EL PAíS › EL 77 POR CIENTO DICE QUE NO VOTARIA A CARLOS MENEM

Candidato 2007 en apuros

Una encuesta de OPSM muestra que el 70 por ciento tiene una mala opinión de Menem, pero cree que su regreso tendrá incidencia.

 Por Raúl Kollmann

El rechazo a Carlos Menem se mantiene constante e irreductible desde hace varios años: siete de cada diez argentinos opina mal o muy mal del riojano que ya anunció que se candidateará a presidente en el 2007. Es exactamente la misma proporción que se disponía a votar en contra de Menem cuando éste se retiró del ballottage de 2003. Esta óptica de rechazo se traduce a casi cualquier aspecto de lo que tiene que ver con Menem. Una abrumadora mayoría cree que es negativo que vuelva al país, la misma proporción sostiene que debe abandonar la política, tres de cada cuatro personas afirman que son ciertas las acusaciones de corrupción que existen contra el ex presidente y son muy pocos –el 11 por ciento– los que dicen que, tal vez, lo votarían. Pese a semejantes números adversos, la aparición de Menem siempre enciende una cuota de algo así como un temor reverencial: hay una mayoría que piensa que la llegada del riojano tendrá importancia en la política nacional y no pasará inadvertida.
Las conclusiones surgen de la encuesta realizada por la consultora Opinión Pública, Servicios y Mercados (OPSM), que lidera Enrique Zuleta Puceiro y que integra el trabajo semanal llamado Monitor de Tendencias Políticas y Sociales. En total se entrevistaron 1100 personas de todo el país, respetándose las proporciones por edad, sexo y nivel económico-social. La encuesta fue coordinada por Isidro Adúriz y Julián Lisa.
“Hoy en día se ve en el encuestado una tendencia al pensamiento tipo ‘chivo expiatorio’ cuando se habla de Menem –explica Zuleta–. La mirada es de un ex presidente que juega al golf, tiene plata, un entorno mal visto, Anillaco y una serie de colaboradores que están presos o deberían estarlo. ‘Ahí está el mal’, podría ser la definición. Por supuesto que no hay una evaluación de lo que fue Menem en su contexto, la forma en la que fue mayoritariamente votado en su momento, el marco internacional y las posiciones que tenían la gente y los empresarios en aquel entonces. Es el mal, y punto. Este cuadro de situación es muy difícil que él lo revierta. En principio yo diría que no tiene chances. Pero no faltan quienes afirman que si se dispararan las tensiones que genera el presidente Kir-
chner, con el Congreso, la economía, el justicialismo, la Justicia, podría haber otra mirada respecto del riojano.”
–¿Por qué la gente considera que su regreso puede tener incidencia? Viene de retirarse de las elecciones, no tenía votos ni poder dentro del peronismo, casi no hay gobernadores que lo sigan y hasta parece deteriorado físicamente ¿Cómo se explica? –preguntó este diario.
–Sucede que algo del cuadro se ha modificado. Hasta la semana pasada teníamos a un Eduardo Duhalde dedicado a la Unión Sudamericana y desoyendo los reclamos de quienes en el peronismo bonaerense quieren mayor dureza con Kirchner. Al mismo tiempo, Menem estaba en Chile, retirado. Era el pasado. Acá, el Presidente, con todas las cartas: el poder, el centro del ring, una oposición muy débil. Paralelamente, el centroderecha buscando un espacio con enormes dificultades. El cuadro general era de una política casi suspendida. Ahora, aun cuando Menem no tenga votos y termine volviéndose a Chile, le plantea un desafío al centroderecha, obliga a López Murphy a que se manifieste, le dice al peronismo que va a competir con Cristina y Chiche en territorio bonaerense, exige internas, y una larga serie de iniciativas que rompen con esa especie de suspensión de la política que existía. Menem plantea ambigüedades, contradicciones, pone sobre el tapete la parte más carnal de la política.
–No son pocos los que dicen que la vuelta de Menem le viene bien a Kirchner. ¿Qué mirada tiene sobre esa idea?
–Primero digamos que Menem recupera un lugar, aunque sea chico, en las expectativas. A Kirchner es cierto que hay algo que le viene bien: puede decir “he ahí el mal”. Es como si hubiera resucitado Franco en España. Al mismo tiempo, el peronismo se hace más multifacético. Está Duhalde, Menem, los gobernadores que tendrán peso en la elección del año próximo y todos ellos no serán fáciles de encolumnar. Tal vez el más perjudicado sea el centroderecha. Estaba en la búsqueda de un espacio que tiene que ver con un 50 por ciento de la población que no es peronista. En algún tiempo Menem, desde el peronismo, peleaba en esa franja como una vertiente del justicialismo que no agredía al conservadurismo liberal. Hoy Kirchner se ubica en otra postura: está más representado por Estela de Carlotto, el centroizquierda, Hugo Moyano y toda esa franja. El radicalismo, por su parte, aparece muy debilitado y pelea poco ese espacio, además porque tiende a hacerse partido socialista. De manera que el centroderecha buscaba ocupar ese vacío, que aprovechó levemente López Murphy. Parece darse algo que ocurrió en las elecciones de 2003: López Murphy y Menem se quitan votos y espacio mutuamente. Lo mismo va para Macri.

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