EL PAIS

La pelea Duhalde-Solá contamina el reparto de planes sociales

El sábado, en Olivos, Presidente y gobernador trataron de arreglar algunos “inconvenientes” con los subsidios. Pero las desconfianzas no se aplacaron. Los intendentes sospechan de quien esté enfrente. El encuentro duhaldista que se arma en Mar del Plata.

 Por Martín Piqué

Eduardo Duhalde y Felipe Solá se reunieron el sábado pasado, en la quinta de Olivos, para analizar una serie de errores informáticos en la distribución de los planes Jefes y Jefas de Hogar. Errores que, de tan groseros, motivaron desconfianzas mutuas y lecturas conspirativas de todo tipo. Por ejemplo, a tres mil beneficiarios del subsidio que cobraban en San Justo les depositaron los fondos en Florencio Varela. Problemas similares se registraron en Morón y en otros municipios de la provincia. Los intendentes atribuyeron las equivocaciones a una “mano negra”. La situación recalentó la pelea entre el duhaldismo y los que respaldan a Solá, quien intenta distanciarse del aparato para obtener la reelección sin condicionamientos. A su vez, los incondicionales de Duhalde preparan una demostración de fuerza, que se hará dentro de un mes en el Hotel Luz y Fuerza de Mar del Plata. La única consigna será “Duhalde conducción”.
Los problemas en la distribución de los planes sociales complicaron aún más la relación del entorno de Duhalde con el gobernador. Los intendentes, que tuvieron que lidiar con la bronca de los desocupados, pidieron una reunión con el ministro de Trabajo bonaerense, Mariano West. El funcionario –ex intendente de Moreno, incondicional de Solá– los recibió el jueves último en la Casa de la Provincia de Buenos Aires, sobre la avenida Callao. Escuchó las quejas, dijo que la provincia no tenía responsabilidad y prometió que pediría una entrevista con la ministra de Trabajo, Graciela Camaño, y hasta con el propio Duhalde. El encuentro se concretó el sábado a la tarde. Después de analizar el tema, y una vez que Camaño y West le endilgaran los errores al jefe de cómputos del Ministerio de Trabajo de la Nación, Duhalde y Solá firmaron las paces.
Pero la tregua total duró sólo dos días. El lunes, todo el duhaldismo de la provincia se reunió en Tres de Febrero, por iniciativa del anfitrión Hugo Curto, el secretario general de la Presidencia Aníbal Fernández, el diputado José María Díaz Bancalari y el secretario privado José Pampuro. Aunque Duhalde no asistió en persona, el acto tuvo un guiño explícito del Presidente. La idea era “reagrupar al peronismo bonaerense”. Y de paso dar una señal de fuerza a Solá –que intenta alejarse del fantasma de Carlos Ruckauf y ganar autonomía del aparato duhaldista– y al sanluiseño Adolfo Rodríguez Saá. “Tenemos que fortalecer la conducción de Duhalde en la provincia”, sintetizó ayer ante Página/12 el allegado de uno de los organizadores del acto. Con el mismo objetivo, el duhaldismo ya anunció un acto para fines de septiembre, oportunidad en la que se lanzará oficialmente la corriente “Duhalde conducción”.
El acto de Tres de Febrero sirvió para poner en escena la situación actual del peronismo bonaerense. Todos los oradores –Curto, Díaz Bancalari, Lorenzo Pepe, Juan Garibotto, Aníbal Fernández– defendieron con todo tipo de elogios a Duhalde y su gestión en la Rosada. “Duhalde salvó al país de la guerra civil”, dijeron varios de ellos. Los elogios al Presidente fueron largamente festejados por los presentes. En cambio, cuando la senadora provincial Adela Pellegata –alineada con Solá al igual que su jefe político, el futuro jefe de Gabinete bonaerense Gerardo Amieiro– arengó a los dirigentes para que “respalden al gobernador Solá”, la respuesta fue muy distinta. “Hubo unos pocos aplausos, la mayoría permaneció en silencio”, contó a este diario un intendente que estuvo presente.
La reunión, además, mostró otra vez que la candidatura de José Manuel de la Sota no entusiasma a los intendentes del Conurbano, que comprueban cotidianamente que “el Gallego” no sube en las encuestas, mientras que Rodríguez Saá se mantiene muy arriba en los sondeos de casi todos los distritos. Conscientes de esta situación, los principales operadores de Duhalde en la provincia dejaron afuera del temario de la reunión las candidaturas y toda la cuestión electoral. Ese mismo lunes, al mediodía, la senadora Mabel Müller, el segundo de la SIDE Oscar Rodríguez y elviceministro de Interior Juan José Mussi arreglaron que en el encuentro no se hablaría de candidatos. La orden se cumplió a rajatabla.
De todas formas, varios de los intendentes del PJ que asistieron a la reunión están acercándose a Rodríguez Saá, como el intendente de Merlo, Raúl Othacehé, otrora duhaldista de pura cepa, y que anteayer permaneció en silencio durante todo el encuentro. Claro que en el PJ bonaerense saben que esto está pasando, y por eso convocaron a la reunión del lunes. La intención no escrita fue disciplinar a los jefes comunales, para evitar que negocien individualmente con el ex gobernador de San Luis. “La provincia de Buenos Aires concentra la mitad del padrón de afiliados al PJ”, explicaba ayer a este diario un duhaldista que participó del encuentro. Con esa respuesta, indicaba cuál es la estrategia de Duhalde: negociar con Rodríguez Saá, si es necesario, desde una posición de fuerza. Para avanzar en ese sentido ya están actuando varios negociadores, como el titular de la SIDE, Miguel Angel Toma, aunque con resultados hasta ahora nulos.

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El aparato del duhaldismo comenzó a ponerse en marcha, esta vez para enfrentar a Felipe Solá.
 
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