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Inversores minoristas van acercando sus bonos para trocarlos por nuevos

Unos 1100 millones de dólares en títulos de deuda en default ya acercaron inversores minoristas para canjearlos por los nuevos bonos, eligiendo la mayoría los Par. Satisfacción del equipo económico por la respuesta de los bancos suizos. Italianos y alemanes siguen en pie de guerra.

 Por Claudio Zlotnik

La escala en Suiza les está dejando un sabor “dulce” a los funcionarios del equipo económico. Nada que ver con el tono beligerante de Italia o los reproches escuchados en Alemania. “Hay un buen grado de aceptación de la propuesta”, aseguró Sebastián Palla, subsecretario de Financiamiento, luego de reunirse con un grupo de bancos helvéticos. En el cuarto día hábil del canje, en la city destacan la participación de los pequeños inversores locales. Según las últimas órdenes contabilizadas, anteayer se habían recibido adhesiones por 400 millones de dólares y el total del tramo minorista alcanzaba a unos 1100 millones, según el relevamiento realizado por Página/12. Equivale al 16 por ciento de lo que poseen los pequeños ahorristas argentinos.
La actitud de los minoristas es seguida con atención en Economía y por los financistas. A esta altura del canje son los que más incentivos tienen para acelerar su decisión: quienes ingresen en el trueque antes del viernes 4 de febrero tendrán preferencia para suscribir los bonos Par, que no tienen quita de capital.
Los inversores institucionales, en cambio, muestran comportamientos disímiles frente a la operación. Los locales ya adelantaron su aceptación pero todavía hay bancos y ART que no enviaron sus formularios. Y los fondos comunes de inversión recién sabrán la reacción de sus clientes hacia fin de mes. Si se descuenta la aceptación total de los institucionales argentinos y se añade la adhesión parcial de los minoristas, el canje ya sumó alrededor de 21.500 millones de dólares, el 26 por ciento del total.
Como la emisión de bonos Cuasipar no alcanzará a satisfacer la demanda de las AFJP, éstas recibirán alrededor de un 20 por ciento de Discount, que son títulos con una quita del 66 por ciento. Sin embargo, no implicará un recorte en las cuotapartes de los afiliados: la Superintendencia de AFJP asignará para cada compañía un valor determinado al Cuasipar, de manera de que no haya una poda. Así quedó establecido en el acuerdo sellado entre el Gobierno y las AFJP. Lo que no podrá evitar que a partir de abril las cuotapartes tengan una volatilidad mayor a la esperada por la inclusión de bonos Discount en un volumen más importante que el previsto.
Para conocer la estrategia de los extranjeros habrá que aguardar hasta último momento ya que no tienen ningún incentivo para apurarse. Es por este motivo que en la city prevén una “guerra de información”, entre el Gobierno y las asociaciones de acreedores, para las próximas semanas.
Los primeros que deberán decidirse son los miles de pequeños inversores europeos y japoneses. Sólo en Italia hay 450 mil; 40 mil en Japón y otro tanto en Alemania. En Economía esperan que los bancos empiecen a enviar los formularios con las adhesiones a partir de la próxima semana. La buena onda recibida por el equipo económico en Ginebra se debe a que los acreedores de ese país son argentinos que fugaron capitales y que ahora, en su mayoría, están dispuestos a entrar a la reestructuración. Reúnen papeles por 8400 millones de dólares.
Para conocer de cerca la impresión de los negociadores, Lavagna se contactó no bien aterrizó en Francia y tiene previsto encontrarse este domingo con su equipo en París. Ayer en la city se entusiasmaban con la posibilidad de que ese día el ministro dé precisiones sobre la marcha de la operación. Al llegar a Francia, Lavagna intentó dar una imagen de tranquilidad y prescindente del tema de la deuda: “Es un tema importante pero uno más” en la agenda oficial, dijo.
A diferencia de otras oportunidades, esta vez los financistas le creyeron a Lavagna cuando aseguró que no habrá una mejora en la oferta. Bonos defolteados como el Global 2008 o el Global 2031, que llegaron a valer 33 a 35 dólares, ayer cerraron entre 30 y 31.
La incertidumbre sobre el resultado final de la operación también impactó en los mercados financieros. En distintos bancos líderes comentaron a este diario que en la última semana se evidencia una caída sensible en el ingreso de capitales especulativos. Se nota en las intervenciones mínimas que debe realizar el Banco Central para sostener el tipo de cambio. Ayer, por ejemplo, no compró ni un dólar y la moneda estadounidense cerró estable en 2,96 pesos.
Mientras el equipo económico se disponía a continuar el road show por otras ciudades de Italia y Suiza, en Wall Street seguían sacando cuentas sobre el nivel de aceptación que alcanzaría la megaoperación. El consenso actual es que trepará al 70 por ciento.

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