EL PAIS

Siemens evaluará qué hará en el Ciadi

Kirchner y De Vido se reunieron con las autoridades de Siemens. Hablaron de inversiones y de la querella en el Ciadi.

Por S. M.
Desde Berlín

En el cuarto piso del hotel Regent, el presidente Néstor Kirchner, acompañado por su ministro de Planificación, Julio De Vido, comenzó la segunda jornada de la visita a Alemania con una reunión no menor: recibieron al vicepresidente de la poderosa empresa Siemens, Uriel Sharief, y al titular de la legación argentina, Matthias Kleinhempel. Gobierno y empresarios pusieron sobre la mesa sus ambiciones. Kirchner y De Vido expusieron sobre las oportunidades de participación de la empresa germana en futuras licitaciones de generadores de energía, en la finalización de la central Atucha II, y en software. Los alemanes se entusiasmaron con la invitación, sabedores de que el Presidente iba a recordar un asunto urticante: la litis que Siemens mantiene en el Ciadi por la rescisión del contrato para renovar pasaportes firmado durante la administración de Carlos Menem. En el Gobierno saben que Siemens tiene el juicio –una querella por 418 millones de dólares– prácticamente ganado, no obstante los empresarios dijeron que iban a pensar la posibilidad de resolver el entuerto “por otros caminos”.
De Vido, que anteayer se había reunido con funcionarios de la empresa germana, desplegó su poder de seducción: dijo que habrá capitales del Estado argentino para financiar proyectos de generación de energía y de infraestructura. Contó que Argentina necesita licitar la compra de dos turbinas generadoras de energía, de las llamadas ciclos combinados, por valor de 800 millones de dólares cada una. Una se comprará en 2006 y la otra en 2007. Los alemanes mostraron su deseo de participar.
El dinero para realizar las inversiones surgirá de un fondo fiduciario compuesto por el Estado y las empresas eléctricas que operan en la Argentina. Dicho fondo se llama Foninvem.
Durante 2003, Siemens incorporó a su plantilla argentina unos 600 nuevos trabajadores, elevándola a 1600. Sharief informó a Kirchner que, en su planta criolla dedicada a mantenimiento de equipos como los nombrados, contratarán 40 trabajadores nuevos e invertirán 5 millones de dólares. Al respecto, De Vido consideró que más allá de dicha cifra, “la señal es positiva, ya que muestra el interés de Siemens por quedarse en el país”.
Kirchner y De Vido hablaron luego sobre la central nuclear Atucha II, cuya finalización está demorada casi diez años. Siemens fue la empresa que realizó el diseño original de la central. Pero los tiempos han cambiado en el Primer Mundo y la legislación germana en la materia prohíbe a sus empresas involucrarse en proyectos nucleares en su país o fuera de él.
Hecha la ley, hecha la trampa. Siemens se asoció a una contraparte francesa y formó Frammatone, de la que los germanos poseen el 34 por ciento. De esa manera, Frammatone puede participar de la finalización de Atucha II, para lo cual el Estado dispone de 400 millones de dólares.
Ciadi
Pero a todo derecho le corresponde un torcido. Los argentinos supieron exponer la tentación que significa para cualquier empresa participar de negocios redituables. Entonces el Presidente planteó el conflicto en el Ciadi, que es el tribunal del Banco Mundial, ante quien Siemens presentó una demanda por 418 millones de dólares por la caída del contrato de renovación de los DNI. El negocio lo creó el ministro del Interior de Menem, Carlos Corach. El gobierno de Fernando de la Rúa lo anuló por el altísimo precio de la operación (unos 600 millones de dólares) y por lo oneroso que le resultaría a cada argentino obtener su documentación.
El Ciadi es hoy uno de los ojos de tormenta financiera para la administración Kirchner. Por la devaluación y la pesificación, más de 60 empresas apelaron al tribunal. Kirchner instruyó a De Vido, el encargado de renegociar contratos con las privatizadas, que para continuar operandoen el país y mantener sus contratos deberían desistir de las querellas en el Ciadi. Una parte importante de las empresas seguirán ese camino.
Pero con Siemens es diferente. Los alemanes tienen a su favor que el contrato había sido firmado con el Estado argentino y que fue éste, unilateralmente, quien lo incumplió, rechazándolo. El Gobierno sabe que Siemens está por obtener un fallo favorable.
De Vido explicó que el tema fue expuesto a los alemanes. Amigablemente, se les recordó la política criolla vigente respecto de las querellas en el Ciadi. Según comentaron varias fuentes de la delegación argentina, los alemanes, pese a estar cerca de un fallo favorable, estarían dispuestos a dejarlo correr, no ejecutarlo –si bien un fallo del Ciadi es de difícil imposición si el Gobierno se opone a efectivizarlo– y “tomar otros caminos”. Los argentinos estaban conformes, confiados, porque, según dijo el ministro, “la Argentina tiene indicadores de crecimiento económico de dos dígitos en dos años, y se torna muy seductora para la inversión”.
Sharief, a la salida de la reunión, dijo que estando el proceso judicial en marcha no quería opinar sobre el asunto. En la reunión, nadie mencionó la palabra resarcimiento.

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Néstor Kirchner y el vicepresidente de Siemens, Uriel Sharief.
 
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