EL PAIS › CONVENIOS Y CAMPAÑA EN LA VISITA DEL PRESIDENTE DE ECUADOR

De Quito a Merlo, sin escalas

Rafael Correa firmó una docena de convenios bilaterales y participó de un acto en Merlo, donde elogió al Presidente y a la candidata Cristina Kirchner. También visitó la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo, donde habló ante miembros de la comunidad de su país.

 Por Miguel Jorquera

Fue un día agitado. La cargada agenda del presidente de Ecuador, Rafael Correa, en su primera visita oficial a la Argentina, se repartió entre el protocolo y la informalidad. Firmó junto a Néstor Kirchner más de una docena de convenios bilaterales en la Casa Rosada, compartió junto al Presidente y su esposa un acto proselitista en el conurbano y disertó en la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo sobre su plan de gobierno frente a representantes de la comunidad ecuatoriana. Correa señaló a la Argentina como “ejemplo” de que un país “puede salir de las garras de los opresores, de los privatizadores y de las trasnacionales”; en Merlo se sumó a la proclamación de Cristina Fernández como “la futura presidenta de Argentina” y explicó frente a las Madres los preceptos principales del socialismo del siglo XXI, que comparte con el venezolano Hugo Chávez.

“Esta no es una visita solemne sino una visita de acercamiento para la unidad y la defensa de nuestras naciones. Queremos una relación de hermanos entre argentinos y ecuatorianos”, dijo Correa en el municipio de Merlo, al oeste del conurbano, donde participó junto al Presidente y su esposa de la inauguración de una planta de tratamiento de desechos cloacales. “Le quiero agradecer a Rafael (Correa) su presencia en la Argentina. Viva Ecuador, viva la Patria Grande”, gritó el Presidente, que invitó a Correa a convertirse en uno de los oradores de acto.

Correa no dudó en tomar el micrófono. “Cual Ave Fénix, Argentina resurgió de las cenizas de la noche neoliberal de la mano de un patriota”, dijo desde el escenario montado en la cancha de básquet del club Independiente de Merlo, adornado con banderas ecuatorianas y argentinas y carteles de bienvenida a los dos presidentes. Luego insistió en señalar a Kirchner como “el responsable de haber construido un futuro mejor para la Argentina” en sus cuatro años y medio de gestión.

El presidente ecuatoriano tampoco pudo abstraerse del clima electoral en que trocó el acto oficial, después de que el intendente local Raúl Othacehé –primero en la lista de oradores– afirmó que el “futuro de Argentina tiene un nombre y ese nombre es Cristina”. “Estoy orgulloso de Cristina, por su talante y su talento, que se expresa a cada paso”, dijo Correa antes de referirse a la senadora como “la futura presidenta de Argentina”.

Correa hizo mención además a la “belleza de la mujer argentina”, al hablar de Cristina y del rol de la mujer en la política. Recordó a Eva Duarte y al fundador del justicialismo, Juan Perón, citó algunas frases del Martín Fierro de José Hernández para referirse a los “oprimidos” y se despidió con la consigna guevarista de “hasta la victoria siempre”. Después sucumbió a la tentación de mezclarse con la gente –que sólo accedía al gimnasio con una invitación especial– en medio de saludos y abrazos, como minutos antes lo habían hecho Kirchner y su esposa.

Cristina se encargó de retribuirle los elogios al ecuatoriano. “Gracias, Rafael, por estar acompañándonos. Todas las chicas están enloquecidas con el Rafa Correa”, bromeó la candidata al iniciar su discurso. “El sector femenino lo aclama”, reiteró. Luego,la candidata presidencial viró sobre la política local, respondió a las “críticas” sobre su coquetería y apego a la moda, y volvió a reivindicar la gestión de su marido (ver aparte).

La jornada de Correa había empezado bien temprano con un desayuno que compartió con empresarios argentinos, cuyas compañías tienen intereses económicos en Ecuador. En el mismo hotel, el Sheraton Park Tower, brindó una ronda de prensa para medios locales y ecuatorianos, antes de depositar una ofrenda floral en el Monumento al Libertador en la Plaza San Martín.

A las 10 de la mañana, el presidente de Ecuador ya estaba en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno, acompañado por varios ministros de su gabinete, para firmar una docena de convenios binacionales con Kirchner. Los protocolos se plasmaron en acuerdos de cooperación científica en tecnología y sanidad agropecuaria; convenios sobre colaboración en ayuda social, salud y justicia, como el cumplimiento de condenas penales en los países de origen. Los convenios también abarcan al área de infraestructura y concesiones viales, de transporte internacional por carretera y complementación industrial en la industria metal-mecánica, además de convenios especiales como los referidos a las actividades y exploración de las respectivas plataformas marítimas.

La intención de incrementar fuertemente el intercambio comercial entre ambos países –que en 2006 alcanzó 400 millones de dólares con un fuerte superávit en favor de Argentina– también se oficializó con decisión de Kirchner de abrir un Consulado argentino en la ciudad de Guayaquil, una de las regiones portuarias más industrializadas del Ecuador.

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El presidente de Ecuador compartió escenario con el matrimonio Kirchner en Merlo.
Imagen: Leandro Teysseire
 
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