EL PAíS › ROBERTO IGLESIAS ES EL NUEVO PRESIDENTE DE LA UCR

Sin rastros de Alfonsín

El ex gobernador mendocino fue elegido por unanimidad cuando Verani, apoyado por el ex presidente, declinó su candidatura.
Es la primera vez que Alfonsín no talla en la decisión final.

Con la intención de renovar (y reflotar) la UCR, el ex gobernador de Mendoza Roberto Iglesias ganó ayer por unanimidad la presidencia del Comité Nacional hasta 2007, luego de que se bajase su oponente, el ex gobernador rionegrino Pablo Verani, apoyado por el ex presidente Raúl Alfonsín. Por primera vez, Alfonsín no talló en la elección de las autoridades. En la negociación, los alfonsinistas se llevaron sólo migajas. Tanto Iglesias como la dirigente bonaerense Margarita Stolbizer (elegida secretaría general), representan una férrea oposición al Gobierno. La elección de Iglesias implica, además, un giro a la derecha. “Este partido, al que muchos dan por muerto, está vivo y es la fuerza que el país necesita contra el partido de gobierno”, definió Iglesias.
Aunque el radicalismo está fragmentado en un conjunto de coaliciones provinciales (algunas aliadas al kirchnerismo y otras opositoras), la disputa por la presidencia de la UCR tuvo la tensión y las intrigan de los buenos viejos tiempos. Alfonsín se había postulado para el cargo para encabezar “la renovación” y había desplazado a Stolbizer en las elecciones internas bonaerenses. Luego del desastroso resultado de las elecciones de octubre, el ex mandatario se bajó de la candidatura.
Entonces creció la candidatura del mendocino Iglesias, un ingeniero de 54 años que controla el aparato provincial y que representa el sector conservador ante el actual gobernador Julio Cobos, más proclive a la centroizquierda. Iglesias era la candidatura del consenso hasta que surgió una pelea entre el diputado electo Angel Rozas (hasta ayer titular de la UCR) y el rionegrino Fernando Chironi por la presidencia del bloque de Diputados. Cuando Chironi obtuvo ese cargo, Rozas denunció una “componenda” entre los dirigentes Enrique “Coti” Nosiglia, Rafael Pascual y Leopoldo Moreau. El alfonsinismo reaccionó con la candidatura de Pablo Verani, de 67 años, que fue apoyado por Alfonsín, Moreau y el catamarqueño Oscar Castillo. A Iglesias continuó apoyándolo la mayoría: además de Rozas y Stolbizer, el gobernador rionegrino Miguel Sanz, también de perfil opositor, e incluso el dirigente alfonsinista Federico Storani.
Iglesias y Verani llegaron ayer con una hora de diferencia al Comité Nacional, donde 96 delegados nacionales debían elegir al titular, en medio de dos hinchadas de jóvenes radicales que se cruzaban con cantitos al son de los bombos. “Roberto Iglesias, la derecha radical”, cantaban unos. “El que no salta es transversal”, le respondían otros. A veces se unían para corear: “Los vamos bancar en las buenas y en las malas mucho más”. Entre los gobernadores, estuvieron Saiz, Cobos y el de Corrientes, Ricardo Colombi, que mantiene una alianza de gobierno con el PJ. “¿Y los Colombi con quién están?”, decían desde la hinchada.
El tono opositor recorrió todos los discursos, en contraste con el llamado a una “oposición racional” que habían hecho los gobernadores radicales hace veinte días. “Tenemos que reunirnos para sintetizar una posición”, consideró un gobernador radical cercano a Kirchner. Ante el giro a la derecha con Iglesias, consideró que “la UCR siempre fue amplia: abarcó de Lilita Carrió a Ricardo López Murphy”.
Como balance de su presidencia, Rozas pidió terminar con la fragmentación: “Debemos resolver si somos un partido nacional o una confederación de partidos provinciales”, remarcó antes de pasar a un cuarto intermedio. Verani se reunió con Rozas e Iglesias para negociar una lista de consenso. Si la intención de los alfonsinistas era obtener alguno de los cargos centrales, fracasaron estrepitosamente. Sólo obtuvieron cinco secretarías menores: ONG, Salud, Transporte, Infraestructura y Medio Ambiente. “No tenían ni número para negociar”, confió a Página/12 un allegado de Rozas. Por su parte, Nito Artaza fue elegido para la Secretaría de Relación con la Comunidad.
Cuando se reanudó el congreso, Verani anunció que se bajaba. “Me traen con una candidatura contra mi amigo Roberto, pero no es el momento de enfrentamientos”, dijo Verani, que se despachó largamente contra Kirchner: “Hay que respetar las Fuerzas Armadas, sin necesidad de descolgar cuadros”, azuzó. Luego votaron por unanimidad a Iglesias, que les habló “a los agoreros del final del radicalismo”. “La oposición no es constructiva ni destructiva”, disparó en dirección a Cobos. Entre aplausos, tampoco se privó de apuntarle al Gobierno: “A ese partido que no sé cómo llamarlo, si PJ o Frente para cuanta cosa se presenta, le resulta imposible resolver sus problemas internamente y se presentan separados. Sólo los une el poder”, fustigó. El festejo parecía indicar que habían ganado el gobierno nacional, aunque ese camino todavía se ve bastante lejano para la UCR.

Informe: Werner Pertot.

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Roberto Iglesias (izquierda), en las conversaciones previas a su elección como presidente radical.
 
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