EL PAíS › COMO VE AL LOBBISTA JORGE NEUSS EL EMPRESARIADO FRANCES

“Contate los dedos si le das la mano”

Por E. F.
Desde París

Jorge Neuss, uno de los hombres clave en el montaje fraudulento de la empresa Thales Spectrum Argentina, parece haber caído en el fuego cruzado del establishment empresario francés. El agente financiero del menemismo en Francia, principal contacto argentino en el seno de la nebulosa Thales Spectrum Argentina y descendiente de los creadores del Pomelo Neuss, dio un paso en falso que le valió la venganza pública de sectores del establishment (ver aparte). Estos lo acusan por el plantón que el presidente Néstor Kirchner les dedicó a los empresarios en la visita a Francia en julio del año pasado. La agenda presidencial incluía la sacrosanta visita a la sede del organismo que nuclea al gran empresariado francés, el Medef. Sin embargo, Kirchner no fue. Su ausencia provocó una ira tanto más potente cuanto que no sólo la asistencia a esos encuentros no es gratuita sino que, además, como julio es pleno verano en Europa, muchos de los dirigentes interrumpieron sus vacaciones –uno se tomó el avión desde Tokio– para asistir al encuentro. Después de la hecatombe del 2001 y con unos cuantos temas antagónicos en la agenda, la elite patronal esperaba a Kirchner con dientes de lobo y sonrisas de terciopelo.
A partir de ese episodio, que una vez más puso a Neuss en la foto de una cena importante –como había ocurrido en 1998 durante una cena de Menem en el Museo del Louvre–, Neuss se ganó algunos enemigos. Ello explica en mucho que la prensa económica francesa y en particular el semanario Le Point le hayan lanzado una serie de ataques directos. En octubre, Le Point, que pertenece a uno de los grupos empresariales a cuyos patrones Kirchner dejó esperando, publicó un explosivo dossier sobre Thales Spectrum de Argentina en el que aparecen frases poco amables sobre Neuss. En la nota, una fuente dice que “es mejor contarse los dedos después de haberle estrechado la mano”. La misma fuente lo describe luego como una “fiera y un aventurero”.
Lo menos que se puede constatar es que la deuda de Neuss debe ser importante como para que un semanario francés se anime a ventilar los trapos sucios de las actividades de una empresa francesa en el extranjero. Por lo general, en Francia la prensa y el empresariado se protegen mutuamente, salvo cuando alguien da un paso en falso. Según Le Point, Neuss juega al golf “con George Bush padre” y está presente en varias “empresas donde sus actividades cubren campos tan diversos como el gas o el mercado inmobiliario a gran escala”.
Las primeras revelaciones sobre las irregularidades de Thales Spectrum Argentina las hizo Le Point. Basándose en documentos que hoy están en manos de la justicia argentina –10 páginas protegidas con el sello “Confidencial”–, el semanario calcula que a través de una serie de giros ilícitos hacia Suiza, Estados Unidos, Uruguay y otros paraísos fiscales, Thales sacó del país ilegalmente unos 25 millones de dólares. Lo más destacado del caso son las conexiones que ligan a los protagonistas de la estafa. Algunos son conocidos hombres de empresa, otros famosos mercenarios que se volvieron empresarios.
Para entender mejor las amistades del lobbysta del menemismo hay que remontar un poco en el tiempo. En 1996, Jorge Neuss, el abogado parisino Philippe Signe, un abogado ginebrino y otras tres personas integran el consejo de administración de una misteriosa filial de Thales –ex Thomson CSF–, Thales Spectrum Internacional, instalada en Holanda. La única existencia de la empresa TSI es la que le confieren los registros de comercio ya que carece de locales, de secretarias y de números de teléfono. Es, en suma, una empresa virtual cuya única razón de ser es justificar operaciones futuras, es decir, el montaje de una filial en la Argentina, Thales Spectrum Argentina, TSA. Los especialistas franceses ligados a las investigaciones sobre la corrupción internacional estimanque al abrir la empresa en Holanda la filial de Thales ya estaba preparando lo que iba a venir. Fue en 1997, cuando Carlos Menem atribuyó por decreto la gestión y el control del espectro radioeléctrico del país. “Un contrato de ensueño”, suspira un empresario francés que saca rápidamente las cuentas:”Más de 900 millones de dólares en juego y enormes beneficios”.
A partir de aquí aparecen una serie de empresas intermediarias y de personajes de novela policial. A poco de creada, Thales Spectrum Internacional firmó con la fiduciaria suiza Finego dos contratos por los que se proveía a TSA informes políticos y tecnológicos de la Argentina. Los informes costaban 135.000 dólares por mes. Una carambola perfecta, prevista de antemano, porque TSI se creó en 1996 y Menem recién entregó la licencia a TSA más de un año después, detrás de la cual se mueven personajes oscuros. Por ejemplo, el gerente de Finego, Lionel Queudot, un conocido mercenario que formó parte de los ejércitos a sueldo del otro no menos famoso mercenario francés Bob Denard. Finego está igualmente implicada en lo que es hasta hoy el escándalo más explosivo que haya conocido Francia, el caso ELF, en el cual también aparece Thomson, la actual Thales. La implicación de Finego en esta truculenta historia dio lugar a que la empresa cerrara sus puertas.
Dado que Neuss formaba parte del consejo de administración de Thales Spectrum Internacional, es absolutamente imposible que desconociera las andanzas de Finego y su mercenario director. Finego fue el primer operador de las transferencias de fondos ilícitas de Thales Spectrum Argentina hacia el exterior. Los contratos firmados sucesivamente en 1997 y 1999 precisan que cada tres meses Finego recuperará los 135.000 dólares pactados, los cuales serán re-dirigidos hacia cuentas bancarias abiertas en el Citibank y el Bank of New York, así como en Uruguay y paraísos exóticos. El otro detalle de la carambola radica en que Thales enviaba la plata a Finego, Finego sacaba un porcentaje del 3 por ciento y luego giraba el resto hacia las mencionadas cuentas bancarias. En resumidas cuentas y sin contar otros montajes, hasta el año 2000 Thales transfirió un total de 25 millones de dólares de la manera más transparente que se puede realizar una operación ilícita. Según la prensa francesa, los fax con las órdenes de giro estaban dirigidos a Lionel Queudot y firmados por un tal Jean Nicolas D, al cual Le Point identifica como un “francés instalado en la Argentina y cercano a Jorge Neuss”. Thales Spectrum Internacional, la empresa fantasma registrada en Holanda, maneja muy bien la cuestión de los espectros, sobre todo los financieros.

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