EL PAíS › CUATRO DIARIOS ESTAN FUNCIONANDO COMO NOVEDOSAS EMPRESAS RECUPERADAS

Mucho ingenio para mantener la palabra

La crisis del 2001 fue el detonante para que periodistas de Chaco, Córdoba y Villa María se organizaran. Junto a El Independiente de La Rioja formarán una asociación de diarios cooperativos.

 Por Alejandra Dandan

Eran las doce de la noche, y las tendencias del voto a voto no dejaban de cambiar. De pronto ganaba el candidato radical; de pronto, lo hacía la coalición peronista. Frente a los números, una redacción completa mantenía los dedos firmes y expectantes sobre sus teclados sin saber qué poner. Horas más tarde, las cosas cambiaron. El diario salió demorado, pero eso no impidió que nadie dejara de lado por un momento teclados, máquinas y hasta el protocolo de la ecuanimidad periodística para ponerse de pie. Como un canto se escuchó aquella noche la marcha peronista.

Fuera del Chaco ninguna de esas escenas podría entenderse. Como sucedió con otros proyectos en todo el país para la crisis de 2001, El Diario surgió como diario recuperado a partir de una quiebra en ese mismo momento. Con el correr del tiempo no permaneció de pie y segundo en ventas, sino que no dejó de salir un solo día. Otros dos diarios atravesaban procesos parecidos en esos años: Comercio y Justicia en la capital de Córdoba y Comunicar en Villa María. Las noticias de unos y otros produjeron una suerte de sinergia y de cruces de favores, como la impresión cuando se rompían las máquinas. El próximo 20 de diciembre todos ellos anunciarán la formación de la Asociación de Diarios Cooperativos de la República Argentina, un proyecto que les permitirá acuerdos de costos, pero además un compromiso social y ético que sitúan como indispensable.

La Cenicienta

La redacción de El Diario del Chaco está en un galpón. En los últimos años, sus páginas publicaron las fotos que permitieron recuperar la identidad de Alcides Bosch, uno de los masacrados en Margarita Belén. O las imágenes que sirvieron para denunciar cómo los policías detenidos por la causa Caballero –otro expediente del terrorismo de Estado– tomaban mate bajo una autobomba en lugar de estar presos y encerrados. Hasta que ellos no empezaron a publicar los nombres de dos fiscales denunciados en el expediente de Margarita Belén, los diarios de la provincia no lo hacían. Algo parecido sucedió con las fotos del hambre entre las poblaciones originarias.

Hasta noviembre de 2002, el diario era un diario tradicional de provincia con un propietario que había empezado en Corrientes para respaldar la intervención de Claudia Bello en el menemismo. Para la crisis, había licuado el capital y tenía 35 empleados con doce meses sin cobrar.

“Era octubre, y nada”, dice Marcos Salomón, jefe de la redacción recuperada. “No teníamos noción de lo que era una cooperativa, pero sabíamos que teníamos que salir igual. Fuimos a comprar lo que nosotros llamamos ‘chacarita’, los requechos de los papeles que podíamos usar para imprimir, y los llevábamos de a pedacitos.”

La provisión de papel fue y es uno de sus principales problemas. Un día tuvieron que correr a buscar a sus amigos con camionetas para salir a recorrer las zonas de desperdicios, para conseguir cualquier tipo de pedazo: “Nos pasó hasta de encontrarnos un pedazo de bobina para hacer ocho páginas. Y eso significa que ese día podíamos salir, con tres tipos de papel diferente pero salíamos. Teníamos papel de obra, de ilustración para la tapa y papel común para adentro, era como tener Crónica, Clarín y Página/12 todo junto, en el mismo diario”.

Papel Prensa SA garantiza en todo el país el acceso a un papel de menor costo para diarios nacionales y regionales. El problema de los diarios pequeños como éste es que no tiene acceso a la cuota y, por lo tanto, no puede mejorar sus costos. Si una bobina de Papel Prensa cuesta 600 dólares, una sin cuota está entre 900 y 1100. La asociación de diarios que ahora construyen tomará ese tema como primer reclamo.

