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Al peronismo se le cayó la sesión y hoy tratará de hacer los deberes

Iban a votar tres leyes de endurecimiento de penas pedidas por Blumberg e impulsadas por Ruckauf, pero le faltó un voto para conseguir los dos tercios. Hoy convocará a sesión especial.

Por Felipe Yapur y Eduardo Tagliaferro

Los diputados justicialistas querían votar el nuevo paquete de endurecimientos de penas –impulsados por Carlos Ruckauf y la riquista Mirta Pérez– en concordancia con los reclamos de Juan Carlos Blumberg. Para ello debían conseguir que dos tercios de la Cámara acompañaran la moción y así habilitar el debate de los proyectos. La ausencia de algunos de sus integrantes más la abstención de una legisladora le impidieron al PJ lograr su cometido por apenas un voto. Obstinado más que nunca y enfurecido por la derrota, el jefe de la bancada, José María Díaz Bancalari, redobló la apuesta al anunciar una sesión especial para hoy.
El oficialismo sabía que no le iba a resultar fácil llevar al recinto los temas penales. Así, buscó tentar al radicalismo al proponer durante la reunión de Labor Parlamentaria la votación de un paquete de cinco leyes. Tres referidas al endurecimiento de penas junto a la indemnización para hijos de desaparecidos y la creación de fiscalías barriales en la ciudad de Buenos Aires, tal como solicitó durante la mañana de ayer el ministro de Justicia, Gustavo Beliz. El PJ especuló con la aquiescencia radical, ya que al momento del ofrecimiento no hubo una negativa expresa. El radicalismo se encontraba reunido sin una posición unificada. Lo que no consideró Bancalari es que el jefe radical, Horacio Pernasetti, consiguiera disciplinar a su bloque.
El reloj del tablero marcaba las 20.24 cuando el presidente del cuerpo, Eduardo Camaño, puso a consideración el paquete. Apenas unos minutos antes, Pernasetti avisó la oposición a la propuesta. El PJ, tranquilo, mandó a votar. Cuando el tablero anunció que por un voto no conseguían los dos tercios que exige el reglamento, Díaz Bancalari enrojeció. Buscó desesperadamente revertir el resultado al jurarle a Camaño que había número suficiente.
“Diputado, le faltó un voto”, lo silenció Camaño al bonaerense que miraba atónito a sus pares. Daniel Basile hacía números mientras se acercaba al estrado. Camaño también lo reprendió porque el duhaldista no se dio cuenta de que al sumar lo estaba contando a él, que sólo vota en caso de empate. El diputado Gustavo Ferri –yerno de Duhalde– creyó encontrar la solución al tirarse sobre la entrerriana Blanca Osuna y obligarla a cambiar su abstención. La llevó incluso hasta donde estaba Camaño para que explicara que se había equivocado. El presidente del cuerpo prácticamente los corrió. Preocupada por el impacto de su abstención, que hizo convencida al entender que su bloque contaba con los votos necesarios, explicó una vez terminada la sesión que el proceso electrónico de su voto se interrumpió al caérsele los papeles que tenía sobre la banca. Uno de los legisladores del PJ con mayor experiencia en la Cámara baja aseguró a este diario que el argumento “es inverosímil”.
El mismo diputado admitió que faltó algo más que un voto e incluso pericia a la hora de contar voluntades. La frase aludía a los problemas internos de la bancada. Durante la mañana, en la reunión de bloque, la duhaldista María del Carmen Falbo se cruzó en duros términos con otra duhaldista, Graciela Camaño. La primera le recriminó a la segunda demasiado entusiasmo con las políticas de mano dura.
“En el bloque había varios que estaban papando moscas”, admitió ante este diario un veterano legislador del PJ. Y es que éstos no tomaron en cuenta que había al menos tres diputados que no estaban en sus bancas: Ricardo Falú, que entró al recinto y salió antes de la votación; Lelia Chaya, quien ni siquiera estuvo presente; el macrista-peronista Jorge Argüello, a quien vieron otear el Congreso desde un bar cercano.
También estuvieron aquellos que llegaron tarde como Hilda “Chiche” Duhalde. La esposa del caudillo bonaerense llegó justo a tiempo para sentarse en la banca y votar. Tiró sus papeles sobre el escritorio mientras controlaba su nuevo peinado.
“Si no trabajamos, después no se quejen cuando nos critiquen”, gritó Bancalari, quien creyó asustar a la oposición con la probable desaprobación de Blumberg. “Piden que seamos racionales, pero hace 10 años fue el PJ el que generó las condiciones de exclusión social. Ahora los excluidos molestan y pretenden ponerlos en caja con el incremento de penas”, retrucó el socialista Jorge Rivas. Su frase enervó al oficialismo que casi abandona el recinto. Ya no había más remedio y Camaño anunció el fin de la sesión.
No acostumbrado a las derrotas en el recinto, el justicialismo insistirá hoy convocando a una sesión especial. El apuro tal vez garantice algunas ausencias de la oposición y quizás así el PJ pueda aprobar los proyectos de Ruckauf y Pérez.

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Los diputados del bloque peronista en pleno cabildeo para juntar los dos tercios necesarios.
 
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