EL PAíS › TRES ACTOS PARA REPUDIAR EL
GOLPE DE ESTADO DEL 24 DE MARZO DE 1976

Contra la impunidad y por justicia social

Masiva concurrencia a Plaza de Mayo. Para entrar, las Madres y Abuelas tuvieron que esperar que terminara el acto del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, que nuclea a otros organismos de derechos humanos y los partidos de izquierda. Reclamo unánime para que la Corte anule las leyes de impunidad.

 Por Victoria Ginzberg

Las Madres, las Abuelas y los Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas entraron a la Plaza de Mayo rodeados por el canto: “Madres de la Plaza, el pueblo las abraza”. Llevaban la bandera azul con las fotos en blanco y negro de los desaparecidos. A 29 años del último golpe de Estado, los organismos de derechos humanos se congregaron bajo la consigna “Basta de impunidad y de violaciones a los derechos humanos, políticos, económicos y sociales”. Entre sus principales reclamos estuvieron la confirmación de la anulación de las leyes de punto final y obediencia debida por la Corte Suprema y una distribución de la riqueza que garantice el acceso a los derechos básicos: trabajo, vivienda, educación y salud.
El golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 fue repudiado con distintos actos en todo el país. En la ciudad de Buenos Aires, la Plaza de Mayo fue escenario de tres de ellos, todos masivos. Por la tarde temprano se realizó el de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo que lidera Hebe de Bonafini, que salió de la plaza hacia el Obelisco (ver aparte). Luego se hicieron otros dos, casi al mismo tiempo, de Congreso hacia la plaza. El primero fue encabezado por el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, del que participa la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos y una larga lista de partidos de izquierda, piqueteros, asambleas barriales y movimientos sociales.
El otro fue el de Abuelas de Plaza de Mayo, Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, Hermanos y Hermanas por la Verdad y la Justicia, H.I.J.O.S. (Hijos por la Identidad y la Justicia, contra el Olvido y el Silencio) Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora y el Servicio de Paz y Justicia (Serpaj). Estos organismos de derechos humanos debieron esperar en Perú y Avenida de Mayo mientras se terminaba de leer el documento del Encuentro. Luego se hicieron lugar a través de las columnas de los partidos de izquierda y llegaron a la plaza.
A pesar de la división, en la marcha se trataba de rescatar la unidad de compartir el mismo escenario. “Nos une la plaza”, señaló Laura Conte, de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora.
Bajo la bandera del Encuentro –que llevaba la consigna “Basta de impunidad, hambre, entrega y represión”– marchaban, entre otros, Patricia Walsh y Vilma Ripoll, de Izquierda Unida y Jorge Altamira del Partido Obrero. También estaba Mariana Márquez, la madre de una joven fallecida en la tragedia de Cromañón. “La dictadura nos afectó a todos y porque pensamos que el genocidio y la impunidad continúan. A mi hija la mató la corrupción en un Estado que todavía mantiene el sistema corrupto”, dijo la mujer.
Atrás se veía a la Asociación de Víctimas de la Inseguridad Social en Argentina (Avise), las banderas uruguayas de la comisión de ciudadanos de ese país desaparecidos en Argentina, el estandarte del arco iris con la pancarta de los travestis, gays y lesbianas desaparecidos, los carteles con dibujos de ojos de la Asociación de Artistas Visuales de la República Argentina y distintos centros de estudiantes.
Mientras, en un costado de Avenida de Mayo, los organismos de derechos humanos desplegaban la bandera con las fotos de los desaparecidos. Juan Cabandié, el nieto restituido que habló hace un año en la ESMA, repartía los mensuarios de las Abuelas de Plaza de Mayo. En esa publicación hay una nota donde él mismo recuerda cómo vivió el 24 de marzo de 2000, cuatro años antes de recuperar su identidad. “Siendo casi de noche, caminando por la calle Defensa, comienzo a ver distintas banderas que se desplegaban a mi alrededor y de la Pirámide de Mayo. Hoy pienso que mi papá, 28 años antes, caminó en el mismo horario que lo hice yo y que también salió de la empresa telefónica en la que yo trabajé”, relata allí Juan. Patrice Rice, de la fraternidad laica Carlos de Foucauld, agarraba con una mano la bandera azul. En la otra llevaba una cartulina en la que escribió con marcador. “Supresión del Obispado Castrense Ya”. Una de las pocas referencias al vicario Antonio Baseotto, quien dijo, utilizando una cita bíblica, que el ministro de Salud merecía el mismo trato que los desaparecidos de la última dictadura: ser arrojado al mar. En el reverso de la pancarta Rice tenía la lista de los miembros de la Iglesia Católica víctimas del terrorismo de Estado.
Una vez en la plaza, los organismos de derechos humanos leyeron su documento en el que reclamaron, entre otras cosas, “la verdad sobre lo que hicieron con todos y cada uno de los desaparecidos; juicio y castigo con cárcel común y efectiva a todos los responsables, ejecutores y cómplices del genocidio; la declaración de inconstitucionalidad de las leyes de impunidad y la nulidad de los indultos”.
Una presencia que faltó en la plaza pero estuvo en fotos, menciones y recuerdos de muchos de los asistentes fue la de la Madre de Ledesma, Jujuy, Olga Aredes, fallecida el 17 de marzo pasado. “Presente, presente, Olga está presente”, se escuchó antes de que la locutora dijera que durante años “todos sabíamos que en el norte se encendía una luz en medio del apagón”.
El acto del Encuentro fue el que tuvo el tono más opositor al Gobierno. Allí se afirmó que “(Néstor) Kirchner no ha tomado ninguna medida para cambiar la situación de fondo de la Argentina, para que deje de ser un país oprimido por las potencias imperialistas”.
En el discurso de los organismos de derechos humanos se señalaron algunos “logros obtenidos en los últimos años”, pero también se apuntaron las tareas pendientes en materia de derechos humanos. “Hace falta un compromiso real del Estado en la búsqueda de los chicos apropiados. A este ritmo se van a necesitar 150 años para recuperarlos a todos”, afirmó Verónica Castelli, de H.I.J.O.S.
Los organismos hablaron también de las violaciones a los derechos humanos y sociales cometidas en democracia. Entre ellas, se hizo hincapié en que “la política de gatillo fácil sigue siendo aplicada por la policía como práctica de eliminación de adolescentes y jóvenes”, en que “sigue procesados miles de luchadores populares” y en que “en las cárceles y comisarías la tortura es un hecho sistemático y cotidiano”. Además se reclamó la despenalización del aborto y el no pago de la deuda externa por “ilegítima, inmoral y fraudulenta”. “Con orgullo podemos decir que en nuestro país la lucha continúa. Que día a día nuestro pueblo participa en el logro de edificar otro país”, afirmaron.
Sobre la pared del Cabildo quedaron colgadas fotocopias de recordatorios a los desaparecidos publicados por Página/12. “Recordarlos en el sentir de aquellos que los quisieron, quieren y aún los extrañan”, se leía en un cartel que las acompañaba.

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Los organismos de derechos humanos entraron a la Plaza de Mayo llevando la bandera azul con las fotos de los desaparecidos.
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