EL PAíS

“En cada voluntario vemos a nuestros hijos”

Los organismos de derechos humanos reclamaron una “investigación, que comprenda las responsabilidades penales, administrativas y políticas” por los métodos de torturas enseñados por los militares.

 Por Victoria Ginzberg

Tati Almeida, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, vio por primera vez las fotos de los militares entrenándose en torturas ayer por la mañana cuando, junto al periodista Horacio Verbitsky, presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y Estela Carlotto, de Abuelas de Plaza de Mayo, se entrevistó con el presidente Néstor Kirchner. Las imágenes, como no podía ser de otra manera, evocaban los métodos utilizados en los centros clandestinos de detención durante la última dictadura. “En cada uno de esos voluntarios veía a nuestros hijos”, aseguró ayer Almeida en la conferencia de prensa que ofrecieron los organismos de derechos humanos. Allí reclamaron “una exhaustiva investigación, que comprenda las responsabilidades penales, administrativas y políticas” y que verifique que “la enseñanza de estas prácticas atroces haya sido efectivamente erradicada”.
“Pedimos al Gobierno ver los legajos de quienes participaron en esos cursos y verificar que esas personas estén en retiro o propiciar su pase a retiro”, señaló Verbitsky luego de mostrar a la prensa las fotos en las que se ve a los militares esposados, encapuchados y torturados por sus compañeros.
Los organismos de derechos humanos fijaron ayer su posición sobre la continuidad de la enseñanza de torturas en democracia en una conferencia de prensa que hicieron en el CELS. Allí estuvieron, además de los anfitriones, las Abuelas, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, la línea fundadora de las Madres y el Servicio Paz y Justicia (Serpaj). A través de un documento conjunto que leyó Carlotto, repudiaron “la enseñanza de prácticas propias del terrorismo de Estado durante el período constitucional” y señalaron que “la cantidad de personas involucradas en este tipo de entrenamientos y la habitualidad de los mismos hace imposible que las autoridades políticas y las respectivas jefaturas de las fuerzas hubieran desconocido su realización”. Luego, la presidenta de Abuelas señaló que “cuando en un país no hay justicia, estas cosas siguen pasando”.
Mabel Gutiérrez, de Familiares, destacó que “nos enteramos de esto por una circunstancia fortuita, porque aparecieron estas fotos pero si esto no hubiera ocurrido, ninguna de las Fuerzas Armadas lo hubiera hecho público ni tampoco hizo un mea culpa porque la tortura era un ejercicio habitual. Nadie tampoco dijo: ‘esto se hacía pero hoy no se hace más’”.
Juan de Wandelaer, del Serpaj, dijo estar preocupado porque “se hayan efectivamente” terminado estos cursos y afirmó que las fotos le recordaban a las de los prisioneros de la base estadounidense en Guantánamo. Miguel Monserrat, de la APDH, coincidió al afirmar que las fotos que fueron exhibidas durante la conferencia de prensa son “la evidencia de que no fue erradicada la violencia de las Fuerzas Armadas y no hay certeza de que esas prácticas hayan terminado”. La información del Gobierno indica que ese tipo de “ejercicio” fue suprimido a principio de la década del 90.
“Mientras se hacía el Juicio a las Juntas y mientras se decía ‘la casa está en orden’ se realizaban estas prácticas. Este es el doble lenguaje al que los dirigentes políticos nos tienen acostumbrados y que para nosotros es intolerable”, afirmó Verbitsky. El presidente del CELS señaló que por ese motivo fue difícil cambiar la política de derechos humanos de los gobiernos democráticos, porque “mientras los presidentes tenían un discurso de la boca para afuera, se seguían haciendo estas cosas”.

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Estela de Carlotto (Abuelas) y Tati Almeida (Madres).
 
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