La otra puerta

Villa María es uno de los destinos turísticos de Córdoba como satélite de 47 localidades. La Cooperativa de Trabajo “Comunicar” Limitada nació el 13 de diciembre de 2001, es el primer diario de circulación local y el primer diario recuperado después de la crisis. Cerrado con el país en llamas y la mitad de los trabajadores en negro, el dueño les dio el nombre y las rotativas a los gremios de prensa. Roberto Zayas era jefe de fotografía antes del cierre. “¿Qué fue lo que pasó?”, plantea mientras lo piensa. “El diario no llegó a la quiebra aunque por una hipoteca perdió el edificio, y nosotros tuvimos que salir a buscar uno de apuro, lo alquilamos y ahora acabamos de comprarlo.” Además, compraron una rotativa de dos cuerpos y en diciembre de 2006 una a color en los Estados Unidos de nueve cuerpos con la que podrían sacar dos diarios a la vez y que les permite imprimir diarios de otras provincias.

El comienzo de todos modos no fue así. Los que se quedaron, cobraron durante meses 40 pesos a la semana. “Yo diría que casi los dos primeros años logramos vender apenas 1200 ejemplares, menos de lo que vendía el diario antes de cerrar, recién ahora estamos en 6 mil y 7200 los domingos en una región afortunada por las localidades del entorno.” Esa situación afortunada les permitió lidiar con un problema importante: la publicidad oficial. Comunicar hizo un estudio para saber qué le importaba a la gente y publicó con esa pauta: “Ese fue otro desafío”, explica Zayas. “Una decisión política que nos llevó a no tener publicidad oficial, con la ventaja de que Villa María tiene una zona de influencia bastante buena, donde 99 por ciento son empresas particulares. Con eso subsistimos.”

Comercio y Justicia, en tanto, era un diario legendario. Distribuido en la capital de Córdoba por suscripciones, era el único inevitable entre contadores y abogados. Había nacido el 2 de octubre de 1939 y permanecido en manos de una familia tradicional que tuvo el diario hasta 1999, cuando pasó a un grupo de empresarios y luego a la Gaceta Mercantil de Brasil. Siete meses antes de la renuncia de Fernando de la Rúa, la empresa presentó la quiebra.

“Eramos 120 familias, 45 nos decidimos por la utópica idea de la cooperativa cuando en medio de la quiebra y con la faja en el edificio, la jueza Cristina Garzón de Lascano nos autorizó a seguir por 180 días para hacer explotación y uso de la marca”, dice en este caso Oscar Pillado, del área comercial.

Para entonces no tenían nada de nada. Sólo la marca con cinco computadoras porque la redacción había sido saqueada una semana antes del cierre. En los primeros meses, lograron presentarse al segundo llamado a licitación convocado por el juzgado con la ayuda del movimiento de fábricas recuperadas, otras entidades y también de los suscriptores.

“Muchos viejos clientes no nos querían ni atender porque se habían sentido estafados y no confiaban en volver a suscribirse, más aún pensando que se trataba en un proyecto como éste. Nos costó un montón convencerlos, pero finalmente salimos con distintas ayudas y la decisión de rescindir a las indemnizaciones como parte del pago.”

El 20 de diciembre, los tres diarios firmarán un acuerdo en La Rioja, sede de El Independiente, el cuarto diario que integra este proyecto, un diario cooperativo pero más viejo con un proceso más largo y una historia compleja. El Independiente nació antes de la última dictadura y fue intervenido por los militares que obligaron a los socios originales a presentar la renuncia. Muchos fueron detenidos y secuestrados. Con los años, entre nuevos socios y viejos quedó una historia con zonas de grises y sin saldar. El Independiente en los últimos años adquirió un perfil de multimedio con la incorporación de una radio y un barrio de viviendas populares. Para los otros diarios esa experiencia es importante.

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Ante la inminencia de los cierres, los periodistas se organizaron.
 
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