EL PAíS

El 2005 está en todas las mesas de café porteñas

El ibarrismo empezó a pensar en las próximas elecciones legislativas. Los candidatos. El desdoblamiento o no con las nacionales.

 Por Santiago Rodríguez

Aunque Aníbal Ibarra diga que no es momento de apurar los tiempos electorales, el 2005 ya está instalado en la cabeza de toda la gente que lo acompaña. Las próximas elecciones para renovar a la mitad de los representantes del distrito en la Cámara de Diputados y la mitad de los legisladores locales es un tema casi recurrente en cuanta mesa de café reúna a más de dos dirigentes porteños. Y las especulaciones no sólo tienen que ver con los posibles candidatos, sino además con la fecha de convocatoria a los comicios. Las alternativas que se analizan al respecto son las de siempre: fijar un mismo día para las elecciones nacionales y las locales o desdoblarlas.
La pauta de que el ibarrismo ya está pensando en las elecciones del año próximo la dan sus últimos movimientos. No por nada dirigentes de los distintos sectores del Frente Grande hicieron pública una declaración en la que reivindicaron el “liderazgo” de Ibarra en el distrito y manifestaron que “avanzamos en la construcción de un espacio político amplio de centroizquierda que, basado en la pluralidad y la autonomía, se articule al conjunto de las fuerzas populares”.
Los ibarristas no son los únicos: también sus socios kirchneristas hicieron lo suyo y encabezados por el jefe de Gabinete nacional, Alberto Fernández, pusieron en marcha el Instituto para la Cultura Política (IPC). Ese fue el primer paso del albertismo –como se identifica al espacio liderado por el funcionario– en el marco de una estrategia que apunta a afianzar su entramado político en la ciudad.
Lo que buscan unos y otros es posicionarse de la mejor manera posible para el momento en que tengan que sentarse a discutir las candidaturas. La continuidad de la sociedad que los une ya fue ratificada entre Ibarra y Fernández en una reunión en la que pusieron punto final a las peleas que tuvieron por protagonistas a sus segundas líneas. En ese encuentro acordaron también trabajar en la construcción de un candidato de consenso para encabezar la lista de diputados nacionales en 2005 que sea representativo de la alianza que el jefe de Gobierno porteño mantiene con Néstor Kirchner.
El ibarrismo ya había lanzado al ruedo de eventuales candidatos al secretario de Infraestructura, Roberto Feletti, y al vicejefe de Gobierno, Jorge Telerman. En verdad, a lo que ambos aspiran es a suceder a Ibarra en el 2007. Por lo tanto, son potenciales adversarios de Fernández, quien también sueña con alcanzar la jefatura de Gobierno de la Ciudad.
El problema no es ése sino que Kirchner no puede darse el lujo de perder la elección del año próximo en la Capital Federal y la pelea no será fácil: en la carrera ya está anotada Elisa Carrió y tal vez enfrente esté también Mauricio Macri como postulante del centroderecha.
Según las encuestas que manejan en la Jefatura de Gobierno, los únicos que hoy están en pie de igualdad con la chaqueña y el empresario son el propio Ibarra, Cristina Kirchner y el ministro de Economía, Roberto Lavagna.
“Aníbal obviamente no puede ser; a Cristina todo indica que la van a hacer jugar en la provincia para obligar al duhaldismo a negociar desde una posición de debilidad; y lo de Lavagna parece muy poco viable”, explicó a Página/12 un dirigente que suele frecuentar el despacho de Ibarra y puso en su justo término la influencia que tendrá el jefe de Gobierno en la definición del nombre para encabezar la lista de diputados: “Está claro que debemos construir un candidato o encontrar alguna figura de afuera de la política, como en su momento fue el mismo Ibarra. Puede ocurrir que Aníbal proponga a alguien que a Kirchner le cierre, que sea Kirchner quien lo haga o que se decida trabajar en la instalación de alguno que tenga el consenso de ambos, como por ejemplo (el ministro de Educación, Daniel) Filmus”.
De cómo se defina la cabeza de la lista dependerá después el reparto de los otros lugares. De las filas del ibarrismo podría surgir eventualmente la mujer que la ley de cupo femenino obliga a colocar entre los primeros tres candidatos. En el 2001 Ibarra impulsó para el Senado a su hermana Vilma, quien tiene mandato hasta el 2007. Esta vez su carta podría ser la presidenta del bloque oficialista en la Legislatura, Laura Moresi.
En cuanto al momento de hacer las elecciones, no hay ibarrista que no opine que lo mejor sería dejar que pasen las nacionales y a lo sumo un par de meses más tarde hacer las locales.
El análisis que hacen es simple: “Podríamos reeditar la coalición con la que Ibarra retuvo la Jefatura de Gobierno. Con el ARI estamos funcionando muy bien en la ciudad y si las desdobláramos, ellos podrían ir primero solos con Carrió en la nacional y después con nosotros, el kirchnerismo y los socialistas en la local”.
Sin embargo, a pesar de que consideran que ése es el escenario más conveniente, en la Jefatura de Gobierno lo descartan. “No es posible –dicen–. El nivel de acuerdo político que tenemos con Kirchner nos obliga a jugar juntos a fondo en la nacional.”

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Aníbal Ibarra dice que no hay que apurarse, pero los dirigentes porteños ya piensan en el 2005.
Los kirchneristas apuntan a afianzar su entramado en la ciudad encabezados por Alberto Fernández.
 
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