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Satisfacción en el Gobierno y preocupación de los expendedores

El presidente de la Nación volvió a destacar “el protagonismo de la gente” en la pulseada con las petroleras por el precio de los combustibles, pero los dueños de estaciones de servicio advierten que la situación se repetirá “mientras no se regule el negocio”.

Al tiempo que el Gobierno volvió a destacar el protagonismo de la gente en la decisión adoptada por Esso y Shell de retrotraer parcialmente los aumentos dispuestos en marzo, los propietarios de estaciones de servicio advirtieron que estas situaciones de abuso podrían repetirse “mientras no se regule el negocio”.
El presidente de la Nación, Néstor Kirchner, aprovechó el acto por el Día Internacional de la Salud en Casa de Gobierno para volver a referirse a la decisión de Shell de revertir la suba de precios en las naftas –mantuvo inalterado el aumento en el gasoil– en respuesta a la pérdida de ventas por el boicot convocado desde el propio gobierno. “Cuando la gente se decide a participar, cuando la sociedad decide tomar un protagonismo concreto, se van logrando todos estos puntos y estas metas que son fundamentales. No hubiera podido el Gobierno solo”, afirmó. “Con la conciencia y el comportamiento colectivo de la gente (se enfrenta a) aquellos que no entienden que hay que consolidar la estabilidad de la convivencia económica y social en este país, como ha sucedido en las últimas horas al lograr las rebajas de Shell en las naftas y de Esso en el gasoil”, apuntó.
Tras destacar los logros en materia de empleo, actividad económica, reducción de la pobreza y canje de deuda en default, el jefe de Estado señaló: “Son distintas áreas donde vamos avanzando permanentemente, (pero) en esta Argentina sufriente nada parecería alcanzar”. En cambio, la recuperación salarial sigue siendo la asignatura pendiente, aunque el primer mandatario no lo mencionó. Las series de datos sobre ingreso de la población dados a conocer ayer por el Indec permiten observar que el poder adquisitivo de los salarios se deterioró en un 22 por ciento desde diciembre de 2001 a la fecha (ver más abajo).
Menos eufórico, el presidente de la Confederación de Entidades de Combustibles e Hidrocarburos de la Argentina (Cecha), Raúl Castellanos, consideró que “el Gobierno terminó consiguiendo lo que buscaba, a pesar de que el boicot perjudicó a las estaciones de servicio”. Pero, a la vez, evaluó que “esto es solamente una etapa, porque mientras no haya una legislación que regule el negocio de hidrocarburos, esta situación se va a repetir”.
Carlos Calabró, titular de la Federación de Empresarios de Combustibles de la República Argentina (Fecra), se quejó de “un panorama bastante incierto para las estaciones, porque hay una distorsión importante” en los precios, en referencia a que “hay una empresa con el gasoil más caro que los demás y otra que ha quedado con las naftas por encima de las restantes. Para las estaciones de servicio (de esas marcas) es bastante negativo, porque le restará ventas”.
Pero no son los combustibles ni los alimentos los únicos rubros que preocupan a los usuarios por su encarecimiento. Radamés Marini, titular de la Unión Argentina de Inquilinos, advirtió en base a datos del Indec que se ha producido una fuerte aceleración en el reajuste de los precios de los alquileres en el área metropolitana. Las alzas promedio registradas en el primer trimestre fueron del 0,2, 0,3 y 0,9 por ciento mes a mes, acumulando un incremento en el período del 1,4 por ciento. Esta situación, dijo, afecta a 350 mil familias que alquilan en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cuyos contratos incluyen cláusulas de actualización semestrales.
Según observó Marini, se está verificando “un deterioro en la calidad de vida” de las familias inquilinas, que “de un departamento de tres ambientes se mudan a otro de dos o de un ambiente para seguir pagando lo mismo”. Germán Gómez Picasso, de la consultora Reporte Inmobiliario, indicó que el precio de los alquileres aumentó por “la falta de acceso al crédito hipotecario y por la brecha existente entre los salarios y los valores de los inmuebles”. “La gente resigna ubicación, por el mismo alquiler va a ubicaciones menos atractivas o se achica en ambientes”, acotó el especialista.
En tanto, los salarios siguen lejos de poder recuperar el terreno perdido con la devaluación de 2002. Las cifras del Indec indican una pérdida de casi el 22 por ciento en el poder adquisitivo desde diciembre de 2001, aunque si se lo compara con la evolución del precio de la canasta básica, el deterioro trepa al 50 por ciento.

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Con la rebaja del precio de las naftas, Shell espera recuperar al menos parte de las ventas perdidas.
 
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