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Ibarra ya anda armando una fuerza para el 2005

La alianza con el kirchnerista sigue firme, pero para complementarla se habla con socialistas, radicales y kirchneristas extra PJ. Los proyectos para el lanzamiento en la ciudad.

 Por Santiago Rodríguez

Se acerca fin de año y se acerca también la hora de empezar a tomar algunas definiciones con vistas a las elecciones de 2005. En el ibarrismo especulan con que el momento en que deberán sentarse a discutir al respecto con los kirchneristas –con quienes no tienen la más mínima duda de mantener la alianza que los une– será en marzo o abril próximos, pero no se quedarán de brazos cruzados hasta entonces. Hace tiempo ya que los operadores de Aníbal Ibarra vienen juntándose con dirigentes de otros sectores con el propósito de articular un espacio lo más parecido posible a Fuerza Porteña, la coalición que el año pasado le permitió al jefe de Gobierno obtener su reelección. El último de esos encuentros fue una cena a principios de esta misma semana en la que coincidieron ibarristas, socialistas, radicales y kirchneristas de fuera del PJ. Allí se acordó tratar de avanzar en ese sentido y la idea de la que se habló para empezar a andar ese camino fue organizar entre todos una actividad relacionada con algún tema puntual de la ciudad de Buenos Aires.
Los contactos entre los ibarristas y los dirigentes de las fuerzas con las que se presentaron juntos a los comicios del año pasado no son nuevos. Lo distintivo ahora es que los hombres de Ibarra parecen resueltos a imprimirle mayor velocidad al tema.
La idea no tiene mayores secretos: consiste en armar algo similar a lo que fue Fuerza Porteña. Similar porque está visto ya que Elisa Carrió –quien sumó al ARI a esa entente el año pasado– se presentará sola en la ciudad en octubre próximo y dará pelea al candidato que represente al tándem Kirchner-Ibarra.
De ser posible, la intención del ibarrismo es articular ese espacio antes de fin de año y lo que plantea también es la necesidad de trabajar en su consolidación, de modo tal que sea una opción electoral para el 2005 pero al mismo tiempo una plataforma con vistas al 2007, momento en que se jugará el recambio de Ibarra al frente de la Jefatura de Gobierno porteño. La premura de los ibarristas en empezar a definir un armado propio para las elecciones del año próximo tiene una explicación: llegado el momento de discutir candidaturas con sus socios kirchneristas no será lo mismo si lo hacen en soledad que si se sientan a la mesa de negociaciones en nombre de un espacio que pueda aportar mayor caudal electoral al postulante del oficialismo. En la Jefatura de Gobierno porteño insisten desde hace tiempo que Ibarra a la cabeza del resto de las fuerzas progresistas de la ciudad está en condiciones de contener a una porción del electorado que por ser esquiva al kirchnerismo podría terminar en manos de Carrió.
De esos planes fue que hablaron quienes se juntaron el lunes pasado a la noche a comer empanadas en lo del jefe de Gabinete de la ciudad, Raúl Fernández. De la mesa participaron, entre otros, el ibarrista Marcelo Vensentini; la diputada radical Silvana Giúdice y su correligionario y secretario de Cultura porteño, Gustavo López; los legisladores socialistas Roy Cortina y Norberto La Porta; y el también legislador Milcíades Peña, un kirchnerista del palo del canciller Rafael Bielsa. Varios de ellos habían participado también de dos cenas similares que tiempo atrás se realizaron en restaurantes de San Telmo y La Boca. Entonces, como consignó en su momento Página/12, hubo otros dirigentes como el titular de la Juventud Radical, Leandro Santoro; el presidente del bloque kirchnerista de la Legislatura, Diego Kravetz; y el secretario de Desarrollo Económico de la ciudad, Eduardo Epszteyn.
Las dudas que plantearon quienes fueron a la casa de Fernández fueron las mismas que surgieron en las anteriores cenas y pasaron, sobre todo, por la falta de homogeneidad que hoy presenta el arco progresista. Esta vez, sin embargo, primó en muchos la idea de que es momento de empezar a tomar definiciones porque de lo contrario serán los kirchneristas quienes terminen armando la lista de candidatos para el año próximo. Todos los análisis que se hicieron partieron de un punto: que el primer candidato a diputado de Kirchner e Ibarra será el canciller Rafael Bielsa y que todo indica que Cristina Kirchner encabezará la lista oficialista en la provincia de Buenos Aires.
Ni Giúdice ni López manifestaron reparos en sumar a los radicales que les responden a un espacio liderado por Ibarra. En su caso, la otra opción posible es entreverarse en la interna del radicalismo, cosa que no los seduce. Según parece, los radicales se encaminan a una disputa entre un sector liderado por Enrique Olivera con el apoyo del díscolo Grupo Olavarría y otro encabezado por el capocómico Nito Artaza con el respaldo de la desvencijada estructura partidaria. Lo que sí plantearon los dos radicales fue la necesidad de que Ibarra se involucre públicamente en el armado de modo de capitalizar el peso que hoy tiene en la sociedad.
La Porta y Cortina tampoco cerraron las puertas. Explicaron que son solidarios con el espacio de centroizquierda y aseguraron no ser antiCarrió, ni anti Ibarra, ni anti Kirchner. Lo que dejaron en claro fue que la posición final del socialismo en la ciudad dependerá de lo que resuelva el partido en el orden nacional. Los ibarristas acaban de atravesar una mala experiencia: tenían todo atado para avanzar en la transversalidad junto al intendente de Córdoba, Luis Juez, y el socialista de Rosario, Miguel Lifschitz, y todo quedó en veremos porque desde la conducción del socialismo Rubén Giustiniani le bajó el pulgar a la idea. De todos modos, los socialistas porteños participan de la gestión en la ciudad y en los últimos años siempre tensaron la cuerda pero al final terminaron encolumnándose detrás de Ibarra.
Peña fue convocado al encuentro en su condición de hombre de Gesta, el partido de Bielsa. De fluida relación con Eduardo Valdés, el principal operador político del canciller, Peña es el único de los que estuvo en la cena que debe procurarse un futuro el año próximo ya que entonces finaliza su mandato como legislador.
Una posibilidad que se barajó para empezar a cimentar la coalición fue la de armar en conjunto algún tipo de actividad vinculada con un tema propio de la ciudad e incluso hubo una propuesta concreta: abordar la cuestión de la autonomía porteña. No del todo convencidos al respecto, algunos se preguntaron en voz alta si lo que están discutiendo no es un armado con fines electorales y que si es así para qué detenerse en otra cosa. En lo que todos coincidieron fue en volver a juntarse esta semana. Porque se acerca fin de año y se acerca también la hora de las definiciones.

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Ibarra está armando algo como la Fuerza Porteña.
 
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