alfonsinista - Forja, y también estuvieron presentes los gerentes de Página/12 Carlos “Ghandi” González y Ricardo Badía. En un video que fue proyectado durante el acto, Marta Vázquez, de Madres, expresó su temor de que “juicios que han avanzado comiencen a decaer”.

Al subir al escenario, Awada también dijo gracias a las Madres “porque han hecho mucho por mi evolución”. Y leyó el poema “Los enemigos”, de Pablo Neruda. “No los quiero de embajadores, tampoco en su casa tranquilos, los quiero ver aquí juzgados en esta plaza, en este sitio. Quiero castigo”, cerró Awada y lo acompañaron fortísimos aplausos.

Enseguida le tocó a Rita Cortese, quien antes de cantar tangos, boleros y milongas dijo que las mujeres de los pañuelos blancos que estaban sentadas en primera fila “son nuestro faro, nuestra referencia más importante”, y gritó “ni una menos” y “renuncia de Darío Lopérfido”. Luego, al terminar su show de humor que deleitó a las Madres, Abuelas y a todo el público presente, Dady Brieva expresó que “tener memoria es como nuestra caja fuerte”.

Cerró el acto, que tuvo más de encuentro informal y afectivo que de protocolo, la enérgica Tati Almeyda, una vez más dirigiéndose a Lopérfido: “Acá hubo un genocidio por el terrorismo de Estado, son 30 mil, no vamos a aceptar que pretendas instalar de nuevo la teoría de los dos demonios”. La luchadora recordó que hace pocos días les pidieron a las autoridades nacionales y porteñas que el funcionario se disculpe en forma pública por haber puesto en duda la cifra de los desaparecidos, y que renuncie. “Insultó la memoria de nuestros hijos, por eso te decimos que sos persona non grata y tenés que renunciar”. Con el grito de todos, repetido tres veces, los desaparecidos volvieron a estar “presentes” en la memoria de sus familiares, amigos y sobrevivientes del genocidio.

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“No vamos a aceptar que pretendas instalar de nuevo la teoría de los dos demonios”, dijo Tati Almeyda sobre Lopérfido.
 
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