SOCIEDAD › HOY SE CUMPLE UN AÑO DEL ASESINATO DE MARCOS SCHENONE

Un juicio trabado por las chicanas

La defensa de Conzi está frenando el avance hacia el juicio oral. A las 19, familiares de Marcos harán una misa en reclamo de justicia.

 Por Pedro Lipcovich

Al cumplirse un año del asesinato de Marcos Schenone, la defensa de Horacio Conzi no cesa de interponer “chicanas jurídicas” que entorpecen el avance hacia el juicio oral e impiden investigar la posible red de encubrimientos que le permitió al empresario eludir a la policía durante casi dos meses. Pero las pruebas en contra del dueño del fastuoso restaurante Dallas son contundentes. Incluso, en el expediente figura la declaración de cuatro empleadas del lugar que avalan la versión de los acompañantes de Schenone aquella noche en la que el remís en el cual se trasladaban fue baleado. Hoy a las 19, la catedral de San Isidro abrirá sus puertas para una misa en memoria de Marcos, otro más de los encuentros que se vienen realizando todos los meses, con firme participación comunitaria, en apoyo del reclamo de justicia sostenido por los familiares de la víctima.
El miércoles último el fiscal de San Isidro Lino Mirabelli desestimó por inexistencia de delito, y en muy duros términos, una denuncia que Fernando Burlando, abogado de Horacio Conzi, había formulado contra el perito judicial por haber “fraguado ideológicamente” la pericia según la cual los balazos que mataron a Marcos Schenone provenían de la pistola 9 mm de Conzi: “Bajo el ropaje de una denuncia, el denunciante pretende revisar la prueba realizada y controlada en otra causa sobre la cual ya se expidieron tanto jueces como camaristas”. Según precisó a este diario una fuente de la investigación, el dictamen del fiscal “sugiere que la denuncia de Conzi es un ‘chicaneo’ para ‘embarrar la cancha’ en la causa principal”.
Otra presentación de los abogados de Conzi, aún pendiente de resolución formal, es la que cuestiona el testimonio de tres empleadas de Dallas, el complejo gastronómico de los hermanos Conzi. En calidad de testigos de identidad reservada las tres empleadas habían declarado, en forma coincidente con las víctimas, que Horacio Conzi había emprendido la persecución del remís en el que viajaba Schenone con tres personas más.
La fuente judicial resumió para este diario la historia de este testimonio: “El punto de partida fue el registro judicial de un diálogo telefónico entre dos empleadas de Dallas, que pocos días después del crimen hablaban sin saber que sus líneas estaban intervenidas: una de ellas contó que otras dos empleadas habían visto, tal como habían declarado las víctimas, que éstas habían sido corridas de la puerta de Dallas por un encargado de seguridad; una de ellas, incluso, había visto a Horacio Conzi ir tras ellas. A partir de esta grabación, se citó a declarar a las cuatro empleadas y ratificaron sus dichos. La identidad de las testigos se mantuvo en reserva porque trabajaban en el establecimiento de los Conzi, pero éstos averiguaron sus nombres”.
El resultado de esa averiguación de los patrones fue que tres de las chicas presentaron un escrito ante un escribano donde se desdecían y manifestaban haber sido “inducidas” por el fiscal de la causa, Mario Kohan. La cuarta testigo –que había dejado de trabajar en el negocio de los Conzi– no se desdijo.
Este último recurso se presentó ante la Cámara de Apelaciones de San Isidro –integrada por Fernando Maroto, Emilio Rodríguez Mainz y Raúl Borrino–, la misma que a principios de diciembre de 2003 confirmó la prisión preventiva de Horacio Conzi por “homicidio simple y homicidio simple en grado de tentativa en cuatro hechos”.
A partir de los sucesivos recursos interpuestos por los abogados de Conzi la causa fue retirada de la fiscalía desde abril, lo cual, según las fuentes, viene postergando una investigación importantísima: la posible red de encubrimientos que le permitió a Horacio Conzi eludir la acción de la policía durante casi dos meses.
El crimen tuvo lugar en la madrugada del 16 de enero de 2003, cuando Marcos Schenone y un amigo fueron con dos chicas al restaurante Dallas, en Martínez. Horacio Conzi conocía a una de ellas, con quien pretendía tener una relación. Pero ella prefería a Marcos. Cuando salieron –según reconstruyó el fiscal de instrucción–, Conzi persiguió el remís en que viajaban con su camioneta Grand Cherokee y, ya en Béccar, los atacó con 14 disparos, tres de los cuales mataron a Schenone.
Otro juicio pendiente sobre Horacio Conzi y sobre su hermano Hugo es por amenazas, pistola en mano, contra el dueño y empleados del restaurante Kansas, competidor del Dallas, en 2002. Se prevé que esta causa llegue al tribunal oral en los próximos meses. En cuanto al crimen de Schenone, “los sucesivos recursos presentados por sus abogados postergarán el juicio oral por lo menos hasta fin de este año”, según la fuente judicial. ¿Por qué esos abogados presentan tantos recursos, mientras su cliente sigue detenido? “Es incomprensible –contestó la fuente–; salvo desde la perspectiva de que, así, los abogados cobren más...”

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Horacio Conzi, propietario del restaurante Dallas, de Martínez, está en la cárcel desde marzo.
 
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