EL PAíS › FERNANDEZ ECHO A UN ASESOR

Un juez de la dictadura

 Por Irina Hauser

Fue juez federal de la última dictadura, luego defensor de militares acusados de crímenes de lesa humanidad y con el menemismo se convirtió, desde 1992, en un hombre influyente dentro del Ministerio de Justicia, tanto que su palabra fue determinante en el nombramiento de los jueces de los noventa. Con ese background y más, José Nicasio Dibur permaneció en ese ministerio durante todos los gobiernos que siguieron, incluso el de Néstor Kirchner. Su extensa supervivencia como funcionario público terminó ayer, con una resolución del actual titular de Justicia, Aníbal Fernández. El texto que anuncia la baja no incluye grandes explicaciones, pero cerca del ministro dicen que “su pasado es motivo suficiente”.

Dibur había ingresado como asesor al Ministerio de Justicia de la mano de Jorge Maiorano. Fue tras la renuncia de León Arslanian, quien dio el portazo cuando Carlos Menem comenzó a cocinar el rediseño del Poder Judicial, con jueces elegidos a piacere y la creación de un tribunal funcional como la cuestionada Cámara de Casación Penal. Dibur quedó entonces encargado de una comisión ad hoc que intervenía en la selección de los nuevos jueces a modo de filtro. Fue, así, uno de los arquitectos de la Justicia menemista y tuvo influencia directa en nombramientos como los del camarista de Casación Alfredo Bisordi, quien enfrenta un proceso de acusación en el Consejo de la Magistratura por las dilaciones en las causas sobre violaciones a los derechos humanos, y el del destituido juez del caso AMIA, Juan José Galeano.

Como juez federal, además de haber pertenecido al aparato tribunalicio de la dictadura, Dibur tomó algunas decisiones en defensa de la maquinaria del Terrorismo de Estado, como el desprocesamiento de los ex ministros de economía José Martínez de Hoz y de Interior Albano Harguindeguy.

Dibur también tuvo a cargo el expediente sobre los crímenes de la Triple A y sobreseyó la causa, que resurgió de entre las cenizas hace poco más de un año. Fue famoso su rechazo de la solicitud de extradición del coronel boliviano Luis Arce Gómez a Estados Unidos: lo liberó, se fugó y recién pudo ser capturado 5 años después a Miami, donde cumplió una condena de 15 años por narcotráfico, como figura en el libro Hacer la Corte. En el mundillo judicial, además, le conocieron algunas costumbres posteriores al golpe de Estado, como cruzar patrulleros en las esquinas de las manzanas donde iba a cenar.

Dibur perdió la toga con el gobierno de Raúl Alfonsín, cuando el Senado no lo ratificó en el cargo. Entonces empezó a probar suerte en la actividad privada y fue entre otras cosas, asesor de la empresa Escorpio, vinculada a miembros de la Triple A y represores. Más adelante, contactado por el Ejército, defendió a militares acusados de violaciones de los derechos humanos. Lo hizo junto con el primer procurador del Tesoro nombrado por Kirchner, Carlos Sánchez Herrera, desplazado cuando el ex presidente se enteró que defendía a al represor Juan Bautista Sasiaiñ en una causa por apropiación de menores hijos de desaparecidos.

Con todo este currículum a cuestas, Dibur seguía hasta ayer revistando en el Ministerio de Justicia, donde figuraba como contratado y últimamente facturaba alrededor de 3000 pesos mensuales, según fuentes oficiales. Tenía un lugar en la Dirección de Cooperación Internacional, que se encarga de asuntos como las extradiciones, un tema del que tiene mucho escrito. Otros funcionarios cuentan que lo veían con frecuencia.

Había pasado por funciones diversas e importantes, como haber sido jefe de asesores durante la gestión de Raúl Granillo Ocampo e incluso durante la de Ricardo Gil Lavedra con la Alianza. En los últimos años se ganó la confianza de los ministros de justicia de Néstor Kirchner y aparecía de tanto en tanto en reuniones con jueces y de alto nivel, relatan testigos. Pero no perdió fidelidad con el pasado: fue uno de los promotores del desplazamiento del ex titular de la unidad AMIA, Alejandro Rúa, que denunció el encubrimiento en la investigación del atentado y querelló al ex juez Galeano, le apuntó a Hugo Anzorreguy y a Menem.

Después de 15 años en el ministerio, a Dibur le llegó la hora. Lo que a otros les fue indiferente, ahora resultó clave: cerca de Fernández aseguran “nos alcanza con saber que fue juez de la dictadura”.

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